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Casi un 40% de jóvenes vio mensajes de odio en la red en el último año

Un 38,1% de jóvenes y adolescentes afirma haber visto en el último año «páginas donde la gente publica mensajes que atacan a ciertos individuos o colectivos», mientras que un 9,2% reconoce haber sido él o ella la persona que ha ejercido tal tipo de maltrato, según ha puesto de relieve un estudio puesto en marcha por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad y Maldita.es, con el apoyo de Google.org.

La investigación, publicada bajo el nombre ‘Romper cadenas de odio, tejer redes de apoyo: Los y las jóvenes ante los discursos de odio en la red’, se ha presentado este 25 de marzo en el marco del proyecto ‘No More Haters’ –de Fad y Maldita.es, con apoyo de Google.org– para analizar, sensibilizar y formar a adolescentes y jóvenes en la identificación y manejo del discurso del odio al que frecuentemente se enfrentan en su vida online.

La investigación se ha realizado entre diversos grupos de discusión de jóvenes de entre 14 y 29 años para conocer su percepción, actitudes y experiencias con los discursos de odio en la red y alerta de que los jóvenes españoles son muy conscientes de que en las redes sociales se enfrentan a algunos mensajes con una carga ideológica y política a edad temprana cuando no tienen la preparación necesaria para asimilarlos adecuadamente, ni para distinguir algunas fronteras entre lo aceptable y lo intolerable.

De este modo, los encuestados perciben los discursos de odio como un peligro y les afectan en la manera de comportarse, a sus hábitos y a lo que comparten o no en redes. Cuando hablan de su día a día ante estas narrativas emergen emociones tales como la angustia, la ansiedad, el estrés, pero sobre todo domina el miedo, ya que les preocupa que este odio pueda traspasar la pantalla y llegar a la vida real.

Además, coinciden en señalar que los discursos de odio suponen un ejercicio de discriminación y abuso, atacan la diferencia, atentan contra los derechos humanos y traspasan los límites de la dignidad, partiendo de prejuicios y del desconocimiento de algunas realidades, en una espiral que además alimenta esos mismos prejuicios.

Entre los colectivos vulnerables objeto de odio identifican especialmente a personas inmigrantes y colectivos LGTBI, así como a mujeres abiertamente feministas. Consideran también que el entorno virtual es un espacio que transmite y multiplica el discurso de odio, pero que además genera estrategias y herramientas para combatirlo, como el movimiento feminista o antirracista.

Los motivos que destacan los jóvenes sobre los generadores de discurso de odio son la ignorancia o incapacidad para el debate, falta de contacto, malas experiencias, inmadurez, aburrimiento, complejos de inferioridad o asimilación de códigos y conductas nocivas, llamar la atención.

En general, los jóvenes participantes en el estudio tienen la premisa de no retroalimentar el odio, no responder ni intentar razonar con personas que generan odio porque lo amplifica. En su opinión, ignorando se desactiva el interés por llamar la atención. Saben que es necesario denunciar, pero entienden el silencio, por miedo a empeorar la situación o parecer débil y por la sensación de desprotección e impotencia.

Los jóvenes ven Internet como «ciudad sin ley» o «campo de batalla», demasiado grande como para ser controlado, donde el odio es una contrapartida de poder disfrutar de la necesaria libertad. Además, consideran que el control o la regulación depende de los usuarios y usuarias. A su juicio, aspectos como el anonimato y la despersonalización, la capacidad de altavoz o la desinformación hacen que proliferen los discursos de odio online.

El estudio también alerta de que uno de los peligros de internet es la normalización y legitimación de determinados discursos de odio solamente porque son muy comunes o tienen una amplificación muy elevada, como ocurre por ejemplo en el caso de los negacionismos, lo que, según los autores, puede generar un odio oculto o de «baja intensidad», pero continuo, que puede ser el germen de posiciones más extremistas y perpetúa discriminaciones estructurales.

Los jóvenes también consideran que las plataformas no cuentan con las herramientas adecuadas ni la implicación necesaria para controlar el odio y enfatizan en la necesidad de facilitar mecanismos de control y denuncia. Los autores del estudio observan una demanda de «filtros» que criben las noticias verdaderas y falsas, y faciliten a los usuarios y usuarias esa labor, desde un lugar que no requiera de una actitud tan proactiva; así como más claridad en las normas, más coordinación institucional, hacer partícipes a las comunidades vulnerables, normalizar la denuncia, ajustar el código penal, incluir la figura del «moderador», e impartir sanciones proporcionadas.

Por todo ello, las estrategias que proponen para combatir el odio en redes se basan en trabajar en valores y emociones ya que, según el estudio, los jóvenes tienten la necesidad de aprender a tener un pensamiento crítico y a trabajar en el desarrollo de su propia inteligencia emocional y ven importante la alfabetización digital para poder combatir el discurso de odio. Los jóvenes encuestados afrontan los discursos de odio con activismo, pedagogía, bloqueo y denuncias legales, entre otros aspectos.

APP Y GUIA DOCENTE

El proyecto también se complementa con la app ‘No More Haters’, creada para que los adolescentes puedan identificar el discurso del odio e interioricen las claves para combatirlo. Se trata de una web-app responsive, en castellano y en inglés, dirigida a adolescentes y jóvenes de entre 14 y 29 años.

La web-app incluye juegos para que los usuarios identifiquen y reaccionen ante situaciones de odio y sumen puntos si aciertan. Los juegos consisten en adivinar palabras relacionadas con el odio, identificar desinformaciones y ser protagonistas de situaciones de odio como víctima o testigo, para saber cómo reaccionarían. También se incluye un ranking de puntos y un buscador de bulos para que consulten las desinformaciones que les lleguen.

La web-app se puede descargar en las principales plataformas como Google Play y App Store y también se puede jugar desde la web en https://play.nomorehaters.es/. Además, incluye la opción de jugar en modo clase, con una guía docente de apoyo.

En la presentación, la directora general de Fad, Beatriz Martín Padura, ha alertado de que «las redes son un caldo de cultivo para el discurso de odio» por lo que ha apelado a la formación «contra la desinformación, la gestión de las emociones y la empatía». «Muchos y muchas no sean conscientes de que compartiendo un meme de humor que estigmatiza a un colectivo, por ejemplo, están contribuyendo a ese discurso del odio tan peligroso», ha añadido.

Por su parte, la cofundadora de Maldita.es, Clara Jiménez Cruz, ha señalado que «la desinformación impulsa de forma muy peligrosa los mensajes de odio y ha encontrado en las redes sociales el canal ideal para llegar a los más jóvenes».

Para finalizar, se ha celebrado la mesa de diálogo ‘El discurso de odio en redes. Perspectiva desde colectivos afectados’, con Charo Alises Castillo, jurista en FELGTB y Selene de la Fuente, abogada y técnica de Igualdad en Secretariado Gitano.

De la Fuente ha lamentado que el discurso de odio «es tan invisible porque las propias víctimas están tan acostumbradas a él que lo normalizan y la sociedad en general, muchas veces, ni siquiera es capaz de identificarlo» mientras que Alises ha añadido que «las victimas no se atreven a decir nada para no sentirse señaladas». «La causa del discurso de odio es la falta de respeto y el rechazo a la diferencia», ha zanjado.