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Feijóo ve a Sánchez en «una fase irremisible de deterioro»: es «el otoño del patriarca»

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ve a Pedro Sánchez y a su Gobierno de coalición en una «fase irremisible de deterioro», como en «el otoño del patriarca», y le acusa de estar más preocupado por «estigmatizar al adversario» y negar la alternativa.

Núñez Feijóo ha señalado que ya «es imposible contabilizar los fragmentos del Ejecutivo» y que es «una generosidad» llamarlo gobierno de coalición.

Según ha relatado, dimitió el fundador y líder de uno de los socios de la coalición (Pablo Iglesias), una vicepresidenta (Yolanda Díaz) «impulsa una plataforma al margen de su partido y del Gobierno«, hay carteras «con cuatro titulares» en estos cuatro años, y una parte del Ejecutivo se manifiesta en contra de decisiones clave de la otra parte.

Pero, en su opinión, el problema no son los ministros, sino quien los nombra, Pedro Sánchez, que ha convertido el Gobierno de la Nación en un «proyecto personal».

También achaca al Gobierno una «improvisación permanente» a la hora de actuar y le reprocha que, en un contexto de inflación al alza, elevada tasa de paro, con precios de energía en máximos, las recetas sean que una vicepresidenta (Díaz) esté alentando movilizaciones y otra ministra hable de un código de nueva masculinidad.

«Si lamentables son las respuestas, más lo es la convicción de que son incapaces de hacer otra cosa –ha comentado–. El Gobierno necesita evadirse de la realidad mediante ocurrencias que distraigan a los ciudadanos».

A todo ello añade la situación de minoría de los socios del Gobierno, pero cree que «el presidente ha elegido vivir en una libertad condicionada que le imponen sus socios». «Es imposible hacer buena política cuando se dedica tanto tiempo a sacar votaciones en el último minuto –ha dicho–. Es un arcano ofrecer estabilidad al país cuando el gobierno no ha sabido dotarse de estabilidad a si mismo».

Otros síntomas de este «otoño» que describe son la ocupación de instituciones por parte del ejecutivo y la deslegitimación de la oposición. En ese sentido, se ha vuelto a quejar de «insultos» por parte del Gobierno, una practica que a su juicio «no tiene cabida». «El insulto político es ineficaz y revela la debilidad de quien lo usa», sostiene.

El líder del PP ha ensalzado la moderación y ha insistido en que el PP será «una leal oposición» que lanza propuestas al gobierno y ofrece diálogo. También rechaza los personalismos –«No hay ningún líder más importante que la organización que encabece»– y defiende su visión autonomista que ha aprendido «desde la esquina»: «A la España de las autonomías debe corresponderse con el PP de las autonomías».