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El Museo Thyssen da «un revolcón» a su arte americano: «Nos hemos puesto al día»

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza cerrará el año de homenaje al barón Heinrich Thyssen con una exposición de arte americano en el que se «da un revolcón» a esta colección de la pinacoteca, tal y como ha señalado una de las comisarias de la muestra, Paloma Alarcó.

«La colección del museo ha estado 25 años muy estática y esta es una ocasión para removerlo. Otras pinacotecas van por ese camino de colecciones que no sean estáticas, esto es un ensayo y cuando terminemos, veremos», ha reconocido la propia Alarcó durante la rueda de prensa.

Las 140 pinturas reunidas de la muestra se han instalado en las salas 55 a 46 de la planta primera del museo –antes muchas de estas piezas estaban dentro de la pintura moderna, ubicadas en la planta baja que ahora pasará a albergar la colección de Carmen Thyssen–. Las obras proceden tanto de las colecciones de la familia Thyssen y de la baronesa como del propio museo.

‘Arte americano en la colección Thyssen’ está organizada en cuatro secciones temáticas: Naturaleza, Cruce de culturas, Espacio urbano y Cultura material, que se dividen a su vez en varios apartados en los que se van estableciendo diálogos entre cuadros de diversas épocas y autores, combinando el arte de los siglos XIX y XX.

«Nos hemos puesto al día«, ha reconocido el director del museo, Guillermo Solana, quien ha adelantado que la muestra es «un intento de reinstalar y de ver de manera distinta» muchas obras que ya estaban a la vista del público en la colección permanente pero «no estaban asimiladas».

Por ejemplo, una de las novedades es un cuadro de Rothko –representante de la abstracción americana del siglo XX– «muy pesimista y oscuro» que cuelga frente a uno de los bancos diseñados por Moneo para que la gente se pueda sentar. Rodeándolo de otras obras de paisajistas americanos del siglo XIX como Edwin Church, el resultado es una suerte de «sala de mirada lenta» para el observador.

«En el museo prevalece la contemplación de las obras, pero queremos añadir significado», ha añadido Alarcó. En este caso, la naturaleza es uno de los campos con una reinterpretación más fuerte, orientada al mediombientalismo. «Muchos de los paisajistas pueden considerarse grandes pioneros del sentimiento de preservación de naturaleza», ha añadido la comisaria.

Obras de artistas tan variados como Hopper, De Koonig o Thomas Cole muestran el giro que pretende buscar el Thyssen, con el apoyo de la Terra Foundation for American Art, a una de las colecciones más importantes en suelo europeo de los artistas americanos de las últimas dos décadas. «Damos un giro de la agrupación estilística y cronológica a la temática, priorizando el contenido», destaca Alarcó.

El barón Thyssen adquirió una obra de Jackson Pollock en el año 1963 y a partir de ahí dio comienzo una serie de compras que terminaron por reunir una colección nunca antes vista en suelo europeo. «Se adentró en terra incognita y fue un pionero en la rehabilitación de la pintura americana en Europa», ha indicado Solana.