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Merkel defiende una UE «fuerte» con sus «valores» frente a las «fuerzas centrífugas»

La canciller de la República Federal de Alemania, Angela Merkel, ha defendido la importancia de mantener una Europa «unida» y «fuerte» que impulse sus «valores» y su «diálogo sincero» frente a las «fuerzas centrífugas» que aparecen cuando las expectativas puestas en la UE «no se cumplen» y los «cambios en la sociedad se hacen a distintas velocidades».

Así, ha rechazado que los «intereses nacionales» primen «a corto plazo» sobre los comunitarios, ya que cuando esto ocurre el proyecto europeo acabará «teniendo problemas», y ha apostado por seguir impulsando ante las «fuerzas centrífugas» que surgen frente a la propia Unión Europea un «diálogo sincero» que ponga en la cima «valores» como la libertad humana, la dignidad, la igualdad del estado de derecho y los respetos a los derechos humanos y las minorías.

En este sentido, tras recalcar que el proceso de la integración europea «nunca termina» y es «continuo», Merkel ha defendido que a su juicio hay que ser «más proactivos» y «mejorar la coordinación» y hacer que Europa sea «más independiente», sin aislarse, sino definiendo los intereses para actuar de forma «estratégica» y articular al mismo tiempo «más soberanía europea».

De este modo se ha pronunciado la canciller alemana tras recoger este jueves en el Monasterio de Yuste (Cáceres) el XIV Premio Europeo Carlos V de manos de su Majestad el Rey Felipe VI.

Al acto de entrega de dicho galardón también ha asistido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente del PP, Pablo Casado; el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; y los galardonados con el Premio Europeo Carlos V en anteriores ediciones como Felipe González, Javier Solana y Marcelino Oreja, entre otros; además de otras numerosas autoridades nacionales y regionales.

VALORES EUROPEOS

En su discurso, Merkel ha agradecido «de corazón» la «gran distinción» del Premio Carlos V que ha recibido y, tras repasar los orígenes de la construcción europea como el inicio de «una gran historia de éxito», ha defendido la importancia de seguir protegiendo el mantenimiento de la paz.

Así, ha afirmado que «la paz y la historia no se dan por sentado, hay que protegerlas y defenderlas» para promover una «vida en seguridad» para los ciudadanos ante las «agresiones y ataques contra la democracia y orden liberal» del extremismo, el terrorismo, el antisemitismo y cualquier forma de actitud «hostil» contra un determinado grupo de personas.

En esta línea, Merkel ha ahondado en que «sólo una Europa unida es una Europa fuerte», para lo que hay que mantener los «valores comunes» y mantenerse «unidos hacia dentro, fuertes hacia fuera» para la «coexistencia» de la Unión Europea.

Así, ha defendido que «siempre» hay que «estar dispuestos a considerar y a sopesar los argumentos más diversos sabiendo que la diversidad en conocimientos y experiencias es una riqueza, un recurso valioso que hay que aprovechar por el bien de todos», ha espetado, y ha recordado como ejemplo que durante la pandemia los países de la UE se ayudaban entre ellos, ha destacado.

En todo caso, tras reconocer también que durante la pandemia se buscaba «la seguridad» nacional como una «prueba difícil para la Europa sin fronteras», ha destacado que finalmente se ha aprendido «juntos» a vivir con estos nuevos «desafíos» con mecanismos de coordinación y el restablecimiento de libertades «en la medida que la pandemia lo permitía».

ECONOMÍA Y ECOLOGÍA DE LA MANO

Por otra parte, en otro momento de su discurso, la canciller alemana se ha referido a los fondos europeos articulados para combatir las consecuencias de la Covid-19, y que deben servir –ha afirmado– para modernizar, pero bajo el planteamiento de que economía y ecología deben ir «de la mano».

Así, ha incidido en el planteamiento de alcanzar la «neutralidad climática» para articular también una Europa «fuerte», algo para lo que se requieren «esfuerzos», y ante lo que igualmente se abren las «oportunidades» de empleo y desarrollo tecnológico, entre otras, que ofrece todo «proceso de transformación», pero al mismo tiempo «protegiendo el clima» y desarrollando proyectos «importantes de interés común europeo», ha insistido.

También, Merkel ha abogado por las «necesarias inversiones» en materia de innovación e impulso digital, toda vez que la soberanía digital de Europa es «de suma importancia».

«Estar a la cabeza en competencia internacional en innovaciones es una cosa», pero también hay que hacer un «uso responsable» de estas «posibilidades», fijando «un límite por motivos éticos», ha defendido al respecto.

SOBERANÍA EUROPEA

En este marco, la canciller alemana ha defendido que «una Europa que pretende ser más innovadora, tanto en materia de valores como de competencias tecnológicas también debe ser una Europa más soberana y autónoma» y hacer un «uso razonable» de los recursos tomando decisiones conjuntas «más rápidas que en el pasado», y con cuentas públicas «sólidas», haciendo al mismo tiempo previsiones en «tiempos de bonanza económica» para afrontar la crisis.

«Nuestros valores (de la UE) son polo de atracción y parte de nuestra proyección en el mundo», ha espetado Merkel, quien ha incidido en que la UE es «símbolo desde la cooperación, el respeto y la tolerancia» en un mundo en el que hay «presiones» y «viejos conflictos amenazan con volver a abrirse»; y ha defendido en consecuencia que «sólo una Europa unida es una Europa fuerte» para cuestiones como las relaciones, el clima, la política exterior y de seguridad, entre otras, frente a «fuerzas centrífugas» que nacen cuando el poder de cohesión de los valores comunes «se vuelve frágil» y las «expectativas no se cumplen».

En la misma línea, la canciller alemana ha alertado de que «cuando los intereses nacionales a corto y mediano plazo se anteponen al beneficio del proyecto común europeo entonces acabaremos teniendo problemas»; tras lo que ha apostado por seguir manteniendo ante dichas «fuerzas centrífugas» un «diálogo sincero» y «resaltar los valores comunes, lo que nos une» para mantener el respeto a la dignidad humana, la igualdad del estado de derecho y la defensa de los derechos humanos.

Así, ha espetado que «no se pueden tomar decisiones sobre la naturaleza y el futuro de la Unión Europea de forma abstracta» sino que hay que evolucionar «por muy dolorosas que sean las crisis» y que, a su juicio, deben tener un efecto «catalizador» y ofrecer «motivos para mejorar y cambiar».

«Europa es una suerte para todos nosotros, una suerte que podemos y deberemos preservar y seguir diseñando», ha subrayado finalmente Angela Merkel como «compromiso» en el que a su juicio hay que trabajar «todos los días».