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Aumentan a 2,7 millones los jóvenes en exclusión social en España por la pandemia

Un total de 2,7 millones de jóvenes entre 16 y 34 años en España (el 15,1% de la juventud) están afectados por procesos de exclusión social «intensa y multidimensional» que les impide realizar proyectos de vida para transitar hacia la vida adulta, y 650.000 de ellos se sumaron a esta situación en 2021, durante el segundo año de pandemia, según un informe de Cáritas y la Fundación Foessa, presentado este martes.

Según la investigación –llevada a cabo por un equipo de más de 30 investigadores procedentes de más de diez universidades y entidades de investigación social– y basada en más de 7.000 entrevistas presenciales, alerta de que la cohesión social en España ha sufrido un «shock sin precedentes» como consecuencia de la tensión que ha sufrido la actividad económica y el empleo a causa de la irrupción de la Covid-19.

Entre otras conclusiones, el documento, titulado ‘Evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid-19 en España’, revela que ser joven es uno de los factores de exclusión que ha sacado a la luz la crisis sanitaria.

En concreto, señala que de los 650.000 jóvenes que se sumaron a esta situación de exclusión social el pasado año, la mayoría están en exclusión «severa». Así, del total de 2,7 millones de jóvenes en esta situación, 1,4 millones se encuentran en exclusión severa.

Esto supone que el 28,5% de los jóvenes de España está en exclusión y un 15,1% se encuentra en exclusión social severa, cinco puntos más que antes de la pandemia. En cuanto al perfil, el informe precisa que es una exclusión muy marcada por el factor étnico: casi la mitad son personas extranjeras o gitanas.

EL DOBLE DE HOGARES CON TODOS SUS MIEMBROS EN PARO

Por otro lado, según el estudio, se ha duplicado el número de hogares con todos sus miembros en paro o donde el principal sustentador de la familia ha estado tres o más meses en desempleo o ha pasado por tres contratos o empresas diferentes en el último año. El número total de hogares en esta situación ha alcanzado los 2 millones en 2021, el doble que en 2018.

«Se ha producido un empeoramiento de las condiciones de trabajo que genera más trabajadores pobres y trabajadores más pobres y menos realizados personal y socialmente», ha explicado el coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas y secretario técnico de FOESSA, Raúl Flores.

A lo largo de 700 páginas, el informe Foessa confirma además que lo que empobrece a muchos trabajadores no solo es un «salario insuficiente», sino muchas veces trabajar una jornada parcial o la «temporalidad y estacionalidad» de los contratos.

A pesar del aumento de la protección social, el estudio avisa de que no se ha logrado compensar esta situación y un tercio de los hogares con todos sus miembros en paro (600.000 familias) carece de algún tipo de ingreso periódico, predecible, que permita una cierta estabilidad.

En términos de renta, el informe revela que la diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 25%, cifra superior al incremento que tuvo durante la crisis de 2008.

Para la secretaria general de Cáritas, Natalia Peiro, uno de los aspectos diferenciales de esta crisis es «la profundización de la brecha de desigualdad» en la sociedad española, «donde los grandes damnificados por la Covid-19 son precisamente las personas y familias más frágiles y desfavorecidas, a quienes no ha llegado las respuestas públicas del denominado escudo social».

1,8 MILLONES DE HOGARES SUFREN UN APAGÓN DIGITAL

Asimismo, Cáritas y FOESSA advierten de que la pandemia ha destapado un nuevo factor de exclusión social: la desconexión digital. En este sentido, la investigación, coordinada por los catedráticos Luis Ayala Cañón, Miguel Laparra Navarro y Gregorio Rodríguez Cabrero, pone de manifiesto que 1,8 millones de hogares –casi la mitad de los que están en exclusión social– sufren «el apagón digital», lo que significa que viven la brecha digital de manera cotidiana, especialmente, hogares formados solo por personas de 65 y más años y solas.

Este apagón digital, según advierten, supone «dificultades serias» para más de 800.000 familias (el 4,5% de los hogares) que han perdido oportunidades de mejorar su situación debido a cuestiones de falta de conexión, de dispositivos informáticos o de habilidades digitales.

Además, de los datos se desprende que la crisis de la Covid-19 ha aumentado la brecha de género pues la exclusión social ha crecido más del doble en los hogares cuya sustentadora principal es una mujer.

Según el informe, la exclusión social en los hogares encabezados por mujeres ha pasado del 18% en 2018 al 26% en 2021, un incremento que multiplica por 2,5 el registrado durante el mismo periodo en el caso de los hombres (que pasaron del 15% al 18%).

Por otro lado, de los datos se desprende que la población inmigrante se ha visto muy perjudicada por la pandemia. El 50,3% de los hogares con extranjeros estaban en situación de exclusión social en 2021, es decir, la exclusión social en estos hogares es casi tres veces mayor que en los hogares donde residen españoles.

EL 70% DE HOGARES DONDE VIVEN PERSONAS GITANAS, EN EXCLUSIÓN

Además, revela que la etnia resulta todavía más determinante en la intensificación de la exclusión social, ya que en 2021, el 70,5% de los hogares gitanos se encontraba en exclusión social, cifra que triplica la del conjunto de los hogares españoles.

«Más allá de la pandemia, llevamos décadas generando, sosteniendo y naturalizando el sufrimiento de situaciones de pobreza y exclusión social que son una realidad cotidiana para millones de personas y familias», ha alertado Natalia Peiro, al tiempo que ha lamentado que «quien se ha quedado fuera tiene casi imposible volver a entrar».

Por comunidades autónomas, la investigación muestra que la crisis provocada por la pandemia ha tenido un impacto diferenciado a nivel territorial. Así, las tasas más elevadas de exclusión social se dan en Asturias o Euskadi (16%) y las más bajas en Canarias o Cataluña (29%).

En cuanto a las estrategias desplegadas por las familias durante la pandemia, el estudio revela que prácticamente 3 de cada 10 familias en España han reducido gastos habituales en alimentación, ropa y calzado, un porcentaje que se multiplica por dos entre los hogares que sufren exclusión social. Además, el 34% de las familias encuestadas considera que la pandemia ha tenido bastante o mucho impacto en el deterioro de sus relaciones sociales.

Asimismo, el documento pone de relieve el «muy alto» nivel de «activación» de las familias en situación de vulnerabilidad, incluidas aquellas que reciben prestaciones, ya sea porque estudian o se forman para mejorar su empleabilidad o porque participan de programas de los servicios sociales o de entidades como Cáritas. «Se demuestra así la falsedad del supuesto efecto desincentivador del sistema de prestaciones», ha señalado Raúl Flores.

Entre las propuestas de Cáritas ante la «profunda huella» que ha dejado la pandemia, destacan: mantener de manera estable para el futuro las medidas provisionales de salud, vivienda o protección social y mejorar la cobertura del Ingreso Mínimo Vital. Asimismo, consideran que la subida del Salario Mínimo es una medida «necesaria pero no suficiente».

Sobre la reforma laboral, Flores ha valorado que va «encaminada» a «reducir la precariedad» pero ha precisado que «los problemas del mercado laboral no pueden quedar resueltos con una norma» sino que hace falta «un cambio del modelo productivo» y «generar empleos menos temporales». Atendiendo a las reformas en cuestiones de vivienda, «más allá de medidas especiales para sectores de la población», piden que se entienda la vivienda como «un derecho fundamental» y ampliar el parque de vivienda pública.