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El bañador es la tendencia del 2022

“Es la pieza más difícil, la más cara y la que más nos piden”. Así lo explica la famosa diseñadora y su hija Belén Larruy, con la que comparte marca, gustos y muchas horas de diseño. Ambas apuestan por el bañador para embellecer el cuerpo de la mujer, aportándole comodidad y seguridad en la playa.

“Además de sentar bien, los bañadores deben aportar comodidad y confianza tanto en la playa, como en la piscina o el beach-club”.

GB fue la primera colección de baño que subió a una pasarela de creadores. “Sacamos un ángel en bikini, 10 años antes de que lo hiciera Victoria Secret”.

Lejos siempre del fast-fashion, ahora incorpora fibras recicladas, telas con FPS 50 y estampados sin agua, que contribuyen a la sostenibilidad.

Cuerpos vulnerables

Vestir el cuerpo cuando más desnudo se presenta, no es tarea fácil. Hacerlo para todas las mujeres es más difícil todavía, pero ni la madre ni la hija se asustan ante este reto que afrontan año tras año, desde que la marca se diera a conocer, allá por los años 80. “Hay gente -explica la diseñadora- que se sienta en la tumbona y no se mueve por falta de confianza. Cuando te dedicas al baño tienes que trabajar para embellecer el cuerpo de la mujer, tenga la edad o la figura que tenga”. El diseño y la calidad de los tejidos son fundamentales para conseguirlo, pero aún más importante es el patronaje, que además de sentar bien, debe aportar comodidad y confianza. Tal y como explica Belén Larruy, “nuestro objetivo es configurar prendas que aporten tranquilidad y seguridad sobre la toalla o la hamaca, en la playa, la piscina o el beach-club”.

De la pasarela a la playa

Guillermina Baeza se dio a conocer en 1980 y casi desde el principio contó con el favor del público y la crítica, que se rindió ante sus desfiles y sus catálogos, cuyas fotos en blanco y negro, firmadas por Outomuro, eran de coleccionista. “La primera colección de baño que subió a una pasarela de creadores -explica la diseñadora- fue la de Guillermina Baeza. Sacamos a una reconocida top española con alas de ángel, 10 años antes de que lo hiciera Victoria Secret”.

Desde entonces, no han faltado ni una sola vez a su cita con las ediciones de primavera-verano que han presentado en las pasarelas oficiales de Barcelona, porque consideran que no existe mejor medio para dar a conocer el ADN de la marca, tal y como ellas lo conciben. “No hemos fallado ni en años de crisis. La pasarela -apunta la hija- nos ha aportado mucho a nivel de imagen, que para Guillermina Baeza está por encima de muchas otras cosas, incluso más por encima que las campañas publicitarias”.

La pasarela en el 2022 se escenificó en un parque natural porque la colección se inspira en un paisaje japonés, el imaginario “Jardín de Monsieur Takistan”. En esta atmósfera serena y contemplativa, se dieron a conocer los bañadores que ya pisan las playas, con sus colores lisos y sus estampados, con sus estratégicas aperturas, fruncidos, cruzados, pliegues y cintas, que permiten customizar el corte y personalizar la prenda, ajustándose a cada cuerpo.

Digitalización y sostenibilidad

El baño de Guillermina Baeza cuenta con un mercado nacional, fiel y asentado, que puebla las costas y lo adquiere en numerosos puntos de venta, grandes almacenes y el propio site, una web desarrollada para un e-commerce ágil, fácil y si es preciso, con apoyo de un consejo personalizado. “Desde el Covid -explican madre e hija- todo ha cambiado muy rápido y a todos los niveles. No solo ha afectado al diseño, también a la distribución, fabricación, comunicación y digitalización, que ha requerido una adaptación importante”.

La calidad de los tejidos y de la confección, que ambas llevan por bandera, explican la sostenibilidad de sus prendas incluso antes de que el término fuera imperativo en el discurso de la moda. De hecho, los bikinis y bañadores de Guillermina Baeza pasan de un verano a otro con idéntica vigencia, según refieren sus propias clientas.

Lejos del fast-fashion y cerca siempre de la innovación, ahora incorporan telas con factor de protección 50 y fibras recicladas, que se estampan con métodos anhidros (sin agua) que contribuyen a la sostenibilidad. “Vamos con los ojos muy abiertos porque la inspiración está en todo lo que te rodea. La innovación llega después, sobre la mesa, cuando trabajamos los patrones de la manera más disruptiva posible”.