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Fiscalía insiste en que el ex jefe de la UDEF José Luis Olivera tenía «pleno conocimiento» de Kitchen

La Fiscalía Anticorrupción se ha opuesto al recurso de apelación formulado por el ex jefe de la UDEF José Luis Olivera para intentar librarse de su procesamiento por la ‘Operación Kitchen’, recalcando que no solo tenía «pleno conocimiento» del presunto espionaje al ex tesorero del PP Luis Bárcenas, «pormenores» incluidos, sino que era un colaborador asiduo del comisario José Manuel Villarejo que habría participado en la «estrategia» para controlar el impacto del caso ‘Gürtel’ en los dirigentes del PP.

Los fiscales Miguel Serrano y César de Rivas han aludido a los mismos argumentos que ya esgrimieron para oponerse al primer recurso formulado por Olivera contra la decisión del titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6, Manuel García-Castellón, de procesar al ex jefe de la UDEF –junto a otra decena de personas, con el ex ministro de Interior Jorge Fernández Díaz en la cúspide– por su presunta implicación en la ‘Kitchen’.

Olivera sostiene en sus recursos que desconocía el carácter parapolicial del espionaje a Bárcenas, apuntando que en todo caso se le podría achacar una omisión del deber de perseguir delitos, si bien aduce que cuando se habría desarrollado la ‘Kitchen’ era director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), con labores de Inteligencia policial pero no operativas, de modo que no recaía en sus funciones perseguir activamente posibles ilícitos.

Serrano y De Rivas, en un informe de 23 de diciembre, rechazan el alegato de Olivera para ratificar que a lo largo de la instrucción han aflorado «claros presupuestos de su incriminación» en el espionaje que entre 2013 y 2105 se habría orquestado desde el Ministerio de Interior, con recursos policiales y fondos reservados, contra Bárcenas y su familia para robarles el material comprometedor que pudieran tener del PP y sus responsables y evitar así que llegara a manos de la Justicia.

«Como jefe de la UDEF en aquellas fechas (…) conocía la puesta en marcha y el desarrollo de la ‘Operación Kitchen’, con detalles y pormenores que implicaban por ello el conocimiento de su ilicitud, permitiendo ejecución a pesar de que en atención a su cargo estaba obligado a impedirla», aseveran, haciendo hincapié en que no se trata de «una conducta meramente omisiva, sino una participación activa».

AUDIOS, AGENDAS Y MOROCHO

Anticorrupción se apoya para ello en las conversaciones grabadas por Villarejo, en las anotaciones en las agendas personales del comisario y en las declaraciones realizadas en sede judicial por el investigador principal de ‘Gürtel’, Manuel Morocho.

Respecto a este último, recuerda cómo «puso de manifiesto las presiones recibidas de Olivera para que aceptara un puesto totalmente ajeno a su cualificación y experiencia, así como a sus expectativas profesionales».

A juicio de los fiscales, esto «no puede ser considerado como un hecho desconectado de ‘Operación Kitchen'», sino, al contrario, como «un hito de mayor agresividad, y de naturaleza ya abiertamente ilícita, en el marco de la protección y el control de la repercusión que pudiera tener la investigación del caso ‘Gürtel’ en los dirigentes del Partido Popular, estrategia en la que, como se ha analizado participó activamente el investigado».

En este sentido, Anticorrupción precisa que Olivera, como pieza clave de dicha «estrategia», se habría ocupado de facilitar información relevante sobre ‘Gürtel’ a Villarejo, quien a su vez se la habría transmitido a la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y su marido, Ignacio López del Hierro.

Además, el Ministerio Público resalta que la de Olivera y Villarejo no habría sido una colaboración puntual, sino que, en base a los mencionados indicios, habrían llegado a «acuerdos económicos» para prolongarla en el tiempo.

Precisamente, por esa supuesta iguala, Olivera «habría amparado las actuaciones ilícitas de Villarejo, en unos casos facilitándole información de operaciones policiales secretas, y en otros, como en el caso de la ‘Operación Kitchen’ (…), permitiendo su planificación y ejecución a pesar de conocer su carácter ilícito».