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Desconfiar de precios bajos y usar métodos de pago seguro, claves para evitar fraudes

Desconfiar de precios bajos, firmar un contrato y usar métodos de pago seguro, son algunas de las claves para evitar fraudes en alquileres, según el banco ING, que ha elaborado una guía para disfrutar de las vacaciones sin sufrir contratiempos de última hora.

La principal recomendación para alquilar un apartamento es desconfiar de los precios excesivamente bajos. Es habitual que los estafadores utilicen el gancho del precio para atraer a los clientes. Para detectar si se trata de un fraude se recomienda comparar los precios con otros apartamentos de la misma zona y tipología.

Se debe confirmar la veracidad del anuncio. A través de Google Street puedes ver su ubicación exacta y comprobar si su aspecto exterior se corresponde con la información de las imágenes facilitadas por el arrendador. También buscar imágenes y comprobar si las fotos del interior se han utilizado en anuncios de otros apartamentos.

También es recomendable verificar la identidad del arrendador. Cuando se trata de alquilar un apartamento a un particular, hay que comprobar que la vivienda exista y sea de la propiedad del arrendador. Puedes hacerlo pidiendo una nota simple a través del Registro de la Propiedad. Si alquilas a través de una plataforma de reserva de viajes, confirma que es la página oficial para evitar el phishing.

Siempre se debe solicitar un teléfono de contacto. Tanto si las gestiones se hacen directamente con el dueño como si se realizan a través de una agencia, se debe pedir, además de la dirección de email, el teléfono de una persona de contacto por si surge algún problema al llegar o durante la estancia en el apartamento. Una señal de que se trata de un fraude es que al llamar por teléfono siempre está apagado o no respondan.

FIRMAR UN CONTRATO.

Uno de los puntos más importantes es la firma de un contrato. Si se alquila directamente con un particular, es fundamental firmar un contrato en el que se recojan todas las condiciones: importe del alquiler, señal, fianza, periodo de estancia y modo de entrega y devolución de las llaves, entre otros.

Tras ello se debe solicitar un justificante del pago de la reserva. Generalmente, la señal que se entrega como reserva del apartamento suele estar entre el 20 y el 30% del importe total del alquiler, cantidad que después se descuenta del mismo. Además, es importante que el precio y esta señal figuren de manera clara en el contrato y tener un justificante del pago.

ING también recomienda revisar bien las condiciones de cancelación. En la mayoría de páginas web de reservas de apartamentos, las condiciones sobre la cancelación de la reserva vienen detalladas explícitamente.

Sin embargo, en un contrato con un particular pueden pasarse por alto, y es importante que queden reflejadas. Normalmente, si se cancela la reserva es habitual que el dueño se quede con la señal, pero pueden indicarse otras circunstancias en las que se esté obligado a abonar parte o toda la estancia si se cancela a última hora.

Otro aspecto muy importante es utilizar métodos de pago seguro. Cuando se firme un contrato con un particular no se debe pagar la totalidad el importe con antelación ni enviar remesas de dinero a una dirección. Siempre es mejor una transferencia.

Si se trata de un particular alquilando a través de una plataforma, nunca se debe salir de ella para completar la reserva a través de Whatsapp o correo electrónico, ni, especialmente, se deben realizar transferencias u otros pagos similares fuera de la plataforma. Cuando se reserve en una plataforma online, lo más recomendable es utilizar medios de pago seguros como las tarjetas de crédito.

El viajero debe comprobar el estado de muebles y enseres al entrar en la vivienda. Es conveniente hacer una comprobación del estado del mobiliario y equipamiento por si existe algún desperfecto que no estuviese especificado en las condiciones iniciales. Es importante para después evitar reclamaciones por parte del propietario.

Entre las recomendaciones señaladas también se encuentra la de guardar toda la documentación. Facturas, correos, folletos publicitarios, mensajes en el teléfono o fotografías pueden servir de prueba en caso de que se produzca una reclamación, así que no se debe tirar ningún tipo de documentación durante tu estancia.