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Cinco rutas culturales que demuestran que el Algarve es mucho más que playa

  • Porque de los naranjos de las tierras algarvías nacen las auténticas ‘naranjas de la China’ y porque hace siglos que los peregrinos atraviesan sus senderos en su Camino a Santiago.
  • Desde las rutas que sirvieron de entrada a los árabes a territorio portugués al patrimonio que Al Andalus dejó en herencia. Por esto y por la ‘Ruta 66’ que cruza Portugal y aquí detiene el tiempo, Al-Gharb es mucho más que un paraíso de playas blancas y aguas cristalinas.

Sabemos que cerrar los ojos y pensar en Algarve es pensar inevitablemente en luz, aguas turquesas y playas paradisíacas. Por algo ha sido elegido por octava vez ‘Mejor Destino de Playa de Europa’. Pero esta región del sur de Portugal puede ofrecerte mucho más si te atreves a alejarte de la orilla.

Los caminos que recorrieron los árabes en su conquista de la Península Ibérica, la herencia de Oriente Próximo que se presume en palabras, recetas y vestigios arquitectónicos o la peregrinación a Santiago en rutas medievales que cuentan los pasos desde tierras algarvías. Pero también la tradición ligada al cultivo de la naranja o recorrer la histórica EN2, la ‘Ruta 66’ de Portugal que une el país de norte a sur. Todos estos caminos que llevan conectando desde hace siglos las culturas de Oriente y Occidente pasan y dejan huella en el Algarve. ¿Te vas a quedar sin recorrerlos?

Ruta de la naranja

Ruta de la naranja

Si has estado en el Algarve, sabrás que la naranja no es aquí una fruta cualquiera. Esta región concentra entre el 70 y el 80% de la producción de cítricos de Portugal, así que su fruta estrella bien se merece una ruta que recorra Silves, la Capital de la Naranja. Este municipio algarvío despliega todo su esplendor rural para que conozcas de primera mano una tradición que se remonta al S. XVI, cuando el portugués Vasco de Gama introduce en Europa diversas variedades de las famosas ‘naranjas de la China’.

Desde entonces, la historia de Silves y sus alrededores avanza estrechamente ligada a la naranja que ha encontrado en estas tierras, bañadas por el río Arade, el abono perfecto para convertirse en una de las más deliciosas del mundo. Por este motivo, Silves ha diseñado un itinerario para su mejor embajadora. Desde primera hora y con previa reserva, son numerosas las huertas que se abren al caminante para permitirle vivir una experiencia para todos los sentidos: desde degustar las mejores naranjas del país directamente del árbol, a aprender a exprimir sus mejores propiedades. Una oportunidad para aquellos que buscan una gastronomía más natural y entablar un vínculo más estrecho con el suelo que pisan.

Recorrer la ‘Ruta de la naranja’ es conocer el patrimonio natural del Algarve y entender el patrimonio cultural que se levanta alrededor de los huertos de cítricos. En cada paso, podrás conocer cómo la industria de la zona (procesado, envasado…) ha sido capaz de convertir este fruto en un motor económico que enriquece la oferta gastronómica de la región, dando oportunidades así a la restauración y el comercio locales, donde podrás degustar las mejores recetas, mermeladas y dulces elaborados con este producto. Volverás a casa con la sensación de haber vivido una escapada rural 360º: tierra en las botas, abono en los bolsillos y la maleta llena de productos de primera calidad.