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Garamendi dice que la reforma laboral «no es cosmética» y cree que ha ganado «el país»

El presidente de la organización empresarial CEOE, Antonio Garamendi, ha afirmado que la reforma laboral «no es cosmética» y considera que ha ganado «el país». No obstante, advierte que si durante la tramitación «al texto le cambian una coma, quizá no puedan contar con nosotros para sentarnos en la mesa a partir de ese momento».

En una entrevista concedida a El Correo, Garamendi analiza la reforma laboral pactada con el Gobierno central, CCOO y UGT y valora que se logre «estabilidad, seguridad jurídica, buen clima, distensión y una imagen impecable frente a las instituciones europeas».

Tras recordar que se viene de nueve años en donde «el término que más se escuchaba era derogación», afirma que lo acordado «no es cosmética» y «no ha ganado nadie». «Bueno, ha ganado el país», añade.

«Uno de los objetivos que yo me había propuesto es sacar la política del mundo de la empresa. Cada uno a lo suyo. Yo me siento con el Gobierno que han elegido los españoles, igual que mis compañeros de Confebask se sientan con un Ejecutivo de un color político diferente en Euskadi. Mi obligación es mantener a CEOE alejada de la política partidaria», argumenta.

ACUERDO

En este contexto, destaca que una legislación que nace de un acuerdo «tiene unos valores muy importantes y no se puede sustituir de cualquier forma», por lo que «no sería aconsejable que un Gobierno pretenda romper eso» en el futuro.

Respecto a la necesidad que tiene ahora el Gobierno para alcanzar mayorías en el Congreso que permitan sacar adelante la reforma, Garamendi indica que «ese es su trabajo».

«Nosotros hemos hecho el nuestro. Y ahí sólo tengo que hacer una advertencia. Si al texto le cambian una coma, quizá no puedan contar con nosotros para sentarnos en la mesa a partir de ese momento. Los acuerdos se alcanzan para cumplirlos», advierte.

Por otro lado, afirma que tras alcanzar el acuerdo ha hablado con mucha gente, incluidos Pedro Sánchez y el líder del PP, Pablo Casado, quien «ya ha declarado que se va a oponer a esta reforma».

«Me parece legítimo y está en su derecho de hacerlo. Cada uno tiene su sitio», indica, para añadir que su relación personal es «buena», de tal forma que no le dice a Casado lo que tiene que hacer y «él tampoco me llama para decirme lo que tengo que hacer yo».