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Díaz no quiere opinar sobre la postura de Exteriores con Argelia

La ruptura del tratado de amistad por parte de Argelia con España está trayendo mucha cola. Esto ha sido una consecuencia del cambio de postura del Gobierno con el Sáhara Occidental. El país norteafricano es uno de los principales apoyos del Frente Polisario, organización que confronta directamente con Marruecos por la soberanía de esa región.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha asegurado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, están colaborando conjuntamente para reconducir las relaciones con Argelia, tras suspender las operaciones de comercio exterior con España en respuesta al giro “injustificable” del Gobierno respecto al Sáhara Occidental.

También ha reiterado, antes de participar en la presentación de una guía sobre la obligación empresarial de información sobre el uso de algoritmos en el ámbito laboral, que la posición de Unidas Podemos en contra del cambio de postura tradicional que ha mantenido el país sobre el Sáhara Occidental es “conocida”.

Yo creo que conocen nuestra posición en relación al Sáhara, no voy a reiterarla. Lo que me consta es que el presidente del Gobierno y el ministro Albares están trabajando para reconducir esta situación, ha destacado cuestionada sobre si hubo un error de cálculo por parte de Exteriores a la hora de medir el impacto que tendría con Argelia avalar el plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Ayer, Díaz dijo que este giro tiene “consecuencias” y que ella discrepa de este cambio, como le ha trasladado al propio presidente debido al vínculo “emocional” entre España y el pueblo saharaui.

A su vez, el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, también subrayó que el cambio de posición del PSOE sobre el Sáhara Occidental es el “detonante” del mal momento que atraviesan las relaciones con Argelia.

No obstante, confió en que Albares y Sánchez sean capaces de reconducir la situación con el país vecino, dado que depender del gas licuado procedente de Estados Unidos “no es una buena idea”.