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Hoy estamos de fiesta, porque el 17 de enero celebramos el onomástico de San Antonio Abad

Quizás lo más relevante de la vida de este santo, es que es considerado como el primer monje de la Iglesia Católica que decidió hacer un retiro espiritual en el desierto, con el único propósito de hacer oración a Dios y de vivir de la manera más austera posible.

San Antonio Abad

San Antonio Abad

Hoy es un día muy especial en muchas ciudades españolas, que tienen como santo patrón a San Antonio Abad, quien fue uno de los primeros monjes que fueron reconocidos como tales por la Iglesia Católica. Nació en Egipto, se dice que en el año 250, y ya convertido en monje decide llevar una vida ascética, dedicada a la contemplación y a la oración en el desierto, como forma de hacer penitencia.

Si recurrimos a los datos que suministra el Instituto Nacional de Estadística español, en este día más de 666.000 hombres celebran su santo, además es otra fecha que nos permite felicitar a todos los Antonio, aunque no hubieran sido bautizados asó en honor a San Antonio Abad.

Cuenta el registro eclesiástico que cuando San Antonio Abad tuvo entre 18 y 20 años, sus padres fallecieron, de modo que tuvo que convertirse en el jefe de familia, quedando a cargo de su única hermana y de su hogar. Un día, que se encaminaba hacia la iglesia, comenzó a reflexionar sobre la vida de los apóstoles y sobre los sacrificios que ellos tuvieron que hacer, renunciando a sus bienes terrenales, para poder convertirse en seguidores de Jesús.

Producto de esas reflexiones, San Antonio Abad decidió modificar su vida para siempre, y cuando terminó la misa, regresó a su casa, recogiendo todas las riquezas que sus padres le habían dejado como herencia, repartiéndolas entre los que vivían cerca y que más lo necesitaban, dejando una porción de las mismas para su hermana.

Luego de encontrar quien se hiciera cargo de manera segura de su hermana para que pudiera subsistir dignamente, ingresándola en un convento de monjas, San Antonio Abad comenzó a practicar la austeridad en su propio hogar, haciendo uso únicamente de aquello que podía ser construido con sus manos. Este era un estilo de vida muy difícil, pero constituyó un gran ejemplo para muchos de los aldeanos, que alababan su buena voluntad, y algunos de ellos decidieron llevar el mismo estilo de vida, fundando una comunidad pequeña, lo cual es considerado como el nacimiento del Monacato en el Oriente Medio.

Así pasaron los años, y la comunidad de monjes cristianos en Egipto fue creciendo con relativo éxito, siempre cumpliendo las grandes reglas de esa orden, que eran la oración, la caridad, llevar una vida austera y renunciar a las posesiones terrenales, con lo cual se considera que siguieron la vida y obra que siguieron los apóstoles de Cristo, influyendo en las comunidades cercanas a lugar del desierto en el que esta comunidad de monjes se había asentado.

Es por ello que, gracias a esta iniciativa, existen comunidades cristianas en el Medio Oriente, en particular en Egipto. Pero en esta fecha no celebramos únicamente el onomástico de San Antonio Abad, sino que, según el Martiriólogo Romano, hay también celebramos a San Jenaro Sánchez Delgadillo, San Julián Saba, San Marcelo obispo, Santa Roselina, San Sulpicio Pío y Beato Gamalberto.