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Funcas: El repunte de la inflación aumenta la presión para un cambio gradual en la política monetaria

La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) ha advertido de que la vuelta de la inflación podría convertirse en un serio problema para la política económica, cuando aún no se ha completado la superación de las secuelas de la crisis pandémica, y cree que este repunte aumenta la presión para un cambio gradual de la política monetaria.

De acuerdo con el artículo publicado por el director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, Raymond Torres, de persistir el encarecimiento de materias primas, suministros y componentes tecnológicos, no es descartable un giro en las expectativas inflacionistas que pudiera dar «al traste» con la estabilidad de precios de los últimos años.

De momento, como explica Torres en el último número de Cuadernos de Información Económica, editado por Funcas, la mayoría de analistas pronostica que este shock de costes externos será transitorio y en el escenario más probable manejado por los bancos centrales se señala que la actual subida de precios no exige un cambio en los tipos de interés oficiales.

No obstante, tanto el Banco Central Europeo (BCE) como la Reserva Federal (Fed) han iniciado un proceso de revisión de su estrategia de política monetaria tratando de ajustar el objetivo y los instrumentos a las previsiones de evolución de la economía a medio plazo y a la implementación de las medidas de normalización progresiva de su política monetaria, observándose movimientos como la reducción de los programas de compra de activos.

Otros dos artículos incluidos en los de Cuadernos de Información Económica analizan los cambios en la estrategia de la política monetaria tanto del BCE como de la Fed.

El economista Erik Jones habla del nuevo «look» del BCE con Christine Lagarde y concluye que probablemente será más transparente y con mayor rendición de cuentas, pero también más predecible y lento en sus movimientos. «Su primera prueba de fuego llegará cuando toque retirar los instrumentos de política monetaria no convencionales», ha adelantado.

Para el autor, siguen abiertas las dos cuestiones principales que deben abordarse. Por un lado, el aumento de los tipos oficiales y, por otro, la recalibración de las compras de activos y demás instrumentos extraordinarios a medida que se consolide la recuperación y la inflación esperada -más allá de la subida actual- se sitúe por encima del 2% de forma suficientemente constante.

Por su parte, José Ramón Díez Guijarro recuerda también que los cambios en la estrategia de política monetaria se han traducido en mayor flexibilidad para encajar el doble mandato de estabilidad de precios y financiera a la nueva realidad económica, aumentando la simetría del objetivo de inflación. Se trata, entre otras cuestiones, de aumentar los grados de libertad para gestionar el complejo proceso de normalización monetaria de los próximos años.

Pero la flexibilidad en política monetaria casi siempre se termina reflejando en un aumento de las primas que exigen los inversores para cubrirse de aumentos inesperados de la inflación, como los que se están produciendo a ambos lados del Atlántico en los últimos meses, según se desprende de los informes.

El autor explica que el cambio en la Fed ya empieza a tener efecto tanto en las expectativas de inflación como en la prima por plazo, lo que, unido al aumento de los tipos de interés reales, explicaría la subida de las rentabilidades de los bonos en EEUU en los últimos meses. Este movimiento se está produciendo de forma ordenada y, por tanto, refleja que la mayor flexibilidad de la política monetaria, junto a una comunicación adecuada, puede facilitar el cumplimiento del objetivo de inflación sin afectar a la estabilidad financiera.