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Descubren una inclinación masculina en el análisis de miles de millones de palabras de concepto neutro

Conceptos inicialmente neutros como «gente», a pesar de su definición, no es neutro en cuanto al uso que se hace de estos términos. De hecho, se tiende a dar prioridad a los hombres cuando nos referimos a las personas en general, según muestra un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores de psicología y lingüística publicado en la revista ‘Science Advances’.

Las conclusiones se basan en un análisis de más de 630.000 millones de palabras extraídas de páginas web de Internet, en el que se utilizaron herramientas de inteligencia artificial para medir el significado de las palabras en función de cómo las utilizan millones de individuos.

«En el pasado se han estudiado muchas formas de sesgo, como la tendencia a asociar la ‘ciencia’ con los hombres más que con las mujeres, pero se ha trabajado mucho menos sobre cómo vemos a una ‘persona'», afirma April Bailey, investigadora postdoctoral del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y autora principal del trabajo.

«Nuestros resultados demuestran que, incluso cuando se utilizan términos neutros en cuanto al género, damos prioridad a los hombres sobre las mujeres», añade la coautora Adina Williams, investigadora de Meta AI y graduada del programa de doctorado en lingüística de la Universidad de Nueva York.

Los investigadores señalan que el sesgo en un nivel tan básico -nuestra elección de palabras- puede tener consecuencias. El concepto de de «gente» (people en inglés en el estudio) es la base de muchas decisiones sociales y políticas», observa Andrei Cimpian, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y autor principal del artículo. «Dado que los hombres y las mujeres son cada uno la mitad de la especie, dar prioridad a los hombres en nuestra idea colectiva de ‘persona’ (person, en el estudio) crea una desigualdad para las mujeres en las decisiones basadas en esta idea».

El equipo de investigación examinó los significados de las palabras teniendo en cuenta cómo las utilizan los individuos. En concreto, el equipo estudió cómo utilizamos las palabras que expresan el concepto de «persona» y sus equivalentes específicos de género, «mujer» y «hombre».

Para comprobar si es más probable que pensemos en los hombres que en las mujeres cuando escribimos sobre «personas», el equipo utilizó algoritmos de inteligencia artificial que aprenden el significado de las palabras en función de cómo se utilizan, a partir de un repositorio lingüístico recopilado por la organización sin ánimo de lucro Common Crawl en mayo de 2017. Este repositorio incluía más de 630.000 millones de palabras, en su mayoría en inglés, que aparecían en casi tres mil millones de páginas web.

Los investigadores consideraron cómo el significado de las palabras está relacionado con el contexto y el uso de las mismas. Por ejemplo, si escuchas: «Cada mañana, Joe hierve agua en el balak para el té», podrías adivinar que «balak» significa algo similar a «tetera», aunque «balak» no te resulte familiar, porque las palabras que acompañan a «balak» («té», «hervido» y «agua») también coocurren frecuentemente con «tetera».

En el estudio los investigadores investigaron, en tres estudios, el significado de «persona» y palabras relacionadas teniendo en cuenta las palabras adyacentes: el contexto lingüístico.

En el primer estudio, compararon la similitud de significado (deducida a través del contexto lingüístico) entre las palabras para personas (por ejemplo, «individuo») y las palabras para hombres (por ejemplo, «él» y «hombre») con la similitud de significado entre las palabras para personas y las palabras para mujeres (por ejemplo, «ella» y «mujer»).

Comprobaron que las palabras para personas se utilizaban de forma más parecida, y por tanto eran más similares en su significado, a las palabras para hombres que a las palabras para mujeres, y por un margen estadísticamente significativo. Dicho de otro modo, el concepto colectivo «personas» se solapaba más con el concepto «hombres» que con el concepto «mujeres» en las palabras estudiadas.

En el segundo estudio, en lugar de centrarse en las palabras para referirse a las personas, el equipo examinó las palabras que denotaban rasgos centrales de este concepto, es decir, palabras para los rasgos que suelen describir cómo son las personas.

Compararon cientos de palabras de rasgos identificados en investigaciones anteriores como descriptores comunes de las personas (por ejemplo, «extrovertido», «analítico» y «supersticioso») con las mismas listas de palabras para mujeres y para hombres del estudio inicial.

Descubrieron que el significado de estas palabras descriptoras en el segundo estudio era, en general, más similar al significado de las palabras para los hombres que al significado de las palabras para las mujeres, con una diferencia estadísticamente significativa entre ambos. Es decir, las palabras comunes que describen cómo son las personas (por ejemplo, «extrovertido») también se utilizan de forma más similar a las palabras para hombres que a las palabras para mujeres.

En un tercer estudio, los investigadores estudiaron el uso de los verbos, un área razonable de exploración dados los resultados iniciales. En concreto, si el concepto colectivo «gente» se solapa más con el concepto «hombres» que con el concepto «mujeres», entonces las palabras que describen lo que hacen las personas y lo que se les hace (por ejemplo, «amar», «molestar») también pueden ser más similares en su significado contextual a las palabras que denotan a los hombres que a las que denotan a las mujeres.

En este estudio, compararon las similitudes de significado entre más de 250 verbos que describen acciones que realizan las personas (por ejemplo, «facilitar», «sonreír» y «amenazar») y palabras para hombres frente a palabras para mujeres.

Al igual que en el segundo estudio, que se centró en palabras comunes que describen cómo son las personas, las palabras que describen lo que hacen las personas (por ejemplo, «correr») también se utilizaron de forma más similar a las palabras para hombres que a las palabras para mujeres, una diferencia que volvió a ser estadísticamente significativa.