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Cinco rutas culturales que demuestran que el Algarve es mucho más que playa

  • Porque de los naranjos de las tierras algarvías nacen las auténticas ‘naranjas de la China’ y porque hace siglos que los peregrinos atraviesan sus senderos en su Camino a Santiago.
  • Desde las rutas que sirvieron de entrada a los árabes a territorio portugués al patrimonio que Al Andalus dejó en herencia. Por esto y por la ‘Ruta 66’ que cruza Portugal y aquí detiene el tiempo, Al-Gharb es mucho más que un paraíso de playas blancas y aguas cristalinas.

Sabemos que cerrar los ojos y pensar en Algarve es pensar inevitablemente en luz, aguas turquesas y playas paradisíacas. Por algo ha sido elegido por octava vez ‘Mejor Destino de Playa de Europa’. Pero esta región del sur de Portugal puede ofrecerte mucho más si te atreves a alejarte de la orilla.

Los caminos que recorrieron los árabes en su conquista de la Península Ibérica, la herencia de Oriente Próximo que se presume en palabras, recetas y vestigios arquitectónicos o la peregrinación a Santiago en rutas medievales que cuentan los pasos desde tierras algarvías. Pero también la tradición ligada al cultivo de la naranja o recorrer la histórica EN2, la ‘Ruta 66’ de Portugal que une el país de norte a sur. Todos estos caminos que llevan conectando desde hace siglos las culturas de Oriente y Occidente pasan y dejan huella en el Algarve. ¿Te vas a quedar sin recorrerlos?

La Ruta de los Omeyas

La Ruta de los Omeyas

Es la expresión máxima del pasado musulmán de Portugal. Por estos senderos, los árabes lograron entrar en Europa y aquí, en el Algarve, se quedaron del S. VIII al S. XIII, periodo en el que estas tierras estuvieron bajo el dominio del Califato Omeya. La dinastía Muawiya ibn Abi Sufyan puso fin en estas tierras a su ruta conquistadora que, con salida en Damasco (Siria), expandió su imperio por Jordania, Líbano, Egipto, Túnez, Sicilia y Andalucía, hasta llegar a tierras algarvías, donde dejó una huella que aún hoy permanece intacta en muchos aspectos de la cultura.

La Ruta de los Omeyas, a su paso por el Algarve, te invita a conocer todos sus secretos. El primero de ellos, que el nombre Algarve procede del término árabe al-Gharb, que significa Occidente. Sin embargo, el rastro de su paso por estas tierras se muestra no solo en vocablos que aún hoy se usan en la lengua portuguesa, sino también en el patrimonio artístico y arquitectónico que te sorprenderá por los antiguos caminos que no debes dejar de transitar si vienes de vacaciones al Algarve.

Alcoutim, Martim Longo, São Brás de Alportel, Estoi, Faro, Silves, Monchique, Aljezur, Vila do Bispo (Sagres), Alvor, Vilamoura, Tavira, Cacela Velha, Vila Real de Santo António son las catorce localidades que definen esta apasionante ruta llena de historia que te dejará olores y sabores del Mediterráneo en pleno Océano Atlántico. Aprovecha tu escapada a las espectaculares playas del Algarve para descubrir el legado omeya en murallas, palacios fortificados y restos arqueológicos. Podrás inundarte de una gastronomía sorprendente y unas tradiciones que disfrutarás recordando cuando llegues a casa.