El acusado de encañonar a su exmujer dice que sólo quería asustarla

La Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla ha celebrado este lunes el juicio promovido contra un vecino de Osuna acusado de encañonar a su exmujer con una escopeta con ánimo de matarla, extremo que habría repetido además contra un agente de la Guardia Civil que se interpuso.

Durante la sesión, el acusado ha alegado que había consumido alcohol y cocaína, que sólo quiso «asustar» a su exmujer y que no la encañonó, sin recordar que hiciese lo mismo con un agente; mientras su hijo mayor ha asegurado que sí encañonó a su exmujer y el agente en cuestión ha confirmado que el encausado le apuntó «directamente».

En el escrito de acusación de la Fiscalía, se detalla que el 3 de marzo de 2020, Antonio Luis M.M. acudió al domicilio de su exmujer y preguntó por ella a uno de los hijos de ambos, menor de edad. «Dónde está, que la mato», habría espetado el acusado a su hijo con relación a su exmujer, según la Fiscalía, que relata que el individuo habría manifestado que la mujer había «cortado unos olivos» de su propiedad.

Pocos minutos después, el individuo se habría percatado de que la mujer llegaba en su vehículo a la vivienda, ante lo cual se habría dirigido a su propio coche, sacando del mismo una escopeta que en ese momento no estaba cargada. El sujeto, según la Fiscalía, apuntó a la mujer y apretó el gatillo, tras lo cual «con ánimo de atentar contra la vida» de su exesposa, cargó el arma y «encañonó» a la mujer, que huyó al volante de su vehículo.

El acusado, según la Fiscalía, siguió a la mujer en su coche y, cuando poco después la misma salía del cuartel de la Guardia Civil de Osuna tras haber informado a los agentes de lo sucedido, «la siguió» empuñando la escopeta hasta la garita de la entrada, lugar donde se ocultó la joven al verle llegar aún armado.

TAMBIÉN A UN GUARDIA CIVIL

Según el Ministerio Público, Antonio Luis M.M. pretendía «atentar contra la vida» de su exmujer, pero «se interpuso en su camino» uno de los agentes de la Guardia Civil, al que el sujeto «apuntó» también con la escopeta, a lo que el agente respondió desenfundando su arma reglamentaria y apuntando igualmente al acusado al hacer caso omiso el mismo de sus requerimientos para que depusiese su actitud.

Finalmente, el agente aprovechó un descuido del acusado para «abalanzarse» sobre él y reducirlo con la ayuda de otro guardia civil y un policía local, ambos libres de servicio en ese momento.

La Fiscalía atribuye al acusado un delito de homicidio en grado de tentativa con la agravante de parentesco y otro delito de atentado a la autoridad, solicitando para él 13 años de cárcel.

Durante el juicio, el acusado ha alegado que aquel día había consumido alcohol y cocaína, como hacía como «método de evasión ante el daño psicológico» que según sostiene le causaba su exmujer, con la que mantenía «muchos problemas»; y además no había «tenido en cuenta la medicación» que debía tomar para mitigar ese estado de «nerviosismo».

El acusado ha explicado que tras comprobar que su exmujer habría «cortado» las ramas de unos 60 o 70 olivos de su propiedad, perdió «los papeles», experimentando «mucha ansiedad, enfado e impotencia», tras lo cual se dirigió a la vivienda de su exesposa «para hablar con ella», a bordo de un todoterreno modelo Nissan Terrano que ya contenía la escopeta intervenida al tratarse del vehículo que usaba para «el campo».

SÓLO «ASUSTARLA»

Al respecto, ha admitido que cuando vio a su exmujer dentro del coche de la misma echó «mano» del arma pero ha negado que la encañonase, asegurando que la escopeta tenía el seguro puesto, que él no la cargó y que desconocía que estuviese amunicionada. Negando en todo momento que apretase el gatillo, el acusado ha alegado que sólo pretendía «asustar» a su exmujer para que le dejase «en paz», descartando cualquier intención de matarla.

Igualmente, ha asegurado que no recuerda haber accedido al cuartel de la Guardia Civil de osuna con el arma ni haber encañonado a un agente. «No lo recuerdo», ha dicho lamentando el «gran lío» que afronta y mostrando su «arrepentimiento».

Su exmujer, de su lado, ha manifestado que tras el divorcio a instancias de ella, no había «buena relación» entre ambos, asegurando que aquel día, cuando regresaba a su vivienda en su coche tras su jornada laboral vio salir de su hogar a su exmarido, quien habría extraído del Nissan Terrano la escopeta de los hechos. Según ha asegurado, el acusado le encañonó con el arma a muy pocos metros mientras ella estaba dentro del vehículo, «apretó el gatillo» sin que el arma se accionase y después «empezó a meter munición» en el arma, tras lo cual ella huyó en su vehículo.

«NO ES LA PRIMERA VEZ»

Ya en el cuartel de la Guardia Civil tras dar cuenta de lo sucedido, según ha dicho, comprobó que su exmarido se dirigía hacia la puerta del mismo, ante lo cual uno de los agentes la condujo a una habitación desde la que escuchó al acusado preguntar «¿dónde está?» mientras le conminaban a «bajar el arma». «No es la primera vez que hace estas cosas», ha asegurado mencionando otros «acontecimientos» anteriores, toda vez que como acusación particular, ella reclama 14 años de prisión para Antonio Luis M.M.

El hijo mayor del acusado y la víctima, de 13 años, ha testificado que aquel día, su padre «entró de golpe» en la vivienda de su madre «con los ojos rojos y dilatados», intuyendo que había consumido droga, y «buscando» a la mujer. Al no encontrarla, «empezó a tirar cosas», según su relato, y cuando ya en la calle vio que ella llegaba en su coche, se acercó al vehículo y «la encañonó». El menor ha narrado además que vio cómo su padre «cargaba la escopeta», pero no si accionó el gatillo o no lo hizo.

Ha testificado además el guardia civil que hizo frente al acusado, quien ha relatado que al comprobar que el mismo llegaba al cuartel empuñando una escopeta, desenfundó su arma reglamentaria y le conminó a «bajar el arma». «Estaba apuntándome directamente», ha rememorado exponiendo que el acusado repetía una y otra vez que había acudido a «matar a su mujer».

La situación fue tal, según el agente, que dudó «si disparar o no» contra el acusado. Empero, en un momento en el que el acusado desvió la mirada, para intentar visualizar a su mujer dentro del cuartel, según ha presumido el agente, este se abalanzó sobre él y le redujo, no sin haber temido antes por su vida ante la situación afrontada.

Otro agente más libre de servicio aquel día y que presenció los hechos ha confirmado que el acusado anunciaba que había acudido al cuartel de la Guardia Civil para «matarla» y que le vio «manipulando» la escopeta, narrando un miembro de la Policía Judicial que comprobó que la escopeta que empuñaba el acusado, tras ser desarmado el mismo, estaba «amunicionada, montada, con el seguro quitado y en disposición para hacer fuego».