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Los corredores humanitarios, una herramienta para aliviar el sufrimiento en conflictos como Ucrania

Las delegaciones de Rusia y Ucrania reunidas el jueves por segunda vez en Bielorrusia acordaron el establecimiento de corredores humanitarios para aliviar la situación de la población civil una semana después del inicio de la invasión rusa del territorio ucraniano, sin que por ahora esté muy claro en qué circunstancias se van a llevar a cabo.

Las guerras están regidas por toda una serie de normas, que fijan lo que es o no legítimo hacer durante un conflicto armado y que están recogidas en lo que se llama Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, el establecimiento de corredores humanitarios no está regulado aunque estos ya se han llevado a la práctica en otros conflictos y circunstancias.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) define los corredores humanitarios como «rutas específicas y métodos logísticos acordados por todas las partes relevantes para permitir el paso seguro de bienes humanitarios y/o personas de un punto a otro en una zona de combate activo».

Además, de estos corredores para aliviar la situación de la población civil, también se utiliza lo que se denomina «pausa humanitaria» y que supone «un cese temporal de hostilidades meramente por fines humanitarios». Según explica la OCHA, «requiere el acuerdo de todas las partes relevantes, normalmente es por un periodo definido y una zona geográfica concreta donde se van a realizar las actividades».

Aunque el Gobierno ucraniano ha hablado específicamente de «corredores humanitarios» e incluso ha pedido al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) su establecimiento, la opción de una pausa humanitaria también podría contemplarse en el contexto actual del conflicto.

El establecimiento de corredores humanitarios requiere una negociación pormenorizada de todos los detalles si se quieren evitar problemas y errores que torpedeen el cometido para el que se instauran, que no es otro que permitir salir de una determinada zona a la población y hacer llegar ayuda humanitaria a la misma para quienes decidan quedarse.

DILEMAS DE LOS CORREDORES HUMANITARIOS

Dado su limitación temporal y geográfica, no son considerados como la solución ideal. Además, plantean un dilema desde el punto de vista humanitario, ya que para que sean efectivos requieren de una presencia militar de protección, lo que choca con los principios de independencia y neutralidad de las organizaciones humanitarias, que no quieren que pueda parecer que se militariza la ayuda.

Rusia ya tiene experiencia reciente en este ámbito, ya que durante la guerra de Siria, donde apoya al régimen de Bashar al Assad, ha ayudado a organizar algunos de zonas bajo control rebelde asediadas por las fuerzas gubernamentales y sus aliados.

Especialmente polémica fue la propuesta en el caso de Alepo, segunda ciudad de Siria, en el verano de 2016. Moscú propuso su establecimiento para que la población de la parte oriental de la ciudad la pudiera abandonar.

«Nadie puede ser obligado a huir, por ninguna ruta específica o a ningún lugar en particular», advirtió el entonces el coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU, Stephen O’Brien, subrayando la obligación de todas las partes de permitir «a los civiles marcharse y a la ayuda entrar» de forma segura y sin obstáculos.

También las ONG internacionales y locales criticaron la propuesta rusa. «Una verdadera operación humanitaria no obligaría a la población de Alepo a elegir entre escapar hacia los brazos de sus atacantes o permanecer en una zona asediada bajo bombardeos continuos», defendieron 35 de ellas, recalcando que «nadie debería ser obligado a huir o quedarse».

El ejemplo de Siria puso sobre la mesa la paradoja del uso de corredores humanitarios o pausas para permitir la salida de la población civil de zonas asediadas, puesto que con ello se facilitaba a continuación el posible asalto por parte de las fuerzas gubernamentales de las zonas evacuadas.

En el caso de Ucrania, son muchas las incógnitas que aún quedan por resolver, empezando por los lugares en los que se establecerían los corredores humanitarios. A la luz de cómo evoluciona el conflicto y de la situación en el terreno cabe esperar que sean varios los corredores.

Uno de ellos podría ser en Kiev, la capital, sobre la que las fuerzas rusas tratan de establecer un cerco si bien su avance parece haberse estancado, pero seguramente la prioridad sea el sur del país.

Así, las tropas rusas tienen prácticamente cercada la ciudad portuaria de Mariupol, donde viven unas 450.000 personas y ya han problemas de luz y agua, y más al oeste, en dirección a Odesa, han tomado la ciudad de Jersón, otro enclave estratégico en los planes rusos para hacerse con el control del sur de Ucrania y dejar al país sin salida al mar.