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Los vehículos pueden generar grandes gastos por avería a causa de un mal mantenimiento

Ante la llegada inminente de las vacaciones podremos encontrar dos tipos de personas: las que revisan su coche antes de salir de viaje o las que retrasan las labores de mantenimiento hasta después de la época estival. Estas últimas deben saber que no poner a punto el automóvil antes de marcharse a disfrutar del verano puede ser causante de graves incidentes que nos arruinen las vacaciones. Un peligro para la seguridad, pero también para el bolsillo.

Revisar el líquido refrigerante solo costará unos 40 euros y nos podrá evitar problemas mucho más costosos, como la completa reparación de la junta de la culata del motor si sufre daños por no reponerlo a tiempo. Es tan sencillo como encontrar un taller cercano y dejar que los profesionales revisen los puntos más importantes del vehículo antes de lanzarnos a la carretera.

Revisar los puntos más importantes

El protocolo más seguro implica revisar los puntos más importantes del vehículo para garantizar que no se tendrán problemas de gravedad durante la circulación. Se trata de los siguientes, entre otros:

  • Líquido refrigerante
  • Neumáticos
  • Aceite
  • Sistema de frenado
  • Suspensión
  • Luces
  • Batería

Este servicio completo no va a superar habitualmente los 70 euros. Esto, en realidad, nos puede ahorrar un importe mucho mayor en reparaciones o incluso en grúas si el transporte nos falla en mitad del viaje.

Aspectos adicionales

En las revisiones también entran otros aspectos especialmente importantes a la hora de perseverar el bienestar y la comodidad a lo largo del viaje. Uno de los más valiosos en la época de verano es el estado del aire acondicionado, que si bien no reportará una avería que impida continuar con el camino marcado, sí puede hacerlos el tránsito realmente difícil.

Esta parte de un automóvil es el perfecto ejemplo de lo estratégico que resulta efectuar el mantenimiento pertinente, ya que el aire acondicionado es realmente barato de mantener pero especialmente caro de reparar.

Los filtros

Los filtros son muy vulnerables en este sentido. Un coche porta 4 tipos de filtros diferentes: el filtro de aceite, el filtro de aire, el filtro de combustible y el filtro del habitáculo. Todos ellos se mantienen evitando que se acumule la suciedad o se vean obstruidos con las partículas de polvo. Sin embargo, si están en mal estado, pueden causar auténticos problemas de recalentamiento o de averías en otras partes de la mecánica del vehículo mucho más complejas de reparar.

Los neumáticos

Los neumáticos, evidentemente, necesitan varios chequeos de manera regular. Son el punto de contacto fundamental con el asfalto y con ellos en mal estado o su presión baja, estaremos perdidos. Las recomendaciones de los expertos indican que se deben hinchar al menos una vez al mes y que esto se debe hacer siempre cuando se va a efectuar un viaje un poco más largo de lo habitual.

Algunos conductores esperan hasta el último momento para hacerlo, y se pueden encontrar algunas sorpresas con esta conducta. Sobre todo, porque conforme desciende la presión es más fácil que las ruedas se desgaste y que finalmente haya que obtener un neumático nuevo antes de tiempo.