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Reinventando un clásico: los mejores restaurantes para comer rabo de toro en Madrid

  • Aunque dicen que el rabo de toro tiene su origen en Córdoba, en Madrid también se ha convertido en todo un clásico.
  • Para que no te pierdas ninguno, aquí te presentamos los cinco lugares en los que comer rabo de toro en Madrid.

Es uno de los platos más conocidos de la gastronomía española. El rabo de toro, cola de toro en algunos lugares, es un guiso que enlaza con la tradición taurina de nuestro país y con la cocina más popular. Algunos los siguen guisando a la manera de siempre y utilizan genuino rabo de toro, otros, se decantan por el de vaca para sus elaboraciones. Sea estofado o en elaboraciones más vanguardistas, es un imprescindible en cualquier cocina que se precie.

Los cordobeses se atribuyen la paternidad de este guiso, pero en Madrid se ha convertido en uno de los platos más populares. Para que no te pierdas nada, aquí te presentamos nuestros cinco favoritos.

Maldonado 14

Rabo de toro
Maldonado 14

Hay comedores que nunca fallan. Restaurantes de confianza caracterizados por la regularidad y la especialización. Uno de los más reputados de Madrid es Maldonado 14, en el barrio de Salamanca, la casa de los veteranos Francisco Vicente y Julián Barbolla. Ambos son primos y oriundos de Cascajares (Segovia), un pequeño municipio con gran tradición gastronómica y cuna de muchos cocineros.

Su recetario lleva muchos años con ellos. Los grandes éxitos de la carta son la ensalada tibia de bogavante al vinagre de sidra, el foie a las uvas casero, la merluza Maldonado 14 –lomo de merluza a la sartén, servido sobre un fondo de compota de tomate y una salsa verde caliente de mantequilla, ajo y perejil–, los callos a la madrileña –melosos y digestivos, con su punto picante–, el rabo de toro estofado, la perdiz en salmis, el steak tartar –de solomillo de vaca rubia gallega cortado muy fino a cuchillo y aderezado en sala, al gusto del comensal– y la auténtica tarta fina de manzana sobre base de hojaldre, su postre estrella –es una de las recetas que se trajeron de su aprendizaje en Burdeos–, que hay que pedir con 20 minutos de antelación porque se prepara al momento –para atender a las demandas de los clientes, han diseñado una versión sin gluten–.