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Experta en radicalización: «La sociedad tiene un gran reto con los presos yihadistas que van a quedar en libertad»

La periodista especializada en radicalización violenta Alexandra Gil ha subrayado este martes que «la sociedad tiene un reto con los presos yihadistas que van a quedar en libertad» y ha mostrado su preocupación por que «salgan con su ideología enriquecida por otros códigos de supervivencia, contactos o violencia».

Gil ha hecho referencia a las características comunes «entre las dinámicas de un barrio desfavorecido del que pueden proceder algunos yihadistas y las dinámicas de la cárcel», por lo que ha considerado que «muchos de ellos regresan de prisión con un refuerzo de la delincuencia y una banalización de la violencia».

La periodista ha participado en la XIX edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en Carmona (Sevilla), con la conferencia ‘Radicalización y desradicalización: el papel de las prisiones’, dentro del ‘Curso internacional sobre terrorismo yihadista: la reconfiguración de la amenaza. 15º edición’.

Gil ha señalado en su ponencia el foco de debate sobre Francia y cómo se articula el modelo de actuación con los presos yihadistas de cara a la desradicalización y ha explicado el sistema de vigilancia que durante un año se le impone a los presos que alcanzan la libertad, «algo que para muchos viola los Derechos Humanos».

Ha apuntado que estas medidas «van desde el brazalete electrónico, perímetro de seguridad o acceso restringido a lugares de público». «En la actualidad se está estudiando acrecentar estas medidas, prolongando el tiempo de vigilancia», ha manifestado.

Gil ha indicado que estas medidas, que «están muy marcadas por la agenda política», no aspiran «a una seguridad basada en que el individuo abandone su ideología durante su estancia en prisión, sino a que existan la coordinación y los cauces para evitar que estas personas vuelvan a planear un atentado».

La periodista especializada en radicalización violenta ha recalcado la importancia de «lo que ocurre mientras el terrorista yihadista se encuentra en prisión» y ha afirmado que «no se puede tomar la prisión como un microcosmos al margen de la Yihad».

En este sentido, ha utilizado el término «tentáculos de la Yihad» para enmarcar todos los ámbitos por los que la radicalización puede continuar y hacerse fuerte dentro de las prisiones.

La periodista ha resaltado que «los programas que siguen los presos yihadistas dentro de las cárceles no tienen en cuenta todos los ecosistemas que tocan y afectan al individuo».

De estos factores, entre los que ha señalado «las parejas, los familiares, amigos o los antecedentes del individuo», ha destacado el papel de las madres de los presos. «Las madres han sido el motor de la vuelta de muchos yihadistas y, probablemente, lo único que tengan cuando salgan», ha apostillado.

En cuanto a su experiencia personal, Gil ha hecho referencia a que las madres que ha tenido oportunidad de entrevistar «son ateas o católicas, y no presentan símbolos de radicalización ni violencia».

Ha precisado que «cuando las madres tienen sus hijos en Siria, quieren que vuelvan aunque cumplan años de prisión, pero cuando están en la cárcel se conforma una rabia hacia el sistema penitenciario que se traduce en rabia hacia el Estado».

«Esta rabia no provoca que justifiquen los actos cometidos, pero empiezan a equilibrar lo que sus hijos hubieran hecho en Francia con lo que el país les está haciendo manteniéndolos en prisión», ha apuntado la periodista, a la vez que ha lamentado que «se pierde una pata de la realidad al no visualizar el problema que presentan estas relaciones».

Gil ha argumentado que «la gran cuestión es cómo aislar a los presos sin contribuir a dinamizar las sinergias de grupo» y se ha referido a que «el aislamiento y trato diferenciado de estos da pie a un cambio de jerarquía dentro de las prisiones, aumentando el poder de los yihadistas en la cárcel y alterando como son percibidos por el resto de presos».