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Es vital contar con apoyo especializado en casos de negligencias médicas

Ser víctima de una negligencia médica es un asunto grave y delicado, principalmente, porque se pone en riesgo la vida de un paciente y todo por una incompetencia profesional. Cuando estos casos ocurren, lo único que se puede hacer, es pelear para conseguir justicia, algo que puede lograr un abogado especializado en la materia.

En el ámbito de la medicina, las cosas no siempre son perfectas. En muchos casos, se suelen presentar situaciones en las que el paciente no puede ser curado, debido a su grave condición, y lo que toca es resignarse para poder adaptarse de la mejor manera a la nueva situación.

Sin embargo, el médico debe actuar con su mayor capacidad y habilidad para lograr el mejor desenlace para el paciente. Seguir los procedimientos médicos establecidos por la comunidad científica es un deber para todos los profesionales sanitarios, de modo que estos puedan ofrecer un servicio eficiente y seguro a los pacientes.

Cuando el médico realiza procedimientos inadecuados, o actúa de una manera incompetente, se estaría hablando de casos de negligencias médicas. Cuando el profesional lleva a cabo una mala praxis, y termina causando un daño al paciente que se podría haber evitado, la persona tiene derecho a reclamar por sus derechos.

Las negligencias médicas ocurren cuando se lleva a cabo una mala praxis médica, es decir, cuando se actúa ignorando las prácticas médicas adecuadas, y cuando se produce un daño en el paciente. Cuando se dan casos como estos, lo ideal es recurrir a un abogado especialista en el área.

El abogado será capaz de probar y validar la existencia de la negligencia por parte del médico, lo cual es difícil de conseguir por cuenta propia. Guiará al cliente a la hora de conseguir los exámenes y las pruebas que puedan determinar la existencia de daños y perjuicios, para así ganar el caso y que el paciente obtenga la remuneración que merece.

La importancia de un equipo de abogados cualificado

A la hora de enfrentarse a un caso de negligencia médica, lo ideal es contar con el apoyo legal adecuado. Es necesario que el profesional del Derecho esté especializado, porque será el que, primero que nada, guíe en el camino para determinar si en realidad hubo mala praxis y, en ese sentido, solicitar la indemnización.

Rafael Martín Bueno es un profesional altamente capacitado en Madrid. Para saber todos los detalles del completo servicio que presta, en rafaelmartinbueno.es se puede obtener toda la información de uno de los mejores abogados negligencias médicas. Los casos en los que ha participado este profesional han sido relevantes, pues ha alcanzado muy buenos resultados para sus clientes.

Los 23 años de experiencia de Rafael Martín Bueno lo convierten en una de las mejores opciones para aquellos que buscan un abogado especializado. Ha ganado casos de negligencias médicas en partos y en postpartos, además de malas praxis médicas e ictus.

Pone a disposición de los clientes todo un equipo de abogados que lucha por conseguir la justicia para todos aquellos pacientes afectados por una negligencia de sus médicos.

Rafael Martín Bueno, además, ha colaborado como abogado con la Asociación de Víctimas de Negligencia Sanitaria (AVINESA), una organización sin ánimo de lucro que sirve como apoyo para aquellas víctimas de prácticas médicas mal ejecutadas, así como para sus familiares. Es una clara muestra de la vocación que tiene para defender a este grupo de pacientes.

Es preciso mencionar las altas tasas de indemnizaciones que obtiene para sus clientes. Su labor le ha dado renombre entre la comunidad del Derecho, pues consigue altas compensaciones para sus clientes, víctimas de negligencias médicas, razón por la que es una de las voces más prestigiosas dentro de este campo.

Especialistas de este calibre son los que vale la pena contratar. La negligencia médica no es cosa sencilla, tiene unos efectos negativos fuertes y duraderos en las víctimas, por lo que es necesario clamar por justicia y hacer que a los responsables les caiga todo el peso de la ley. Solo con el ejemplo se puede concienciar a los demás médicos, quienes se esforzarán más para evitar prácticas no avaladas.

Casos más comunes de negligencias médicas

Las negligencias médicas, lamentablemente, son una ocurrencia relativamente común. Tanto es así, que muchas veces ocurren, y las personas, sin conocimiento en la materia, ignoran la situación y se les imposibilita identificar esto, lo que hace que muchas veces los casos de mala praxis no sean reportados.

Es preciso conocer cuáles son las negligencias médicas más comunes, para así estar preparados en caso de que ocurran. Una bastante frecuente es el error de diagnóstico, el cual puede provocar muchas consecuencias graves. Puede darse debido a la falta de empleo de medios o por el retraso de análisis por parte del médico.

Otro caso muy común es la imprudencia, donde el médico confía y minimiza los síntomas que tiene el paciente. Como el profesional no cree que el cuadro clínico pase a mayores, se evita la prevención, lo cual a la larga produce daños y lesiones.

En la otra cara de la moneda se encuentra la prescripción inadecuada de medicamentos. Muchas veces, el médico cree que la enfermedad es mucho más grave de lo que en realidad es, y receta pastillas o jarabes que terminan por afectar a la salud del paciente.

En las intervenciones quirúrgicas es muy común que ocurran errores, los cuales también constituyen un caso de negligencia médica. Aunque pasar por el quirófano supone un riesgo, algo muy diferente es que el profesional realice una mala práctica que ocasione un daño que podría haberse evitado. En estos casos, sí se puede reclamar.

Todo tratamiento médico conlleva un riesgo y el médico tiene el deber de informar sobre ello. Sin embargo, cuando ocurre la falta del consentimiento informado, es posible reclamar y recibir una indemnización. Lamentablemente, estos casos suelen ser algo difíciles de comprobar.

También suelen ocurrir bastante las infecciones hospitalarias, las cuales se contagian dentro del mismo hospital, debido al uso de instrumentos que no han sido esterilizados debidamente. También cuentan las infecciones postransfusionales, es decir, aquellas que se obtuvieron después de recibir una transfusión de sangre.