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Ortodoncia invisible: alinear los dientes sin que se note

Uno de los mayores temores de quienes acuden al dentista es terminar con aparato. El habitual sistema de brackets suele asociarse (y con razón) a roces, heridas, llagas… En definitiva, molestias que resultan muy incómodas para quienes han de llevarlos puestos. En la actualidad, sin embargo, hay una alternativa igual de efectiva y mucho más cómoda, conocida como Ortodoncia Invisible Madrid. Se trata de una técnica moderna que permite corregir la posición de los dientes (incluso alinéandolos) de una forma suave y rápida. Esto ha hecho que la Clínica Ortodoncia Madrid lo recomiende frente al que hasta ahora había sido el tratamiento por excelencia. A grandes rasgos, el sistema Invisalign Madrid utiliza alineadores transparentes y removibles que, a modo de funda de dientes, permiten alinear los dientes. El tratamiento consta de varias fases en las que se los alineadores se renuevan para así reajustarse y readaptarse a la distribución de los dientes a medida que éstos se redisposicionan y mejoran su distribución. Entre sus ventajas destaca, aparte del confort que suponen en comparación a otros tratamientos de Ortodoncia Madrid, su invisibilidad, que es su característica estrella: al ser transparentes, no se notan, ni siquiera cuando se llevan puestos. Además, pueden ponerse y quitarse como si fueran una funda, algo que no sucede con los brackets. En este artículo recogemos la información más importante que el paciente debe conocer sobre este tratamiento de vanguardia.

¿En qué consiste la ortodoncia invisible?

Es un tipo de tratamiento dental que cumple con los mismos objetivos que la ortodoncia convencional de brackets metálicos. Sin embargo, a nivel estético y de comodidad ofrece muchas más ventajas. Su utilización es muy sencilla, tanto que el mismo paciente puede colocar y retirar la ortodoncia sin la necesidad de recurrir al dentista. Básicamente, el tratamiento se basa en unas férulas fabricadas en plástico transparente que se realizan a medida a partir de un estudio previo de la boca del paciente. En el interior de la férula se adjunta un alineador, que se coloca sobre el arco dental en una posición fija. Este alineador se va reajustando en las diversas fases del tratamiento, del mismo modo en que la férula también se cambia (habitualmente cada 2-3 semanas).Algunas clínicas, como es el caso de Leire Boccio, cuentan con tecnología puntera 3D, escáner intraoral e impresoras digitales (también de 3D) que permiten efectuar los alineadores en la misma clínica (lo que abarata el coste, además de poder reajustar pertinentemente tanto las férulas como los alineadores en función de las necesidades del paciente).

¿Qué ventajas tiene?

  1. Es prácticamente invisible. No se nota que se lleva puesto ningún aparato, ya que las férulas son de plástico transparente. Además, no modifican tampoco la forma de la cara.
  2. Se realizan a medida. El polímero termoplástico utilizado es muy resistente y se personaliza para cada paciente, algo posible gracias a la radiología digital en tres dimensiones.
  3. Los resultados se notan muy rápidamente, en los primeros meses (1-3 meses según el paciente).
  4. Es ortodoncia invisible removible, con lo que el paciente la puede retirar en las horas de comida, bebida, cepillado de dientes… De esta forma no se mancha, como sucede con los brackets, cuya colocación dificulta la limpieza de las piezas dentales.
  5. Las férulas dentales resultan mucho más cómodas: se hacen a medida, no hay alambres ni gomas de por medio.

¿La solución que ofrece es permanente?

La corrección de la alineación de los dientes es permanente, siempre y cuando se mantenga una buena higiene bucodental y se utilice un retenedor, el cual es de por vida, después de haber concluido la ortodoncia. Los dientes tienen una tendencia, con lo que de no utilizarse el retenedor, aunque no se perdería todo el trabajo logrado con el tratamiento, sí podría alterarse la alineación de nuevo. Para evitar esto, el retenedor se integra en la fase posterior a la ortodoncia invisible. Este aparato mantiene los dientes en su nueva posición, haciendo que los tejidos de soporte dental se vayan asentando en su nueva distribución. Dichos tejidos son: la encía, el ligamento periodontal, el hueso alveolar y el cemento radicular.

¿Quiénes pueden optar a este tratamiento?

Es un tratamiento que debe aconsejarse individualmente, tras realizar el estudio particular de cada paciente. En líneas generales puede decirse que es apto tanto para niños como para adultos. A partir de los 6 años es recomendable visitar al dentista con cierta periodicidad (a lo mejor una vez al año) para evaluar cómo se va desarrollando la dentadura del niño/a. No obstante, en caso de ortodoncia, los tratamientos no suelen aplicarse hasta que se alcanza los 11-13 años de edad, cuando más o menos los dientes presentes son los ya definitivos. Lo habitual es que el tratamiento de ortodoncia se haga una vez no quedan dientes de leche. Si el tratamiento se efectúa antes de que los dientes definitivos hayan salido en su totalidad, pueden surgir complicaciones. Por este motivo, lo más adecuado es valorar antes que cualquier uso de brackets, la utilización de férulas invisibles, que pueden reajustarse de forma indolora y mucho más rápidamente a los cambios en el posicionamiento de las piezas dentales infantiles.