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El nuevo Bosque de Oma se ubicará en un terreno «pegado» al actual

El nuevo Bosque de Oma se situará en un terreno de 13 hectáreas «pegado» a la actual ubicación de la obra de Agustín Ibarrola, cerrada por el mal estado de los árboles en los que fue pintada, y abrirá al público en verano de 2022, según ha anunciado el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria.

La nueva ubicación ha sido presentada este viernes en una comparecencia en Bilbao por el propio diputado general, junto a José Ibarrola, uno de los hijos de Agustín Ibarrola. La Diputación foral de Bizkaia anunció ya en febrero del pasado año su intención de replicar el Bosque de Oma en otro bosque cercano debido a que los árboles en los que fue pintado «se morían», algunos por llegar al final de su ciclo de vida y otros afectados por la llamada enfermedad ‘la banda marrón’.

En palabras de Rementeria, tras manejar hasta 27 propuestas y recurrir a «todos los expertos posibles» en distintos ámbitos, se ha conseguido «una solución ideal, redonda» para «recuperar la vida» de la obra de Agustín Ibarrola y la Diputación ha adquirido «un nuevo bosque pegado al actual», denominado Basobarri, y que será «un lienzo perfecto de 13 hectáreas de dimensión para mantener la esencia del bosque pintado».

«Cambian los árboles pero no cambia el arte, la magia (…) El Bosque de Oma seguirá vivo y va a seguir siendo un referente cultural, un motivo de orgullo», ha subrayado.

El diputado general ha destacado que, además de estar junto al bosque actual, la nueva ubicación cuenta con «los pinos radiata apropiados y están en la mejor edad, entre 30 y 35 años, y la morfología del terreno es ideal para entender las pinturas tal como las concibió» su autor.

Además, en esta nueva ubicación, «sirven los mismos accesos y la misma infraestructura» del actual y se mejora «muchísimo» la accesibilidad para las tareas de mantenimiento y para atender las posibles emergencias en «un tesoro cultural» que puede alcanzar hasta las 100.000 visitas al año, ha valorado.

La Diputación estima una inversión de 1 millón de euros para todo el proyecto, en el que se contará con «la guía» de la familia Ibarrola. Prevé que, en colaboración con la UPV/EHU, se empiecen a pintar los primeros conjuntos en mayo de 2022 con la intención de abrirlo al público en verano de ese mismo año en concepto de «abierto por obras», ya que para entonces estarán pintados los conjuntos más conocidos, y la obra seguirá realizándose con el Bosque abierto al público.

Los trabajos pararán durante el invierno de 2023 por razones meteorológicas y se estima que el bosque pintado de Oma «luzca de nuevo en todo su esplendor» en el verano de 2023.

Por su parte, José Ibarrola ha expresado el agradecimiento de la familia a la Diputación por su trabajo para replicar el Bosque de Oma que, según ha lamentado, también ha habido en el pasado «momentos muy duros de abandono también institucional».

Ibarrola se ha felicitado por el hecho de que se haya encontrado, «después de muchas vueltas por el entorno», una ubicación que «resulta que estaba al lado» del actual y ha destacado que su mayor extensión permitirá «desarrollar un poco más el trabajo que hizo Agustín e incluso recuperar algunas de las pinturas que se perdieron» por cuestiones como talas.

Asimismo, ha señalado que «el trabajo empieza ahora» para realizar una intervención que, según ha indicado, es «complicada» de definir. Según ha señalado, se trata de «utilizar el espíritu de Agustín a la hora de pintar ese bosque, su lenguaje plástico a la hora de hacerlo y su idea de utilizar los árboles como ese lienzo donde marcar esos símbolos pictóricos».

«Es una magnífica oportunidad para, sin absoluto devaluar lo que hizo Agustín, complementar y fijarlo», ha opinado Ibarrola, que ha precisado que su padre «nunca tuvo la sensación de que estaba haciendo land art» y, por ello, «no es pervertir en absoluto su lenguaje y su fin pintar de nuevo en este nuevo bosque».

Su labor, ha explicado, será encargarse de la coordinación e intentar ser «el guardián» de su padre para «velar por que se haga exactamente cómo hay que hacerlo».

CONSERVAR LAS PIEZAS MUERTAS

Por lo que respecta al bosque actual, el diputado general ha explicado que se mantiene «la inseguridad» por la posible caída de los pinos y, por ello, continúa cerrado.

Según ha indicado, todavía no se cuenta con «la solución» sobre cómo se pueden conservar «las piezas muertas pintadas», pero se está analizando con expertos si existe esa posibilidad. «Mientras tanto hay un problema grave de seguridad y estamos analizando qué pasos dar», ha apuntado.