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El exjefe de Gabinete de Cospedal la contradice: Se reunió 8 ó 10 veces con Villarejo

José Luis Ortiz, el que fuera jefe de Gabinete de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, ha indicado este miércoles al juez que investiga la ‘Operación Kitchen’ que hubo entre ocho y diez reuniones en la sede de Génova entre ella y el comisario jubilado José Manuel Villarejo, cifra que contrasta con las tres o cuatro que aseveró ayer la ex dirigente ‘popular’ haber mantenido.

En una breve comparecencia ante el magistrado Manuel García-Castellón, Ortiz ha especificado además que él era el encargado de recoger en un coche oficial del partido al comisario, que quedaban en la ya desparecida cafetería Riofrío, en la plaza de Colón, y que entraban por el garaje para no figurar en los registros de entrada de la formación política.

Con estos dos datos, Ortiz le ha robado protagonismo a la que era la declaración relevante del día, la del marido de Cospedal, el empresario Ignacio López del Hierro. Éste ha comparecido ante el juez en calidad de investigado durante aproximadamente una hora y ha negado cualquier implicación con el presunto espionaje parapolicial al ex tesorero del PP Luis Bárcenas, aunque sí ha reconocido contactos con Villarejo, al que conocía desde hacía años.

Sobre el papel que jugó el jefe de Gabinete en los contactos con Villarejo, Ortiz ha apuntado que él se limitaba a cumplir órdenes de su jefa y que no se cuestionaba nada. Además, ha afirmado que él nunca asistió a ninguna reunión con el funcionario de policía y que los mensajes que se intercambiaba con él eran los rutinarios para establecer las citas, por lo que sobre temas de relevancia no hablaron.

De los trayectos que compartió en el coche con Villarejo, la cafetería está a 350 metros de la sede de Génova, no ha destacado nada relevante. Una vez en el edificio, tras entrar por el garaje, le subía hasta el despacho de Cospedal, lo dejaba en manos de la secretaria y él no se quedaba, ha relatado.

CON VILLAREJO DESDE LOS 90

López del Hierro, por otro lado, ha asegurado a García-Castellón que desconocía la existencia de la operación que se habría montado en 2013 desde el Ministerio de Interior, con recursos policiales y fondos reservados, para espiar a Bárcenas y su familia a fin de impedir que la documentación sensible sobre el PP y sus dirigentes que pudieran tener llegara a la Justicia.

En concreto, ha recalcado que no intervino de ninguna manera en la captación del chofer de los Bárcenas, Sergio Ríos. Un matiz relevante en la medida en que el instructor atribuye al matrimonio una participación «decisiva» para sumar al conductor a la trama. El propio Ríos reveló que aceptó el encargo porque le llegó a través de su «admirado» Andrés Gómez Gordo, ex jefe de seguridad de Cospedal.

No obstante, López del Hierro ha admitido que tenía una relación de tiempo atrás con Villarejo que ha definido como personal pero ligera. Un abogado les presentó en los años 90, pero no retomó el contacto hasta años después, en los 2000, cuando se sintió atacado por las noticias publicadas. Las referencias que le llegaban de él eran buenas. Y el ex comisario, por su parte, cebó los futuros encuentros avanzándole que le llegaba información preocupante sobre gente del PP.

López del Hierro ha dicho que solamente recordaba una reunión a tres celebrada en 2009 en la sede del PP en la madrileña calle de Génova cuya finalidad era que su mujer conociera a Villarejo, confirmando la logística descrita por Ortiz. Así, ha narrado que lo recogieron con un coche en las proximidades de la plaza de Colón, entraron por el garaje y de ahí al despacho de Cospedal, en la séptima planta.

El motivo de que entraran casi de incógnito en Génova, ha justificado López del Hierro, es que cuando el PP estaba en la oposición se intentaba evitar que los empresarios y figuras similares accedieran a la vista de todo el mundo y quedara constancia de su visita en el registro de entrada para evitar suspicacias políticas. Además, en este caso, ha apostillado que Villarejo tampoco estaba interesado en que le vieran con Cospedal.

Como pura cortesía, ha enfatizado, le dijeron a Villarejo que alguna vez se le encomendaría algún trabajo, si bien ha matizado que no le consta que realmente se le acabara pidiendo y, en todo caso, ha subrayado que él no tenía capacidad para hacerlo porque no era militante del PP. Por la misma cortesía, le añadieron que, si alguna vez incurría en algún gasto personal por esas futuras labores, se le abonaría. Tampoco tiene constancia de que se le pagara.

HABLAR DE LA ‘GÜRTEL’ COMO DE LOS INDULTOS

Interrogado por las razones, ha negado que el verdadero objetivo fuera estar al tanto de la investigación sobre ‘Gürtel’, verificando en este extremo la versión ofrecida al juez por su mujer, que sostuvo que querían que Villarejo les mantuviera informados sobre las filtraciones que se hacían a la prensa relativas al partido y a ella. López del Hierro ha comentado que Cospedal le manifestó que estaba preocupada por lo que se publicaba de la ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá.

López del Hierro ha desmentido igualmente que ejerciera influencia alguna para que, como denunció el investigador principal de ‘Gürtel’, Manuel Morocho, en su comparecencia judicial, eliminaran su nombre de un informe en el que este inspector le mencionaba como donante de la ‘caja b’ del PP. Aunque sí ha confesado que un periodista, cuyo nombre no ha desvelado, le avisó de que aparecía en ese documento, lo que le preocupó y así se lo trasladó a su mujer.

Sin embargo, ha admitido que en ciertos momentos sí habló sobre ‘Gürtel’ con Villarejo, aunque lo ha enmarcado en la relación personal que mantenían. Comentaron la trama de corrupción como actualmente podrían tratar el tema de los indultos a los condenados por el ‘procès’, ha ilustrado.

En cuanto al resto de personajes del universo ‘Kitchen’, ha limitado su relación con Gómez Gordo al ámbito profesional, como jefe de seguridad de Cospedal, y ha declarado que conocía al ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez porque él mismo se le presentó en un lugar público. El comisario Enrique García Castaño, ha desvelado, también le abordó por iniciativa propia en un local del barrio de Salamanca, en Lista.

De Villarejo ha querido dejar claro que cuando le conoció creyó que era un comisario en excedencia porque así se lo expresaron. De hecho, ha ahondado, el ahora policía retirado tenía un despacho particular en Madrid, en la Torre Picasso, donde López del Hierro ha reconocido que estuvo.