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Alegría destaca «la calidad profesional y personal» de toda la comunidad educativa

La nueva ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, ha destacado este lunes que un elemento que le «inspira gran seguridad» para afrontar su nueva tarea es «la calidad profesional y personal» de toda la comunidad educativa.

«Seguro que a nadie le sorprenderá si digo que se trata de un momento muy emocionante para mí». Así se ha expresado la nueva titular de Educación tras recibir la cartera ministerial de manos de su antecesora la hasta ahora ministra, Isabel Celaá.

Docentes, directores de centros educativos, familias y el alumnado han estado presentes en el primer discurso de Alegría como ministra. Sobre todo, ha puesto en valor el papel de los estudiantes que «en uno de los momentos más complejos» vividos como país «han dado lo mejor de sí mismos para que se garantizara algo tan fundamental como el derecho a una educación con calidad».

«Son todos ellos y ellas un orgullo para España», ha apostillado Alegría, al tiempo que ha prometido que la encontrarán «permanentemente» a su lado, «dialogando, en una escucha continua, buscando el consenso y fomentando el trabajo coordinado».

Asimismo, la nueva ministra ha adelantado que la Agenda 2030 marcará su acción y su «compromiso con una educación inclusiva, equitativa y de calidad», que combine la adquisición de competencias STEM y de la educación artística «como elemento de una educación integral y humanista».

En este sentido, ha avanzado que hay una serie de directrices que definirán el marco y el sentido de la gestión al frente del Ministerio de Educación y Formación Profesional en este nuevo periodo. En concreto, ha señalado la garantía del acceso a la educación de calidad y la permanencia en el sistema; el impulso de la digitalización mejorando los recursos materiales, fomentando la capacitación en competencias digitales, incorporando nuevas metodologías y mejorando los procedimientos tanto administrativos como educativos.

«Tenemos que convertir todo lo aprendido sobre educación no presencial durante la pandemia en uno de nuestros mejores activos para el futuro», ha afirmado Alegría, al tiempo que ha añadido que otra de las directrices pasa por «continuar y completar el proceso ya iniciado por el equipo de la ministra Celaá para convertir en la Formación Profesional no ya en una alternativa, sino en una opción preferente para los alumnos y alumnas de cara a decidir los itinerarios formativos para su futuro laboral».

Otra de sus principales tareas será el desarrollo y la implementación de la nueva Ley Orgánica de Educación, aprobada en diciembre del año pasado. «Un desarrollo que, desde luego, no se podrá llevar si no se trabaja codo a codo con las administraciones autonómicas», ha subrayado, para después defender la «vital importancia» de la escuela rural. Alegría procede de un pequeño pueblo de 500 habitantes de la provincia de Zaragoza.

«Los que somos de pueblo y de pueblo pequeño yo sabemos perfectamente que cuando una escuela rural peligra, cuando una escuela se cierra, el pueblo, en cierta manera, se muere», ha declarado para argumentar que el Gobierno haya tomado «tan enserio reforzar el papel de los docentes en esas pequeñas escuelas» y cuya permanencia «supone una prioridad» para estas poblaciones.

Alegría ha comenzado su intervención con un agradecimiento al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, «por su confianza» y por permitirle formar parte del proyecto político de «progreso» que está desarrollando el Ejecutivo. Además, ha declarado que el trabajo que tiene por delante en el Ministerio «no parte de cero», sino que «se beneficiará de la formidable labor» realiza por Celaá y su equipo.

«En este tiempo se han superado grandes retos, pero tenemos que seguir trabajando de manera coordinada con todos los agentes del sistema educativo para hacer de la educación española una auténtica palanca de transformación y progreso. Una educación que vaya más allá en la igualdad de oportunidades, convirtiéndose en un instrumento eficaz del empoderamiento de la ciudadanía», ha manifestado la ministra, quien recibió la llamada de Moncloa este mismo sábado.

A su juicio, el «legado» de la ministra Isabel Celaá le asegura que parte «desde el primer día con una hoja de ruta y con unas prioridades claras». «Gracias por el esfuerzo, querida ministra. Se te quiere, se te respeta», ha afirmado, para después agradecerle su trabajo y darle la enhorabuena por su labor en «momentos tan complicados». En este punto, ha puesto de manifiesto la «confianza» que tiene depositada en el personal del Ministerio.

La ministra saliente ha traspasado su cartera con «emoción» y dando la «bienvenida» a su nueva responsabilidad a Pilar Alegría. En su emotivo discurso que ha concluido con una emocionante ovación por parte de todos los asistentes, Isabel Celaá ha afirmado que «educar es ayudar a construir personas, empoderarlas, desarrollar todo su talento, no dejar a nadie atrás».

«La educación es el agua que se necesita para vivir, es conocimiento, es igualdad, es prosperidad. Pero como el agua, para transmitirse y transitar, necesita fuerza, impulso, pasión si es posible porque es fuerte por dentro, pero frágil por fuera y puede deslizarse fácilmente entre los dedos y perderse», ha asegurado.

TRES AÑO «DURÍSIMOS» Y «RECONFORTANTES»

Celaá ha añadido también que «con frecuencia la educación se da por descontada y se confunde con la actividad diaria, pero no es lo mismo, la educación es mucho más» y ha subrayado que han sido tres años «durísimos, reconfortantes también».

Así, ha puesto en valor que ha «diagnosticado los males del sistema» y ha avanzado en su reforma» con la reforma educativa «que va decantándose mansamente», y con la Formación Profesional. «El surco del arado está trazado. Falta seguirlo. Un trabajo duro, querida Pilar, porque no lo hay blando en educación», ha remarcado.

«Gran responsabilidad, gran competencia de país que hoy te traspaso con toda la esperanza de que puedas culminar un trabajo de éxito. Un abrazo, Pilar. Buenos días, buena suerte», ha concluido Celaá sus palabras, a las que ha seguido un largo aplauso.

Según han indicado fuentes del Ministerio de Educación, a Isabel Celaá (Bilbao, 1949) le hubiera gustado concluir su mandato. La propia exministra «de fuertes valores y convicciones» ha reconocido en un encuentro informal con los medios de comunicación que, a partir de ahora y tras tomarse unos días de descanso en el País Vasco, retomará su actividad profesional en el mundo de la educación. A la nueva ministra, Celaá le recomienda que «ponga viento en las alas» ante los retos que tiene por delante.

Al acto de traspaso de cartera han asistido numerosas autoridades, entre ellas, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; la nueva ministra de Política Territorial, la exalcaldesa de Puertollano Isabel Rodríguez; el expresidente del Gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero; diputados y senadores; miembros del equipo del Ministerio; amigos y familiares.