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Cómo y dónde se forman las células sanguíneas

¿Sabes cómo se forman las células sanguíneas? Un gran número de personas desconocen que los glóbulos rojos, la mayor parte de los glóbulos blancos y las plaquetas se producen en el tejido blanco. Grasa ubicada exactamente en las cavidades de los hueso, en otras palabras se originan en la médula ósea.

Dentro de dicha médula ósea, todos los glóbulos o células sanguíneas se fundan desde un mismo tipo de célula no especializada. Esta última es conocida como la célula madre o la progenitora.

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Asimismo, nuestro cuerpo está compuesto por otros órganos y sistemas que contribuyen a la regulación de las células sanguíneas. Por ejemplo, el bazo y el hígado desempeñan un papel fundamental a la hora de regular la producción, destrucción y diferenciación de las células.

Ahora bien, a continuación te vamos a compartir un sinfín de información que será de gran ayuda para que comprendas cómo y dónde se forman las células sanguíneas. Además del papel tan esencial que desempeñan dentro de nuestros cuerpos.

Función de las células sanguíneas

Función de las células sanguíneas

Los especialistas concluyen en que el propósito base de todos los eritrocitos, lo que es igual a los glóbulos rojos, se inclina en la transportación del oxígeno de los pulmones a los tejidos del cuerpo. Conjuntamente se encuentran eliminando de todos los tejidos el dióxido de carbono como sustancia residual para marcar su rumbo hacia los pulmones.

Durante este proceso, la hemoglobina (Hb) influye notoriamente, pues es una proteína de
gran relevancia dentro de los glóbulos rojos tras llevar el oxígeno de los pulmones a cualquier lugar del cuerpo humano.

Desde el punto de vista de los glóbulos blancos, también llamados leucocitos. La meta es que puedan combatir todas las infecciones que lleguen a presentarse en cualquier individuo.

Actualmente se conoce que existen diversos tipos de glóbulos blancos y que obviamente cada uno de ellos posee una función específica. Pero de igual forma se enfocan en suprimir las
infecciones bacterianas, virales, fúngicas y parasitarias como ya lo habíamos mencionado.

Los tipos de glóbulos blancos más influyentes en el organismo son los Neutrófilos, Eosinófilos, Linfocitos Monocitos y los Basófilos.

Concretizando, los glóbulos blancos contribuyen e curar heridas, ya sea contrarrestando las infecciones o ingiriendo materias como células muertas, restos de tejido y glóbulos rojos viejos. También son una capa protectora contra los cuerpos extraños que se ubican en la corriente sanguínea y por último influyen en el resguardo de las células mutadas.

Producción de las células sanguíneas

Producción de las células  sanguíneas

La rapidez con que este tipo de células se reproduce se encuentra estrechamente relacionada con las necesidades latentes del organismo. Generalmente, se tardan un tiempo limitado que va desde horas hasta días para los glóbulos blancos, a diferencia de las plaquetas que pueden tomar hasta 10 días y aproximadamente 120 para los glóbulos rojos

La presencia de determinados trastornos puede repercutir negativamente en la producción adicional de las células sanguíneas. De igual forma, si la cantidad de oxigeno existente en los tejidos del organismo se caracteriza por ser bajo, o el número de eritrocitos llegase a disminuir, la reacción directa de los riñones es generar y exponer eritropoyetina. Esta hormona se le conoce por estimular la médula ósea con el propósito de ocasionar un incremento en los niveles de los glóbulos rojos.

En cuanto a las infecciones, la médula ósea produce y libera mucho más leucocitos, como también son conocidos los glóbulos blancos. Para combatirla, mientras que en caso dado de que ocurra un sangrado procede a exteriorizar una mayor cantidad de plaquetas.

Cabe destacar que, cuando las células sanguíneas son procedentes de la médula ósea tienden a formarse como células madres, lo que instituye a la primera etapa de todas las células sanguíneas.

Conforme a que las células madres comiencen a madurar, la reacción es que desarrollan distintas células como los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas.

Sin dejar a un lado que las células sanguíneas catalogadas como inmaduras adoptan el nombre de blastos, quienes pueden permanecer en la médula ósea. O con el objetivo principal de llegar a madurar, o se disponen a viajar a otras localidades del cuerpo humano para concluir al convertirse en células totalmente funcionales y maduras.

¿Cómo influye la edad en la sangre?

¿Cómo influye la edad en la sangre?

Evidentemente, los años no pasan en vano y no solo dejan huella en los aspectos físicos de las personas ni se limitan a impactar en el desempeño de sus actividades cotidianas. Pues el envejecimiento claramente impacta en la médula ósea y en las células sanguíneas, uno de los efectos es el cómo disminuye la producción de estas últimas.

Aunque la acción de bajar los niveles de producción de dichas células no desemboca a problemas graves, sucede totalmente lo contrario si el organismo comienza a experimentar un incremento en las demandas de las células sanguíneas.

Por ejemplo, la médula ósea de una persona que es considerado como de la tercera edad puede poseer una menor capacidad a la hora de satisfacer grandes solicitudes de células sanguíneas. En otras palabras, todo esto conlleva a que el individuo termine sufriendo de anemia.