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Ava Gardner y Frank Sinatra: cuando amar no es suficiente

Para todos los que somos fans absolutos de historias de amores imposibles, la de Ava Gardner y Frank Sinatra es la madre de todas ellas. Romanticismos, escándalos, tragedia y pasión durante todos los meses en los que ambos estuvieron lado a lado.

Para hablar de esta relación sentimental donde las polémicas fueron las protagonistas día a día nos tenemos que ir hasta 1997 cuando la escritora J. Randy Taraborrelli escribió la biografía de Frank Sinatra, ‘Behind the Legend’. No es fácil escribir sobre dos personajes de la talla de Gardner y Sinatra, pero lo cierto es que resulta tremendamente morbo hablar de los detalles que hicieron de esa relación un infierno de amor.

Cuando a mediados de los 40 Frank Sinatra veía a Ava Gardner en una portada de una famosa revista se quedó prendido de ella, de hecho, tuvo claro desde ese momento que lograría casarse con ella. Un hombre egocéntrico y también altivo, que de hecho podía serlo porque muchas mujeres habían caído rendidas a sus pies siempre que él quería. Patético, pero cierto.

Su primer encuentro fue en 1945 en un club nocturno de los Ángeles, pero hasta tres años más tarde no se produciría la primera cita entre los dos tortolitos. Esa noche, fue ‘LA NOCHE’ en la que ambos se quedaron enamorados para siempre, pero también cuando dio comienzo el tormento que poco tiempo después pasarían.

Cuando su romance salió de la esfera privada, Nancy, la mujer del cantante, esperaba su tercer hijo, pero como conocía de más al hombre con el que compartía compromiso, no le hizo mucho caso porque sabía que después de todos esos viajes, en los que aprovechaba para serle infiel, volvería a casa pero no, no fue así.

El 14 de febrero de 1950 como regalo de San Valentín Sinatra le pidió el divorcio definitivamente y fue a partir de entonces cuando ambos creyeron comenzar lo que tantas ganas tenían y lo que tantas veces habían llevado a cabo en secreto: su romance. El mismo que acabaría quitándoles las vidas y haciendo que se alejaran cada vez más el uno del otro.

Fueron muchas las fiestas en las que el alcohol y las drogas fueron protagonistas, pero lejos de todo eso que no llamaba la atención, lo que sí que lo hacía eran las discusiones que ambos tenían en locales nocturnos y delante de todo el que estuviera enfrente. Los descalificativos eran lo menos que podías escuchar.

Antes de su esperada boda, hubo varios intentos de suicido por parte del cantante, quien aseguraba a su círculo más cercano que había dejado de ver la fogosidad en los ojos de su pareja pero aún así, el día llegó y se dieron el ‘Sí, quiero’ en noviembre de 1951. Un matrimonio destinado al fracaso del que era más conocedora Ava que Sinatra, fue por eso por lo que nunca quiso ser madre con ese hombre con el que no tenía futuro, pero era adicta.

Fueron dos los abortos que tuvo, del primero Sinatra no se enteró, pero el segundo le costó su relación. En 1953 se divorciaron y ella se marchó a España, pero meses después Sinatra cogió un avión hasta Madrid para retomar su amor con la actriz pero ya todo estaba perdido. Ella había empezado una relación con el torero Luis Miguel Dominguín y él, no lo pudo soportar.