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Miguel Lorente apunta al «clima negacionista» como factor del aumento de asesinatos

El médico forense Miguel Lorente, que fue delegado contra la violencia de género durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha señalado el «clima social negacionista» como uno de los factores que ha podido contribuir al repunte de la violencia machista en España, con 30 asesinatos de mujeres en lo que va de año.

«Hay una conjunción de tres elementos: el primero es el aumento del riesgo que se ha producido bajo el control de las circunstancias de la pandemia; el segundo es la finalización del Estado de Alarma con esa percepción de pérdida de control, y el tercero es el de refuerzo en las conductas que los hombres estén pensando llevar a cabo. Y yo añadiría otro factor, el clima social negacionista con la violencia de género», ha apuntado Lorente en una entrevista, ante el incremento de asesinatos machistas.

Además, al experto forense le preocupa el «negacionismo institucional» y, en concreto, «la posición de la ultraderecha, a veces con el silencio cómplice de la derecha» pues supone un «refuerzo de lo que ya hay», es decir, de los «600.000 hombres que están maltratando a sus mujeres todos los días en España».

«El negacionismo social siempre ha existido pero el negacionismo institucional… ¿qué pasó cuando Donald Trump dijo que el coronavirus se curaba con lejía y desinfectantes? Que aumentaron las intoxicaciones. Es suficiente con que lo diga un referente para que la gente entienda que eso puede tener un elemento de veracidad», ha explicado.

Por ello, ha señalado que cuando en España ve cómo hay políticos que niegan la violencia de género, esto puede reforzar la conducta violenta de los maltratadores, que matan a sus parejas o exparejas «para defender su posición» sobre ellas.

MACHISMO ESTRUCTURAL Y ESTADO DE ALARMA

Entre los otros factores que han influido, a su juicio, en la situación de alarma machista, Lorente ha detallado, en primer lugar, el «factor estructural del machismo que no se ha modificado con la pandemia sino que, al contrario, ha permitido que se incremente el control de las mujeres».

Con el fin del Estado de Alarma, sin embargo, esa situación cambió, y llegaron más oportunidades para las mujeres, tanto laborales como para pedir ayuda, y con ello, vino una pérdida del control por parte del agresor, según ha precisado.

Además, el experto ha apuntado que puede influir «un poco», aunque «no es determinante», un efecto imitación, es decir, que hombres que ya estuvieran pensando en cometer el crimen, se refuercen en su idea al ver los asesinatos cometidos por otros, pero ha aclarado que no se puede hablar de «efecto llamada».

Lorente también se ha referido al componente social ya que considera que, a pesar de que ha habido 30 asesinatos machistas este año y más de 1.100 desde el 2003, esto «no levanta un rechazo a esta violencia».

SI FUERAN 62 TAXISTAS O REPARTIDORES

En este sentido, ha lamentado que «solo el 0,3% de la población considera la violencia de género un problema grave». «Hay una media de 62 mujeres asesinadas al año y, a pesar de estos hechos terribles y conocidos, el nivel de rechazo es mínimo. Algo que sería impensable si estuviéramos hablando de 62 taxistas, de 62 repartidores de pizza o de cualquier grupo homogéneo. Sería inaceptable», ha exclamado.

Asimismo, ha subrayado la importancia de que los profesionales que atienden a las posibles víctimas de violencia de género, como médicos forenses, jueces, policías o psicólogos, reciban una formación específica.

Por ello, ha insistido en la necesidad de dar «credibilidad» al testimonio de la víctima, también por parte de los allegados de la mujer. «Te dicen: ‘Sabíamos que la maltrataba pero no pensábamos que la iba a matar'», ha comentado.

Preguntado por lo que está fallando para que se haya producido un incremento del número de mujeres asesinadas, Lorente ha ahondado en la importancia de «la detección». «Hay que tratar de identificarlas allí donde están, y esto fundamentalmente es en los servicios sanitarios, allí es donde hay que hacer un cribado universal, preguntar a las mujeres sobre situaciones de violencia y empezar a trabajar con ellas», ha añadido.

Finalmente, sobre el hecho de que solo 7 de las 30 mujeres asesinadas este año por sus parejas o exparejas hubieran presentado denuncia contra su agresor, Lorente ha indicado que el riesgo nunca es cero, pero «tiene que ser minimizado» y ha lamentado, por ejemplo, que las pulseras telemáticas de alejamiento «se usan poco» para lo útiles que son.