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Podemos seguirá a la espera de cubrir el escaño de Alberto Rodríguez y no prevé que se acelere el proceso

Unidas Podemos mantiene la misma posición respecto al relevo del escaño vacante del exdiputado Alberto Rodríguez, pese a la ajustada votación del jueves sobre la reforma laboral, y se mantiene a la espera de que la decisión que adopte la organización en Canarias, así como de las personas que están llamadas a asumir su acta.

El presidente del grupo parlamentario en el Congreso, Jaume Asens, ha destacado este martes en rueda de prensa que la situación no ha variado, que la posición del partido es la misma y que no han debatido sobre los efectos de ese escaño vacío, tras ser preguntado sobre si el hecho de tener un escaño menos y las dificultades para convalidar este proyecto habían reactivado gestiones para definir el sustituto de Rodríguez en la cámara.

La formación lleva más de tres meses sin reemplazar al exparlamentario, desde que el pasado 22 de octubre la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, le comunicó la retirada de su acta en ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo, que le condenó a mes y medio de prisión (sustituible mediante el pago de una multa) por un delito de atentado a agentes de la autoridad e inhabilitación por sufragio pasivo.

Precisamente la semana pasada Rodríguez presentó un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (TC) en el que pide que declare nula la resolución del Supremo, por considerar que viola sus derechos fundamentales, solicitando también que se revoquen «todos los efectos lesivos» de esta supuesta vulneración.

En enero también interpuso otro escrito ante el TC contra la decisión de Batet de privarle de manera «irresponsable» de su escaño como consecuencia de la ejecución de la condena del Supremo, medida que tildó de «unilateral, infundada y arbitraria» al entender que se «inventó» una sanción no prevista en el ordenamiento jurídico.

Desde el espacio confederal recalcan que ese escaño no era decisivo en la votación del pasado jueves y que el debate no estaba en ese relevo, como expusieron recientemente varios cargos públicos, entre ellos la vicepresidenta Yolanda Díaz. Y es que ahondan en que los números con el bloque de investidura ofrecen una mayoría holgada y, de esta forma, se negoció hasta el último momento para tratar de convencerles para que no emitieran un voto en contra a este proyecto.

Hoy mismo, el propio Asens ha desglosado que esa mayoría progresista es la que ofrece estabilidad al Ejecutivo y que la fórmula geometría variable con otras formaciones como Ciudadanos, que exploró el PSOE, revelan que es una «ruleta rusa».

SITUACIÓN SIN PRECEDENTE

Una vez que Batet informó a la Junta Electoral de que el escaño de Rodríguez quedaba vacante, se activó el proceso para su relevo, que se ha enquistado con el paso de los días. Tras la renuncia a ocupar el escaño de la número dos de la lista por Tenerife en las pasadas elecciones Fátima González, el turno le tocaba a la tercera integrante de la candidatura Patricia Mesa, pero de momento no ha comunicado su decisión.

Un contexto que, como admiten fuentes de Unidas Podemos, no tiene precedente jurídico dado que la normativa y la Junta Electoral no marcan un plazo temporal para comunicar la renuncia o la aceptación del acta de diputado. Por tanto, el reemplazo puede dilatarse en el tiempo.

También ha habido contactos con Podemos Canarias para conocer la situación y en principio se apuntaba a que quien tiene más opciones de recalar en el Congreso era la número cuatro de la lista, María del Cristo González del Castillo

No obstante, desde la formación a nivel estatal se muestran comprensivos, dado que Rodríguez padeció una «injusticia» y la organización en el archipiélago es autónoma para gestionar esta situación.

Algunos cargos del partido, como el portavoz parlamentario Pablo Echenique, trasladaron hace tiempo que en Podemos Canarias estaban dolidos por la pérdida del escaño.

En la organización canaria manifestaron en noviembre que no iban a acelerar el relevo de Alberto Rodríguez y que es una decisión que no debe tomar exclusivamente la formación, sino que depende también de componentes personales de los integrantes de la lista.