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La reducción de las emisiones de vehículos desde 2018, vinculada a un descenso significativo de las muertes relacionadas

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La disminución de las emisiones de los vehículos desde 2008 ha reducido en miles el número de muertes atribuibles a la contaminación atmosférica, lo que ha supuesto miles de millones de euros en beneficios para la sociedad, según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

El estudio, publicado en la revista ‘PNAS’, también revela que, aunque la carga para la salud pública de los grandes camiones se ha reducido considerablemente, los vehículos ligeros de pasajeros, como los SUV y las camionetas, siguen contribuyendo a una cantidad significativa de contaminación atmosférica en las principales áreas metropolitanas.

«Las recientes reducciones de las emisiones de los vehículos han reportado importantes beneficios para la salud, aunque solo se han logrado pequeños avances en la reducción de su impacto climático –ha señalado la primera autora, Ernani Choma, investigadora del Departamento de Salud Ambiental de la Escuela Chan de Harvard–. Nuestros resultados indican que, para conseguir más beneficios para la salud pública y el clima, serán necesarias políticas aún más estrictas».

Aunque la carga sanitaria y climática de las emisiones de los vehículos en Estaados Unidos ha sido ampliamente estudiada, los beneficios de las recientes reducciones de las emisiones de los vehículos –impulsadas por las normativas federales sobre contaminación atmosférica y las innovaciones tecnológicas de los fabricantes de automóviles– no eran bien conocidos.

El nuevo estudio ofrece estimaciones que comparan el impacto real sobre la salud y el clima de la reducción de las emisiones de los vehículos con el que se habría producido si no se hubieran reducido las emisiones.

Los investigadores calcularon los llamados «beneficios sociales» atribuibles a la disminución de las emisiones; en este caso, el valor monetario para la sociedad de la reducción de las muertes atribuibles a la contaminación atmosférica y los impactos climáticos evitados.

A partir de datos nacionales recientes sobre emisiones, los investigadores modelaron cuatro escenarios de emisiones para 2017: las emisiones reales y tres escenarios alternativos en los que las emisiones a nivel de condado eran las mismas que en 2014, 2011 y 2008.

Cada uno de los escenarios tuvo en cuenta los tipos de vehículos que se conducen y los kilómetros que recorren, los datos detallados sobre los niveles de contaminación del aire en todo Estados Unidos, las tasas de mortalidad y las tendencias demográficas, incluido el envejecimiento de la población, que es más susceptible a la contaminación del aire con el tiempo.

Los investigadores estimaron que las reducciones de las emisiones produjeron 270.000 millones de dólares en beneficios sociales en Estados Unidos en 2017 -sobre todo debido al valor estimado de la reducción del riesgo de mortalidad por la contaminación atmosférica por partículas finas (PM2,5)- y, en menor medida, a la reducción de los «costes sociales» de las emisiones de gases de efecto invernadero, que se calculan a partir de una serie de factores como los impactos en la salud humana, los cambios en la productividad agrícola, los desastres naturales, el riesgo de conflictos, etc.

Los investigadores también calcularon que las muertes atribuibles a la contaminación atmosférica debida a las emisiones de los vehículos se redujeron de 27.700 en 2008 a 19.800 en 2017. La disminución de las muertes no fue tan grande como los investigadores esperaban, porque muchos factores contrarrestan el progreso en la reducción de las emisiones, como una población más grande y envejecida, vehículos más grandes que sustituyen a los más pequeños y más kilómetros recorridos por vehículo.

Por otro lado, los autores señalaron que si los vehículos siguieran emitiendo a los niveles de 2008, esas emisiones habrían causado 48.200 muertes atribuibles a la contaminación atmosférica en 2017, lo que habría representado un aumento del 74% entre 2008 y 2017.

El estudio ha constatado que se han producido avances significativos en la reducción de las emisiones de los camiones pesados, pero menos en el caso de los vehículos ligeros de pasajeros, incluidos los coches, los todoterrenos y las camionetas.

Los vehículos ligeros de pasajeros representaron dos tercios de la carga de salud pública de la contaminación del aire relacionada con el transporte en 2017, dijeron los autores. Señalaron que las emisiones de estos vehículos en las grandes áreas metropolitanas son tan dañinas que son responsables de un 30% más de muertes atribuibles que todos los camiones pesados en toda la nación.

«Si continúan las tendencias de aumento de la densidad de población con el envejecimiento de la población, y el cambio a vehículos de pasajeros más grandes, las emisiones, especialmente en las zonas urbanas, seguirán siendo más dañinas y será más difícil lograr más ganancias de salud pública mediante pequeñas mejoras incrementales en los vehículos nuevos», apunta John Spengler, profesor Akira Yamaguchi de Salud Ambiental y Habitabilidad Humana y autor principal del estudio.

«Las conclusiones de nuestro estudio refuerzan los argumentos a favor de políticas a nivel municipal que fomenten los vehículos eléctricos al tiempo que desaconsejen los vehículos de gasolina convencionales, y de hacer nuestras ciudades más accesibles para el transporte no motorizado, como la bicicleta o los desplazamientos a pie», señala.