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El estado de la regulación del juego en España

#APUESTAS | Contenido para mayores de 18 años

Los juegos de azar en España han tenido una historia reciente desacompasada con la de sus vecinos europeos. El motivo: que durante la larga etapa del franquismo (1939-1975), el juego estuvo penalizado en España. Tras la muerte del dictador, la legislación se movió rápida ante una mayoría de la población que veía de forma positiva la regulación de esta actividad. Así, solo dos años después, con el Real Decreto 16/1977 se despenalizó el juego de azar y se creó una primera regulación para los casinos.

A esta ley se le irían haciendo algunas modificaciones menores, pero el gran cambio no llegó hasta 2011, con la creación de la Dirección General de la Ordenación del Juego (DGOJ) y la Ley 13/2011 de Regulación del Juego, forzada por los cambios en el mercado a raíz de internet y el juego online.

Ésta es la ley base, y el organismo base, que controlan actualmente el juego en España, aunque el sector ha sufrido importantes modificaciones recientemente, con el Real Decreto 958/2020 de comunicaciones comerciales de las actividades de juego que regula la publicidad.

La regulación actual del juego en España: las claves principales 

La ley 13/2011 de regulación del juego, actualmente en vigor, (aquí puedes ver todas las normas en vigor actualmente en España) define el objeto de la ley como “Las actividades de juego de loterías, apuestas y otras cualesquiera, en las que se arriesguen cantidades de dinero u objetos económicamente evaluables en cualquier forma, sobre resultados futuros e inciertos, y que permitan su transferencia entre los participantes, con independencia de que predomine en ellos el grado de destreza de los jugadores o sean exclusiva o fundamentalmente de suerte, envite o azar”.

Pero, ¿qué incluye realmente esta definición?

Juegos permitidos en España

Profundizando en el artículo 3 de la Ley 13/2011, encontramos toda una serie de definiciones de las actividades de este sector, que pueden ser:

  1. Juego, entendido de forma general según la definición anterior. Entran aquí las máquinas de azar, el blackjack, el bingo o el punto y banca.
  2. Loterías.
  3. Apuestas, que pueden ser deportivas, hípicas u otras.
  4. Rifas.
  5. Concursos.
  6. Otros juegos que no entran en las definiciones anteriores, como el póquer o la ruleta, con un componente de aleatoriedad o azar y en los que se arriesga dinero.
  7. Juegos a través de medios presenciales.
  8. Juegos por medios electrónicos.
  9. Combinaciones aleatorias con fines publicitarios.

Pero, claro está, para poder ofrecer cualquiera de estos juegos hace falta la licencia correspondiente.

Cómo conseguir licencia de juego en España 

La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) se concibió como un órgano temporal, que ayudara a desarrollar las políticas de la ley de 2011 hasta la creación de una Comisión Nacional del Juego. Sin embargo, esta última nunca llegó a crearse, ya que las competencias regulatorias de todos los mercados españoles, incluido el del juego, quedaron bajo la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia creada en 2013. De esta forma, la DGOJ asumió el resto de competencias referidas al juego, convirtiéndose en el organismo principal para su regulación.

Por tanto, es a la DGOJ a quien se remiten casinos y casas de apuestas para obtener las licencias, sin las cuales es ilegal operar en España. Todos los los detalla la DGOJ.

Operadores de juego con licencia en España

El caso de las loterías, en España, es un caso aparte, puesto que sólo existen dos operadores autoridades: uno público (la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado – SELAE), y otro privado (Organización Nacional de Ciegos Españoles – ONCE).

Todo lo demás está abierto a la iniciativa privada, y desde su regulación, las casas de apuestas, casinos y casinos online que operan en España han funcionado con licencia, y bajo control, de la DGOJ.

Actualmente, operan en España unas 80 compañías, que pueden consultarse en  la web del organismo y gestionan más de un centenar de marcas o sitios web dedicados al juego. Entre ellas podemos encontrar viejos conocidos como el Casino de Barcelona, pioneros de la web como 888 Casino, o aterrizajes más recientes como PlayUZU.

La importancia de un juego seguro y responsable

La regulación del juego es un factor clave para que los usuarios puedan disfrutar de un juego seguro y responsable. Que no son la misma cosa, pero guardan mucha relación.

El juego responsable se define como una elección racional y sensata, que hace uso del juego de azar como una forma de ocio sobre la que tiene control, y que, salvo en la forma, no difiere de cualquier otra actividad de ocio con un coste monetario.

Cuando se comienza a perder el control, se gasta más dinero del razonable, y se empieza a esconder la actividad de familiares y amigos, estamos hablando de juego problemático, que puede volverse rápidamente patológico, la temida ludopatía u adicción a los juegos de azar.

Mantener la actividad dentro de los parámetros del juego responsable es, por tanto, el objetivo con el que trabajan tanto los gobiernos e instituciones como las empresas responsables del sector. La regulación es la que permite dar un marco concreto a esas responsabilidades, protegiendo al usuario, y ofreciéndole un entorno de juego seguro.

El juego seguro es el que se realiza en operadores con licencia, que por tanto cumplen con todos los requisitos de edad, seguridad bancaria, y garantías de juego limpio, de los que se carece cuando se juega en sitios sin licencia o entornos ilegales. Que, además, no cuentan con incentivo alguno para ayudar a los usuarios a un juego responsable.

Actividades promocionales permitidas

Una de las grietas por donde se colaban algunas empresas perjudicando el juego responsable eran las actividades promocionales, como la publicidad en medios, los patrocinios deportivos, y la odiosa técnica del “rollover” en los casinos, es decir, una oferta de bienvenida en la que se “daba dinero” al usuario por registrarse, pero obligándole entonces a gastar una cantidad superior para poder beneficiarse de ello.

A todo esto le metió mano el Ministerio de Consumo en 2020, con el Real Decreto 958/2020 de comunicaciones comerciales de las actividades de juego.

Esta norma desarrollaba los artículos 7 y 8 de la ley de 2011, aplicando, entre otras, medidas como:

  • Prohibición de la publicidad audiovisual fuera del horario de 1:00 a 5:00.
  • Ajuste del contenido de los mensajes publicitarios, de forma que se proteja a los grupos vulnerables, como los menores o los jugadores patológicos.
  • Prohibir la publicidad de juegos de azar en camisetas y equipaciones deportivas, con limitación de contratos de patrocinio. Tampoco pueden
  • las casas de apuestas patrocinar instalaciones deportivas de los clubs con su nombre como identificador.
  • Prohibición de la publicidad mediante correo postal.
  • Prohibición de dirigir ofertas a clientes no registrados, o a los que hayan demostrado un comportamiento patológico.
  • Limitación de la publicidad en internet a los mismos portales de las empresas de juego, con la excepción de las redes sociales.
  • Prohibición de emisión de bonos de bienvenida para captar nuevos usuarios.

La regulación española: un buen paso hacia un juego seguro y responsable

Como en cualquier otra actividad, la regulación del juego beneficia y protege tanto a los proveedores como a los usuarios. Eliminar del tablero a los operadores que no cumplen los requisitos mínimos de seguridad para el jugador mejora el entorno en el que se moverá esto, y deja el campo libre para las compañías responsables.

La reciente norma respecto a publicidad ha sentado mal en algunos sectores, como por ejemplo las casas de apuestas, que invertían (y recibían) mucho en patrocinios deportivos y publicidad agresiva, o los casinos que empleaban bonos engañosos de bienvenida. Sin embargo, el sector muestra una buena salud económica gracias al juego online, y las normativas implementadas no parecen haber mermado su capacidad de crecimiento. Lo que sí han hecho ha sido proteger al usuario, por lo que podemos decir que la actual regulación del juego en España genera un ecosistema positivo para el jugador, y beneficioso a la larga para los operadores. Habrá que ver si los próximos años nos traen más noticias relevantes a este respecto.