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Guterres tilda el informe del IPCC de «expediente de la vergüenza»

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha tildado el nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) de «expediente de la vergüenza» porque evidencia las promesas climáticas «incumplidas», y ha advertido de que el mundo va «por la vía rápida hacia el desastre climático».

Así lo ha expresado este lunes en la presentación del informe ‘Cambio climático 2022: mitigación’ realizado por el Grupo de Trabajo III del IPCC al Sexto Ciclo de Evaluación (AR6), que advierte de que limitar el calentamiento global a 1,5ºC será «imposible» sin una reducción «rápida y profunda» de las emisiones de gases de efecto invernadero en «todos los sectores».

«El jurado ha llegado a un veredicto, y es condenatorio. Este informe es una letanía de promesas climáticas incumplidas (…) y vacías que nos ponen firmemente en el camino hacia un mundo invivible», ha criticado sobre el estudio, que llega en un momento de «turbulencia mundial».

Asimismo, ha avisado de que, en esta línea, el mundo se encamina al «desastre climático», con «grandes ciudades bajo el agua, olas de calor sin precedentes, tormentas aterradoras, escasez de agua generalizada o la extinción de un millón de especies de plantas y animales».

«Esto no es ficción ni exageración, es lo que la ciencia nos dice que resultará de nuestras actuales políticas energéticas», ha alertado, para incidir en que, de seguir con las «mentiras» por parte de líderes políticos y empresariales, alcanzaríamos más del doble del límite de 1,5ºC acordado en París.

«Los gobiernos y las empresas que más emiten no sólo hacen la vista gorda, sino que echan más leña al fuego. Están asfixiando a nuestro planeta, basándose en sus intereses creados y en sus inversiones históricas en combustibles fósiles, cuando las soluciones renovables más baratas proporcionan empleos verdes, seguridad energética y mayor estabilidad de precios», ha afeado.

En este sentido, ha recordado que la COP26 de Glasgow dio lugar a un «optismismo ingenuo» pero con el «principal problema ignorado», la «enorme y creciente brecha de emisiones».

Ante este problema, ha señalado que «la mayoría de los principales emisores no están tomando las medidas necesarias para cumplir incluso estas promesas inadecuadas». «A veces se describe a los activistas del clima como radicales peligrosos, pero los verdaderos radicales peligrosos son los países que están aumentando la producción de combustibles fósiles», ha aseverado.

La inversión en nuevas infraestructuras de combustibles fósiles es, a su juicio, una «locura moral y económica», ya que pronto serán «activos varados, una mancha en el paisaje y una plaga en las carteras de inversión», ha dicho.

OPCIONES VIABLES

Pero esto, según ha resaltado, «no tiene por qué ser así». Y es que, tal y como ha agregado, se pueden seguir las opciones «viables» y «financieramente sólidas» que ha planteado el informe del IPCC presentado este lunes.

«Estas opciones pueden mantener viva la posibilidad de limitar el calentamiento a 1,5 grados», confía Guterres, para reclamar que se triplique la velocidad del cambio a las energías renovables y se ponga fin a la financiación del carbón.

A su vez, ha llamado a las coaliciones climáticas a «apoyar a las principales economías emergentes en este cambio», y ha instado al mundo a «proteger los bosques y los ecosistemas como poderosas soluciones climáticas».

«Los líderes deben liderar, pero todos nosotros podemos hacer nuestra parte», ha agregado también el secretario general de la ONU, para concluir enviado un mensaje a los ciudadanos: «Exige que se introduzcan ya las energías renovables, con rapidez y a gran escala. Exige el fin de la energía de carbón».

«Exijan el fin de todas las subvenciones a los combustibles fósiles», ha continuado, para incidir en que la producción de estos solo «empeorará» la actual «turbulencia mundial» causada por las desigualdades derivadas de la pandemia y el aumento de precios por la guerra en Ucrania.

«Las decisiones que tomen los países ahora marcarán o romperán el compromiso de 1,5 grados. Las promesas y los planes climáticos deben convertirse en realidad y en acción, ahora», ha concluido.