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Interior anuncia un refuerzo contra las bandas juveniles

El Ministerio del Interior ha anunciado un refuerzo en la lucha policial contra las bandas juveniles que incluye una nueva clasificación de este tipo de organizaciones, así como establecer mecanismos para que las Fuerzas de Seguridad puedan detectar con más eficacia en las redes sociales convocatorias de acciones violentos.

Se trata de una actualización del Plan de Actuación y Coordinación Policial contra Grupos Violentos de Carácter Juvenil que establece una nueva clasificación de estas bandas, estableciendo mecanismos de refuerzo de convocatorias en redes sociales y de “mensajes con tendencia xenófoba, racista o antisemita, o exaltaciones de comportamientos violentos inspirados en el odio a las minorías o en la diferencia étnica o ideológica”.

La medida se ha anunciado cuando se han registrado cuatro asesinatos vinculados a bandas juveniles sólo en Madrid en lo que va de 2022. A principios de año tanto Interior como la Delegación del Gobierno ya anunciaron más presencia policial para combatir esta problemática.

El 1 de enero un chico de 19 años murió tras recibir cinco puñaladas en un enfrentamiento entre Dominican Don’t Pay y la banda rival de los Trinitarios en la calle Sáhara; el 5 de febrero hubo un asesinato en la calle Atocha de un chico de 15 años y otro en Usera de un joven de 25 años; el último caso, el 27 de abril, fue un chico de 18 años que murió apuñalado por una decena de jóvenes en una calle del madrileño distrito de Villaverde.

TENDENCIA DECRECIENTE DE LA CRIMINALIDAD

Según ha informado Interior, la actualización se ha realizado mediante la Instrucción 8/22 del secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, que renueva la vigencia de un plan aprobado en 2005 y renovado en 2014 que ha resultado útil para orientar la actuación de las Fuerzas de Seguridad frente a la criminalidad vinculada a este tipo de grupos y en apoyo y asistencia a sus víctimas.

El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska ha expuesto en un comunicado que los datos de criminalidad y de operatividad policial muestran una “tendencia decreciente de la actividad criminal protagonizada por jóvenes y menores de edad vinculada a grupos de ideología radical“, aunque especifica que se han generado “nuevas dinámicas que influyen en su comportamiento violento, como pudiera ser el odio y la discriminación hacia otros grupos minoritarios o vulnerables”.

Dados estos factores, y para mejorar el conocimiento policial de estos grupos, el plan fija una nueva clasificación más acorde con su actual entidad y relevancia delictual. Con carácter general, la instrucción define como grupos violentos de carácter juvenil aquellos integrados por menores de edad, o por menores y jóvenes entre 14 y 30 años como edades de referencia, que pueden presentar estructuras de cohesión y disciplina interna y cuyas actuaciones derivan en ocasiones en conductas de carácter violento que generan preocupación y alarma social.

A partir de criterios de ideología, motivación y vinculación con ámbitos concretos, los grupos o bandas juveniles más relevantes localizados en España se pueden agrupar en seis bloques, comenzando por grupos violentos de extrema derecha, que son aquellos de inspiración neonazi, fascista, antisemita, etc., y por grupos violentos de extrema izquierda y anarquistas, incluidos los movimientos ‘okupas’ o antifascistas de carácter radical.

Luego están los grupos violentos de referencia grupal latino, que son bandas creadas a semejanza o inspiración de las que operan en países iberoamericanos, importadas de aquellos países y que en la actualidad están formadas por miembros con independencia de su origen étnico o nacional.

También figuran los grupos violentos en el deporte, en los que la violencia integra parte del estilo de vida de los seguidores más fanáticos de equipos deportivos, en especial la que tiene lugar con ocasión de partidos de fútbol, así como grupos violentos movidos por el odio, que ejercen la violencia contra otras personas por motivos discriminatorios, con delitos de odio o la agravante de discriminación, y siempre que no se hallen incursos en ninguno de los grupos anteriores

El sexto bloque engloba a los restantes casos de concertación eventual, esporádica o espontánea de jóvenes para ejercer la violencia por alguna de las motivaciones contempladas en los apartados anteriores o que persiguen ejercer violencia física, psíquica o sexual o causar daños a bienes colectivos.

CLASIFICACIÓN POR GRADO DE INDEPENDENCIA

Además, el plan redefine una segunda clasificación de acuerdo con el grado de independencia o autonomía de estos grupos, que incluye “Grupos de referencia” de implantación autonómica, nacional o internacional dotadas de elementos ideológicos, con capacidad para aglutinar a una serie de grupos subordinados (capítulos, subgrupos, etc.) en ámbitos territoriales distintos.

Grupos subordinados”, unidades organizadas y con capacidad operativa propia que, aun actuando en su ámbito territorial con determinado grado de autonomía, mantienen una dependencia orgánica o simbólica con alguna organización de referencia, de la que toman su denominación genérica y sus principales signos distintivos.

Y “Grupos independientes” son aquéllos que, sin perjuicio de sus eventuales conexiones con otras de ideología afín o características similares, actúan con suficiente autonomía y sin dependencia directa con un “grupo de referencia”.

A partir de esta doble clasificación, la instrucción dictada por el secretario de Estado de Seguridad mantiene las directrices del plan orientadas al seguimiento de los grupos violentos de carácter juvenil y a conocer la evolución de la incidencia de sus acciones delictivas.

El plan pone énfasis en facilitar la coordinación y el intercambio de la información obtenida entre los servicios policiales dedicados a la persecución de los grupos violentos juveniles y los especializados en otros planes preventivos de la Secretaría de Estado de Seguridad como el Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, el Plan contra los Delitos de Odio o el Plan Estratégico Nacional de Lucha Contra la Radicalización Violenta.

Por último, el plan ordena a las Fuerzas de Seguridad incrementar el seguimiento de las redes sociales más frecuentadas por menores y jóvenes, un ámbito de riesgo dada la intensa actividad en ellas de los grupos violentos de carácter juvenil para coordinar acciones de contenido violento; para difundir mensajes identitarios con apología delictiva de tendencia xenófoba, racista o antisemita, o para exaltar comportamientos violentos inspirados en el odio a las minorías o en la diferencia étnica o ideológica.