Quantcast

Los países del Sahel piden una respuesta coordinada: «No sabemos cuál va a ser el siguiente en caer en la inestabilidad»

Los países del Sahel quieren una respuesta coordinada con los países del norte para hacer frente a la inestabilidad a la que se enfrentan, resultado en gran medida de la presencia de grupos yihadistas, y advierten de que a día de hoy es difícil saber cuál puede ser el siguiente en caer en la inestabilidad que ya atraviesan Malí y Burkina Faso, escenario de sendos golpes de Estado.

Ese ha sido el mensaje que ha trasladado el ministro chadiano de Economía, Mahamat Hamid Kaoua, presidente del Consejo de Ministros del G5 Sahel que integran Chad, Burkina Faso, Níger, Malí y Mauritania durante la tercera asamblea general de la Alianza Sahel, que preside el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, y que se ha celebrado este lunes en Madrid.

Durante su intervención en la reunión, el ministro chadiano ha subrayado que los países del Sahel, aunque son «responsables del futuro» de sus estados, siguen «dependiendo del entorno político, económico y financiero internacional, sobre el que tenemosescasa influencia», como ocurre ahora con las consecuencias que está provocando la guerra en Ucrania.

La situación de inseguridad que atraviesan, y que ha provocado más de 2,5 millones de desplazados internos principalmente en Burkina Faso, Malí y Níger así como 6,7 millones necesitados de ayuda alimentaria, «nos recuerda la urgencia de impulsar el desarrollo y nuestra especial responsabilidad en la materia».

«Necesitamos apoyo y la mejor manera es coordinar esfuerzos», ha defendido en la rueda de prensa posterior junto a Albares, incidiendo en que el 75 por ciento de la población de estos países son jóvenes que buscan empleo y oportunidades y en el particular impacto que el cambio climático está teniendo esta región de África.

Actualmente, ha subrayado Kaoua, los estados del Sahel destinan «más del 30 por ciento del presupuesto» a seguridad para hacer frente a la amenaza terrorista que ha encontrado aquí «terreno fértil porque los estados no tienen posibilidad de ocupar todo el espacio y el extremismo aprovecha la ocasión».

LA AMENAZA SE EXTIENDE

En este contexto, tras lo sucedido en Malí, país en el que se originó hace ahora diez años la amenaza yihadista que se ha extendido hacia Burkina Faso, ahora el país más afectado, y también hacia el oeste de Níger, el ministro chadiano ha advertido de que «no queda nadie fuera» de la amenaza.

Después de los golpes de Estado en Malí y Burkina Faso, «quizá haya otros el día de mañana», ha prevenido, reconociendo que «no sabemos cuál va a ser el siguiente país en caer en la inestabilidad». «El problema es el que es, desde el Sahel hasta los países costeros, nadie queda fuera de este extremismo violento» por eso hay que coordinar la respuesta, ha defendido.

PREOCUPACIÓN DE ESPAÑA

Por su parte, Albares ha reconocido preocupación por la situación en el Sahel, y en particular en Malí y Burkina Faso, que no han sido invitados a este foro al estar sujetos a sanciones por parte de la CEDEAO y la Unión Africana.

Por lo que se refiere en concreto a Malí, donde España tiene mas de 500 efectivos desplegados en el seno de EUTM Malí, ha evitado aclarar si se va a proceder a una reducción de ese contingente, como ha planteado el Alto Representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell.

Albares ha sostenido que la UE está aún reflexionando al respecto, si bien ha reconocido que se han producido cambios en el entorno en el que se lleva a cabo la misión de entrenamiento de la UE, como «la falta de avances democráticos», la presencia de mercenarios rusos o la retirada de la operación Barkhane francesa.

En este sentido, ha dicho que lo primero que hay que tener claro es «si Malí quiere que siga» la misión europea, lo segundo «si se dan las condiciones para ello» y, tercero, «si nosotros queremos en estas condiciones mantenernos y seguir formando soldados malienses», si bien no ha aclarado cuál sería la postura de España.

Por otra parte, ha anunciado que España seguirá presidiendo por un año más, el tercero, la Alianza Sahel, una iniciativa que lanzaron en 2017 Francia, Alemania y la Unión Europea, y a la que posteriormente se han sumado España y otros países y organizaciones internacionales. De hecho, en esta reunión han entrado tres nuevos socios, Estados Unidos, Canadá y Suecia.

Esto demuestra, ha resaltado Albares, «que somos más queriendo apoyar el desarrollo, la estabilidad y la seguridad de la región». Desde el inicio de la Alianza se ha triplicado el número de proyectos que se financian así como los fondos que se destinan, que han pasado de 7.000 millones de euros a 23.000 en la actualidad.

«La coordinación de los principales agentes del desarrollo es másnecesaria que nunca. Es el momento para nosotros, los socios, derenovar nuestro compromiso por el desarrollo y la estabilidad del Sahel, en beneficio de sus poblaciones», ha defendido el ministro durante su intervención en la reunión.