Quantcast

Bruselas quiere poder obligar a priorizar producciones clave y reservas nacionales en casos de emergencia

La Comisión Europea ha pedido este lunes poderes de emergencia para poder obligar a las empresas en suelo europeo a priorizar determinadas producciones o imponer a los Estados miembro el almacenaje de bienes básicos en situaciones de emergencia, para evitar crisis de abastecimiento como ocurrió con las mascarillas y otros artículos esenciales durante la pandemia de coronavirus, cuando algunos países miembro impidieron el paso de mercancías a otros socios.

«La Covid nos enseñó que el Mercado Único no es perfecto. Es fuerte pero no inquebrantable, las medidas unilaterales y la falta de transparencia dañaron la libre circulación de mercancías cuando más lo necesitábamos», ha advertido en una rueda de prensa en Bruselas la vicepresidenta comunitaria responsable de Competencia, Margrethe Vestager, al recordar cómo algunos Estados miembro impidieron la exportación de material sanitario esencial a países socios en las primeras semanas de crisis.

Por ello Bruselas propone ahora crear un nuevo instrumento de emergencia para intervenir en el mercado interior que permita una respuesta coordinada en base a una escala de riesgo, con distintas medidas en función de si se trata de una fase de «preparación, de alerta o de emergencia». De este modo, el primer paso consiste en contar con una red de coordinación y comunicación entre Estados miembro y Comisión Europea para contar con planes de contingencia adecuados antes de que el bloque se encuentre en situación de emergencia.

Si la crisis lleva a una situación de alerta para el buen funcionamiento del mercado único, los Estados miembro de la mano de Bruselas deberán supervisar las cadenas de suministro para garantizar que hay reservas suficientes de los bienes considerados esenciales y también que no hay obstáculos a su libre circulación por el espacio común.

En esta fase de vigilancia, el Ejecutivo comunitario quiere poder definir las categorías de bienes de los que deberían constituirse reservas estratégicas y poder solicitar a los Estados miembros información sobre sus propias reservas, coordinar sus esfuerzos, intercambiar información y elaborar listas de objetivos. En caso de no llegar a los niveles de almacenamiento deseados, Bruselas podría imponer a uno o varios países miembro objetivos precisos de almacenamiento.

Finalmente, si el escenario es el de una emergencia por falta de suministro o problemas en la distribución, los Estados miembro tendrán prohibido adoptar restricciones al movimiento de mercancías salvo en situaciones «excepcionales» y justificadas. Además, Bruselas podrá recomendar a los Estados miembros que garanticen la disponibilidad de determinadas producciones facilitando la ampliación o la reorientación de las plantas de producción o acelerando la concesión de permisos para esos bienes, así como que faciliten la distribución de reservas estratégicas de manera específica.

En el marco de emergencia, la propuesta comunitaria, que debe ser aún negociada entre los Veintisiete y la Eurocámara, aboga por dar poderes a la Comisión para pedir información a las empresas y para pedirles que prioricen pedidos clave en situación de crisis, una solicitud reservada a situaciones excepcionales pero que las compañías sólo podrán rechazar si demuestran «razones graves» que justifiquen la negativa o se expondrán a sanciones.