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Mundial 2022 en Catar: ¿debería o no ser boicoteado?

Una Copa del Mundo es un acontecimiento que tiene una gran trascendencia. Millones de aficionados pegados al televisor, visitas a las mejores casas de apuestas y muchas pasiones desatada. Pero la próxima cita, en 2022, tiene una connotación política y social sin precedentes. 

Seis Mundiales organizados en el siglo XXI y solo dos de ellos se han celebrado en países con tradición futbolística. Corea y Japón, Sudáfrica, Rusia y ahora Catar, que ha sido éste último la decisión más controvertida. La FIFA alega expansión del fútbol, inclusión y globalización como argumentos para elegir un país de estas características. La corriente crítica y medios de comunicación hablan de corrupción e intereses económicos personalistas como motivos para llevar un evento tan importante como una Copa del Mundo a un Estado tan polémico y de dudosa credibilidad como Catar. 

Los motivos de esta posición contraria a la celebración del torneo son evidentes y responden a criterios humanos. El hecho de no ser un país ligado al fútbol no ha sido motivo de confrontación, pues otras regiones con poca tradición han albergado el torneo y no se ha hablado de boicot. Esta posibilidad sí que se ha puesto sobre la mesa en este caso. ¿Por qué? Catar es un Estado autoritario, que no celebra elecciones y que se rige por leyes que, para muchos juristas, atentam contra los derechos y libertades principales de cualquier Estado moderno. El prestigioso medio ‘The Economista sitúa a Catar en el número 126 en cuanto a nivel de democracia y lo reconoce como un Estado Autoritario.  

A ello se suman las inquietantes noticias que han aparecido en torno a la organización del Mundial, especialmente al apartado de la construcción de los modernos estadios que albergarán los partidos. Según publicó el periódico ‘The Times’, más de 6.500 personas han fallecido durante estas labores debido a las malas condiciones laborales. La cifra es sobrecogedora y alarmante, ya que en un país democrático no se contemplaría esta posibilidad. Precisamente, la explotación laboral es uno de los factores por los que este país de Oriente Medio está señalado en el mapa. De una población de 2,7 millones de ciudadanos, solo 300.000 son locales y el resto son inmigrantes que se han desplazado para trabajar, la mayoría en unas condiciones lamentables. Muchos analistas los consideran esclavos que sostienen en lujoso sistema catarí.

Alemania, foco del debate 

En un contexto así, resulta imposible evitar las críticas y estas son tales que algunas voces importantes del fútbol han hecho referencia a la palabra boicot.  Si bien es una posibilidad muy remota, ya que la participación en una Copa del Mundo es muy importante para un país y sus futbolistas, es un debate que está abierto y no hay que descartar una decisión de este estilo durante el 2022. El país que ha abierto las un debate en torno a la celebración de este Mundial ha sido Alemania, hasta el punto que varios autores han lanzado un libro titulado ‘Boicot Qatar 2022, porqué debemos parar a la FIFA‘, que ha tenido una gran repercusión. En sus páginas se habla de la vulneración de Derechos Humanos en este país y habla sobre presunta corrupción entre los dirigentes de la FIFA para elegir la sede así como en la organización del Mundial.  Esta posición, no obstante, ha encontrado detractores dentro de su propio país, y por parte de voces muy autorizadas en Alemania. Es el caso del ex jugador y anterior presidente del Bayern de Múnich, Karl-Heize Rummenige, quien durante su mandato en el club del Allianz Arena defendió sus relaciones con el país árabe, ya que el Bayern solía realizar stage de preparación en Doha. La diferencia de cultura y religión, además de una posición de diálogo para mejorar han sido sus argumentos para justificar esta relación y ver así una perspectiva positiva en la celebración de la Copa del Mundo. Otra figura importante del fútbol alemán, Franz Beckenbauer, ha mantenido una posición parecida al respecto. Incluso el ex capitán de la Selección, el madridista Toni Kroos, ha hablado del fútbol como un canal para mejorar la situación en este país, si bien ja pedido que este objetivo no se pierda durante los años siguientes. 

Posibles medidas 

«Si se pide un boicot a Catar, entonces hay que boicotear toda la industria del fútbol». Es el argumento de una posición resignada, que se ejemplifica en el periodista Ronny Blaschke, quien señala que la corrupción y los movimientos extraños de dinero son características intrínsecas del actual fútbol moderno. Otros profesionales de su sector tienen otra opinión y han planteado diferentes medidas para boicotear el torneo. En cualquier caso, los aficionados podrán acceder a portales como Legalbet.es para conocer la información actualizada del torneo.  Conscientes de que es una utopía que alguna Selección no acuda a la cita o que los aficionados decidan apagar la televisión, las posiciones críticas hablan de buscar alternativas para denunciar la situación del país. En ese sentido, las redes sociales juegan un papel fundamental a la hora de dar difusión a las ideas. Etiquetas en contra del Mundial, mensajes claros y carteles en las RRSS pueden ayudar a visibilizar la situación.