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Cierra Bora-Bora, icono de Ibiza desde hace 40 años

Si nunca has estado o si tus recuerdos del beach club ibicenco “Bora Bora” datan de la época en la que un personaje vestido de Spiderman bailaba sobre la arena, ahora tienes la última oportunidad de ser parte de la leyenda: “Bora Bora” anuncia que ésta de 2022 será su última temporada y que el 15 de octubre próximo cerrará sus puertas para siempre después de 40 años ininterrumpidos de funcionamiento.

“Bora Bora” Ibiza aglutina un complejo de casi cien apartamentos con piscina, una beach club con doscientos metros lineales de frente de playa, una discoteca acristalada y varios locales comerciales y restaurantes. Pero sobre todo aglutina el alma de los cientos de miles de visitantes que ha recibido y que han disfrutado del sonido balear durante los últimos 40 años y que ahora tienen la que es la última oportunidad de disfrutar de este lugar. Será el próximo 15 de octubre cuando “Bora Bora” cierre definitivamente una época, precedido de un importantísimo número de celebraciones a lo largo de los meses de agosto, septiembre y octubre en homenaje a quienes han sido y son parte de la leyenda de un establecimiento mítico y reconocido en el mundo entero. “Bora Bora” ha sido a lo largo de su trayectoria parte de la lista de los 100 mejores clubs del mundo y por su cabina han pasado artistas de la talla de Marco Carola, Claptone, Erick Morillo, Fat Tony, Nic Fanciulli, David Morales, Smokin Jo, Todd Terry, Danny Tenaglia y, con la lógica de los años, cientos sino miles más. Casi todos los que son alguien hoy en día en la industria musical han estado a los mandos de la cabina de la cúpula acristalada que configura la discoteca del complejo.

Cuando en 1982 un visionario como lo es Florentino Arzuaga ideó el que a la postre sería el primer restaurante en playa con música (luego rebautizados como beach clubs) seguro que no podía imaginar la trayectoria que acabaría teniendo el lugar. Ubicado en una de las playas más populares de la isla de Ibiza, playa d´en Bossa, “Bora Bora” es parte indiscutible de la historia musical y turística de la mayor de las Pitiusas. Con el anuncio ahora de que ésta de 2022 es su última temporada tal y como conocemos el espacio se cierra un ciclo que ha durado cuatro décadas y del que han sido protagonistas varias generaciones.

Bora-Bora, 40 años en Ibiza como referente del mundo del ocio

Ser parte de la leyenda

Con el anuncio de la última temporada de “Bora Bora” se abre la oportunidad única y última de ser parte de la leyenda de este mítico beach club con discoteca. La última oportunidad para visitantes de todo el mundo pero también la última oportunidad para los DJ de encabezar su line-up y ponerse al mando de un espacio que dejará de existir como tal el próximo mes de octubre. Por eso cada día, de lunes a domingo, y en horario extendido desde las 11 de la mañana y hasta las 6 de la madrugada “Bora Bora” va a ofrecer una completa programación.

El día se inicia con copiosos desayunos en su restaurante de playa con vistas al Mediterráneo. Se sucede sin descanso con la posibilidad de disfrutar de sus hamacas de playa y camas balinesas comiendo y bebiendo en ellas. Se alarga desde primera hora de la tarde en su cúpula acristalada frente al mar y acaba con los sonidos más reconocidos del panorama musical balear bailando hasta que sale el sol. 19 horas seguidas, cada día, para únicamente disfrutar.

Y para celebrar esta última temporada de “Bora Bora” la campaña “The last chance to dance” que incorpora los lunes el evento Sondela, los martes a Diego Miranda y amigos, los miércoles y sábados sesiones especiales de los DJ residentes junto a Summer Rocks, Jambo Afrobeats y Forget the Club, los jueves Zoo Project junto a Urban Ritch Bitch, los viernes Privacy y los domingos Dance! capitaneado por Nic Fanciulli y con un elenco de artistas invitados (y el secreto mejor guardado) que hacen las delicias de los visitantes.

El futuro de “Bora Bora”

El complejo “Bora Bora”, con sus apartamentos, restaurantes, beach clubs, locales comerciales y discoteca ha anunciado que ésta será su última temporada pero aún no en qué se transformará ese espacio de cara a la temporada de verano de 2023. Los actuales gestores lo anunciará una vez concluya esta temporada. Será un espacio dedicado a la restauración de calidad y al ocio diurno y nocturno, como hasta ahora, pero con una nueva denominación, una profunda transformación y sin duda con la impronta de uno de los grupos más importantes de ocio y restauración de la isla.

“La transformación integral del área de playa d´en Bossa comenzó hace una década y el complejo ´Bora Bora´, que desde hace 40 años ha sabido evolucionar para adaptarse a los tiempos, se suma a esta transformación que busca poner en valor la zona y atraer un turismo de calidad, sin perder la magia ibicenca y la esencia de un espacio donde todos hemos vivido momentos mágicos” comentan desde la dirección de “Bora Bora” sin desvelar nada más por el momento.

La historia de “Bora Bora”, parte importante de la historia de Ibiza

Los 80 fueron el despertar de una generación. Los 80 son más que una década. Son un inacabable motor de nostalgia para una generación que imaginó que el mundo sería lo que mostraban la televisión y las revistas de la época. En Ibiza el despertar de esta generación vino de la mano de un visionario, Florentino Arzuaga, el icónico creador de “Bora Bora”. Él sintió esa atracción especial que la isla emana y en ella decidió instalar el primer beach club de Ibiza, novedad en aquel momento, donde en una perfecta coreografía non-stop las mañanas se unían sin descanso con las tardes y éstas daban paso a eternas madrugadas, en una dinámica de diversión sin descanso durante las 24 horas del día y de la noche.

“Bora Bora” fue inaugurado en el verano de 1982, mientras la selección española de fútbol hacía aguas en su Mundial 82 de Naranjito que finalmente ganó la Italia de Paolo Rossi. Su ubicación es estratégica: en el centro de sin duda la mejor playa de la isla, Playa d’en Bossa. “Bora Bora” ha sabido desde su inauguración ofrecer la combinación exacta que buscan quienes visitan Ibiza, haciéndoles disfrutar de días de playas vírgenes con aguas cristalinas con restauración de calidad y fiestas en las que bailar con los pies descalzos sobre la arena de la playa. Con estos ingredientes y adaptándose a la evolución que marcan los tiempos ha alcanzado fama y reconocimiento mundial.

Con “Bora Bora” nacía, en paralelo, una Ibiza hedonista y transgresora, rebosante de optimismo y del estímulo creativo de los primeros deejays. Es ahí donde se originó el sonido balear y con él toda una cultura clubbing que influye y está fuertemente arraigada generación tras generación. El espíritu liberal y la cultura de la transición revolucionó la forma de salir y divertirse. Un entorno permisivo y una maratón de fiestas interminables que argumentaban la experiencia del disfrute con un “hasta que el cuerpo aguante”. No existían las zonas VIP, ni los reservados, ni los teléfonos móviles. Y al deejeys aún podía uno acercarse a pedir una canción.

El tanga, el topless y el desnudo completo eran, y son, la moda en la playa. Esa apariencia frívola y provocadora, mezcla de razas y culturas, que aún a día de hoy dan el toque especial a un beach restaurant, “Bora Bora”, que es único en el mundo. Ibiza se hizo singular por abrazar esa esencia y combinarla inteligentemente con otros valores: hospitalidad, tolerancia, generosidad y ganas de crecer. Los ibicencos se entregaban con devoción al visitante, lo daban todo. La isla era, y es, un lugar multicultural que acoge sin barreras ni prejuicios.

El empuje de las décadas de los 80 y 90 transcurren en una Ibiza de payeses, de cultura pastoril, de moda Adlib, de Paula’s y de la calle de La Virgen. Los mercadillos hippies y las guitarras acústicas comparten terreno con el turismo, las fiestas en la playa, las grandes discotecas que van poblando la isla y la música en todas sus vertientes. Todo ello forma una huella cultural que destaca en la historia.

En “Bora Bora” conviven y bailan todos juntos: intelectuales, trabajadores, empresarios, aristócratas, buscavidas, famosos y el pueblo en general fusionado en un espíritu universal. Todos vienen a Ibiza a ser otros, a sentir algo distinto, a desinhibirse. Una terapia que garantiza encontrarse a uno mismo, despreocuparse y desconectar de la realidad.