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Blonde y Elvis: el año en que el cine rompió el biopic

El año es 2007, tras el éxito en los Oscars de los biopic ‘Ray’ y ‘En la cuerda floja’ Jake Kasdan dirige ‘Walk Hard: The Dewey Cox History’. Protagonizada por John C Reilly la cinta es una sátira sin piedad de la película biográfica, inventando un artista de country experimental que en su universo es un cruce entre Johnny Cash, Brian Wilson y alguno de los Beatles. La cinta repasa cada cliché de las cintas de este estilo, desde la sobredosis de drogas hasta el momento de epifanía instantánea y los transforma en chistes tan extremos que es difícil volver a tomarlos en serio. 

Pero el fracaso en taquilla de ‘Walk Hard’ hizo que la cinta no fuese vista más que por algunos cinéfilos interesados. La película tuvo que recorrer el largo camino de convertirse de una cinta de culto para ser influyente, con los estrenos de biografías bastante sosas como ‘Bohemian Rhapsody’,’Being The Ricardos’ o ‘The Dirt’ pueden atestiguar. Sin embargo 2022 parece finalmente el año donde el cine ha decidido romper con este modelo. 

Dos de los grandes estrenos del año, ‘Elvis’ del Australiano Baz Luhrmann y ‘Blonde’ del neozelandés Andrew Dominic parecen tener la intención de incendiar el género. Con transformaciones estilísticas, guiones extravagantes y actuaciones centrales dispuestas a sacrificar el parecido físico en la búsqueda de la esencia del personaje real. 

UN ELVIS PARA LA GENERACIÓN TIKTOK 

Quizás el mayor logro de la cinta de Luhrmann sea traducir lo que significó la figura de Elvis en su momento para las nuevas generaciones. Recurriendo a una amplia gama de artistas modernos que van desde Jack White a Doja Cat, pasando por nombres del mundo del hip hop como Eminem o Denzel Curry la cinta no sólo busca retratar los momentos clave de su carrera artística, sino traerlos al presente. 

Pero no es solo una apuesta musical. Estéticamente la cinta de Luhrmann, que narra la historia del «rey del rock n’ roll» desde el punto de vista de su manager, el famoso estafador Tom Parker, parece acelerar como un vehículo Formula 1. Con un estilo de edición surrealista, números musicales que le deben más a MTV que a los 50 y dos actuaciones centrales dispuestas a experimentar en vez de quedarse en la mera imitación, ‘Elvis’ es más una cinta de su director que de su protagonista. 

No por eso hay que ignorar sus interpretaciones centrales. Sea Austin Butler, una absoluta revelación como Elvis que debería ser un nominado a los Oscar si el universo es justo, o Tom Hanks quien usa su carisma y su imagen pública como  actor respetable como base para que el público entienda por qué un músico como Presley caía una y otra vez en las garras de Parker, las actuaciones de la cinta parecen más preocupadas por traducir la realidad que por servirle de espejo.

Aún siguiendo la estructura de algunas de sus predecesoras el ‘Elvis’ de Luhrmann tiene más en común con su ‘Moulin Rouge’ o su ‘Gran Gatsby’ que con ‘Ray’. El australiano recurre a la teatralidad de su cine para representar el fenómeno Elvis, y como este termina inmolando al artista. Además la película es particularmente valiente en recordarnos que en la vida real si hay algún villano de historieta como Parker. 

BLONDE Y LA TRAGEDIA DE MARILYN MONROE

Marilyn Monroe es uno de los primeros iconos de la gran pantalla. Quizás la figura en la que aún hoy nos basamos en nuestro concepto de estrella de cine, es uno de los pocos nombres que podemos dar por hecho que todo el mundo conoce, aún si nunca han visto una de sus películas.

Pero esa imagen idealizada no es la que la novelista Joyce Carol Oates tomó de base para su novela ‘Blonde’, y claramente no ha sido la que Andrew Dominik tomó de base para su adaptación. Su nueva película busca retratar el lado oscuro detrás de algunas de las imágenes más conocidas de la actriz. Eso sí, al igual que Carol Oates en su novela, Dominik no está demasiado preocupado por la realidad si ignorarla le deja mejorar la historia. 

Pero esa devoción en mostrar la pesadilla en la que se convirtió el sueño de Marilyn Monroe no ha generado demasiado aplauso de los críticos, alejando a la cinta de las metas de Netflix para la temporada de premios. Esto claro con una excepción, la actuación de Ana de Armas que aún en los momentos más glamorosos de Monroe intenta capturar el dolor de Norma Jeane. 

En muchos niveles la historia de ‘Blonde’ es la historia del talento de tres mujeres distintas. La propia Monroe, que terminó ardiendo en la hoguera de la fama y juzgada por sus relaciones personales en vez de su trabajo, Oates, quizás la novelista norteamericana más importante de la segunda mitad del siglo XX y De Armas que se ha convertido en uno de los icónos de un nuevo y más diverso Hollywood. 

LOS BIOPICS DEL FUTURO

Lo cierto es que estas cintas no acabarán con el concepto histórico de la cinta biográfica. James Mangold, director de ‘En la cuerda floja’, ya ha reclutado a Timothée Chalamet para una cinta sobre Bob Dylan para una cinta que promete ser más aburrida que la experimental ‘I’m not there’ y que la casa productora de ‘Bohemian Rhapsody’ tenga los derechos de la vida de Michael Jakson nos asegura que la cinta no entrará a los puntos más controversiales de su carrera.

De todos modos el próximo estreno de ‘Oppenheimer’ de Cristopher Nolan o la reciente ‘Tick, Tick, boom…’ de Netflix son buenas señales de que el cine ha entendido que para contar una historia no es necesario usar Wikipedia como guión.