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El 05 de mayo es el onomástico de San Ángel de Sicilia y de San Hilario de Arlés

Cada día del año, la Iglesia Católica le rinde homenaje a varios santos y beatos cuyas acciones o su vida resultaron fundamentales para la labor de difusión de la fe, y eso es precisamente lo que ocurrió con San Ángel de Sicilia y San Hilario de Arlés, quienes fueron esenciales para el desarrollo del catolicismo en los siglos XIII y V.

San Ángel de Sicilia

San Ángel de Sicilia

San Ángel de Sicilia es un santo que perteneció a la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, por lo que fue un monje carmelita. Se cuenta que nació en el territorio de Palestina y que procedía de una familia judía. Tuvo un hermano gemelo, de nombre Juan, y ambos quedaron huérfanos a temprana edad, tomando la decisión de ingresar en la Orden de los Carmelitas e internarse en el Monasterio del Monte Carmen. Estando en el Monasterio, San Ángel de Sicilia comenzó su labor cristiana y su instrucción a las órdenes del hermano general San Brocardo. Cuando cumplió los veinticinco años, San Ángel de Sicilia ingresó en el Carmelo y se ordenó como sacerdote, tomando los votos definitivos y en el año 1218 tuve que partir hacia Roma para explicarle los fundamentos de su orden y obtener del Papa Honorio III que fuera confirmada como la Orden del Carmelo y la Regla del Carmen, lo cual finalmente fue decretado en el mes de enero del año 1226.

Mientras esperaba por la confirmación San Ángel fijó su residencia en Sicilia, en donde se dedicó a realizar las labores de su apostolado, hasta se le asesinó por una facción contraria al catolicismo, en la segunda mitad del siglo XVIII.

San Hilario de Arlés

Fue un monje de origen francés, que sin necesidad de promocionarse fue nombrado Obispo de Arlés, en Francia. Según los registros, nació en lo que era conocido por aquellos tiempos como la región de la Galia, aparentemente entre el 401 y el 403, y provenía de una familia de nobles. Era miembro de una familia rica y tuvo una educación privilegiada, tomó la decisión de ingresar en el monasterio de Lerins, del cual fue nombrado abad, sucediendo en el puesto a un pariente suyo, de nombre Horato de Arlés, quien fue nombrado Arzobispo. Siguió los pasos de su pariente, y cuando Horato falleció, San Hilario fue nombrado también Arzobispo, desde que llegó al cargo se dedicó a reorganizar la vida monástica, dedicando una gran porción de tiempo a promocionar un modo de vida más austero, renunciando a todos los bienes de este mundo y fundando monasterios.

Sin embrago, cuentan los registros que fue excomulgado por el Papa León I el Magno, luego de que San Hilario de Arlés se apartó del cargo de Obispo de Besançon por estar muy enfermo, no obstante, al final el Arzobispo y el Papa llegaron a la reconciliación.

Pero el 05 de mayo no sólo recordamos a San Ángel de Siciliay de San Hilario de Arlés, sino que igualmente es una fecha en la que se recuerda las obras y las vidas de otros beatos y santos, que se convirtieron con sus acciones en un ejemplo de cristiandad, caridad y amor, entre los que podemos mencionar San Avertino de Vençay, San Britón de Tréveris, San Eulogio obispo, San Eutimio de Alejandría, San Geroncio de Milán, San Joviniano de Auxerre, San León de Cantabria, San Mauronto de Mrchiennes, San Máximo de Jerusalén, San Nicecio de Vienne, San Sacerdote de Limoges, San Teodoro obispo, Beato Bienvenido Mareni, Beata Catalina  Cittadini y Beato Nuncio Sulpricio.