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Germán Caballero retrata la perseverancia de refugiados palestinos de Líbano

Los cielos de Shatifa o Burj el Barajneh están cubiertos de cables enmarañados que se extienden de foto a foto en la exposición de Germán Caballero ‘El temps suspés’, donde el fotoperiodista valenciano inmortaliza la perseverancia y la precariedad de las personas que viven en los campos de refugiados palestinos del Líbano. La muestra estará en la Nau hasta el 3 de septiembre.

De otros cables más rectos penden en mitad de la Sala Oberta los retratos de doce refugiadas y refugiados, que presiden una muestra que Caballero tilda de “triste”, pero en la que se aprecian trazas de optimismo. Las imágenes reflejan la resiliencia de quienes desde la Nakba, en 1948, habitan un país vecino a la espera de poder retornar a la tierra de la que fueron expulsados.

Este “tiempo suspendido” de los campos de refugiados integrados en las principales ciudades libanesas deja ver la precariedad en sus diferentes manifestaciones, pero también destaca la potencia de las redes vecinales y la “riqueza moral” de los habitantes, tal como destaca Caballero.

El fotoperiodista ha destacado a quienes le han acompañado en este proyecto: la periodista y refugiada palestina Rayan Sukkar, que le permitió evitar ofrecer una visión “colonial” en el reportaje y gracias a quién se pudo “acercar a la realidad” de los campos; el profesor de Historia Contemporánea y comisario de la muestra Jorge Ramos, que ha elaborado mapas de procedencia de los refugiados; y el productor David Segarra, que ha realizado un documental que acompaña la exposición.

La muestra reúne cerca de un centenar de fotografías tomadas en dos momentos temporales muy distintos: septiembre de 2019, y ya en un mundo pandémico en septiembre de 2020. La exposición aborda diversos aspectos como el acceso al agua potable, la sanidad, la igualdad de género, la vivienda, la infancia, la juventud, las personas mayores, a los que se les suma la pandemia y la crisis económica derivada de esta con la que tienen que convivir la población mayoritariamente palestina, y también siria.

Los retratos en primer plano son uno de los puntos fundamentales de la muestra, que también incluye fotografías históricas que ha aportado la UNRWA (la agencia de la ONU creada en 1949 para atender las necesidades de las personas refugiadas palestinas). Situaciones cotidianas, protestas, recuerdos a los fallecidos por la precariedad y el ‘skyline’ del campo son algunas de las fotos que completan la muestra.

Además, en la Sala también se proyecta un pequeño documental con testimonios de habitantes de los campos grabado por Germán Caballero y realizado por David Segarra. Sobre la exposición se ha realizado un cuidado catálogo en el que han participado, además de la Universitat de València, Germán Caballero y Jorge Ramos, la especialista Salam Zahran del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Árabe de Beirut y la periodista y refugiada palestina Rayan Sukkar.

REFUGIADOS PALESTINOS

Actualmente la UNRWA ofrece asistencia a más de 5.000.000 de personas palestinas. La diáspora palestina en todos estos años ha dispersado su población por todo el mundo, más allá de los países del Levante mediterráneo.

La UNRWA considera refugiada o refugiado palestino a las “personas que vivían de forma habitual en Palestina entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948 y que perdieron su casa, así como sus medios de vida como resultado del conflicto de 1948”.

También se considera refugiada o refugiado palestino a las personas descendientes que no han podido volver a su lugar de origen. A pesar de que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró a través de su Resolución 194 del 11/12/1948 que las persones refugiadas tenían y tienen derecho al retorno a sus casas, desde el mismo 1948 el Estado de Israel se ha negado a cumplir con este derecho considerado por la propia ONU como “inalienable” solo porque estas personas son palestinas.

Una de las primeras manifestaciones de resistencia simbólica a la Nakba (“catástrofe” o “desastre” palestino) de las personas refugiadas fue la designación de nombres de los nuevos barrios, calles o secciones de los campos de personas refugiadas. Por ejemplo, este fue el caso, entre otros, del campo de Shatila donde varios nombres relativos a su ordenación interna remitían en las localidades palestinas de donde provenían las personas palestinas desplazadas. Igualmente, a partir del 1948 se extendió la costumbre de denominar muchas niñas palestinas con el nombre de municipios palestinos como Baysan, Haifa, Safad, Jafa, Yenín o como la misma Palestina (en árabe Falastin o Filastin).

Por otra parte, el Líbano fue el lugar de llegada de muchas y muchos refugiados palestinos el mismo año de la Nakba. Hay que destacar que el Líbano era y es el país con más diversidad religiosa del Levante mediterráneo, con entre 15 o 20 grupos religiosos relevantes diferentes, la mayoría islámicos y cristianos.

El equilibrio de poderes entre ellos era frágil y problemático, puesto que el colonialismo francés del Mandato (1923-1946) desarrolló diferentes estrategias para profundizar en sus divisiones y favoreció los sectores cristianos. Por ello los campos de refugiados y refugiadas provisionales pronto pasaron a ser permanentes. De las tiendas de campaña al cemento para una situación que se les planteó como provisional y que todavía hoy perdura sin perspectiva de mejora.

MESAS REDONDAS Y PROYECCIONES

Un proyecto de comunicación social con mesas redondas y proyecciones acompaña a la propuesta. La exposición contará con diversos actos: Entre ellos destaca el ciclo de conferencias con motivo de la exposición, el cual incluirá diferentes mesas redondas.

La primera ‘Refugio y Palestina: expulsión sin derecho a retorno’, será el 28 de mayo y contará con la profesora de Periodismo y Comunicación de la Universitat de València Lola Bañón, autora del libro ‘Palestinos’ y miembro de honor de UNRWA España, el senador, catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política y fundador del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat, Javier De Lucas, y Jorge Ramos.

En la segunda, el 11 de junio, ‘Líbano y derecho humanos: feminismos y la situación de las personas refugiadas sirias y palestinas’, participarán Salam Zahran, especialista en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Árabe de Beirut, Isabel Pérez, periodista especializada en Palestina y el Líbano, y Alicia Medina, periodista en Syria Direct y residente en el Líbano.

Y la última, el 18 de junio, ‘La vida en los campos para personas refugiadas palestinas en el Líbano: convivencia y resiliencia al límite’, contará con el propio Germán Caballero, Raquel Martí, directora de UNRWA España y Rayan Sukkar, refugiada palestina del campo de Shatila y periodista en Campji TV (televisión online sobre los campos para personas refugiadas palestinas en el Líbano). Todas las actividades, son gratuitas y requerirán inscripción, que se realizará próximamente a través de la página del Vicerrectorado de Cultura.

Este programa de actividades complementario cuenta con la colaboración del Centro de Excelencia Jean Monnet sobre Integración y Globalización de la Universitat de València, la Concejalía de Cooperación al Desarrrolo y Migración, el Consell de la Joventut de València y el Aula de Cinema de la Universitat de València.