Investigadores cuantifican la efectividad de los programas para prevenir el ‘bullying’

Investigadores del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y del CIBERSAM han concluido que las intervenciones escolares contra el acoso son eficaces para evitar dos o tres casos de ‘bullying’ en escuelas de unos 500 alumnos y mejorar la salud mental de cuatro o cinco niños.

«Hemos conseguido determinar que hay que incluir a 207 niños en un programa de este tipo para reducir un caso de acoso escolar. Pero estos programas también mejoran la salud y bienestar mental de los niños en los colegios, y para ello el número de menores en el programa es menor, de unos 120 niños», ha señalado el director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón y coordinador del estudio, Celso Arango.

El estudio, publicado en ‘Jama Pediatrics’, constituye un metaanálisis de 69 ensayos clínicos aleatorios, en el que participan 111.659 estudiantes, 56.511 en el grupo de intervención y 55.148 en el grupo de control.

También cuenta con la participación del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, el Hospital del Mar de Barcelona y la Universidad Complutense.

Arango ha explicado que «el acoso escolar es un importante factor de riesgo para los problemas de salud mental en la infancia, adolescencia y en adultos jóvenes, pero si bien estudios previos habían apoyado la eficacia de los programas anti-bullying, su impacto poblacional, es decir, el número de personas en las que hay que intervenir para evitare el acoso, aún no estaba claro».

Además, se ha visto que la duración de las intervenciones no se asoció de manera estadísticamente significativa con la eficacia de la intervención, ya que la eficacia de los programas anti-bullying no disminuyó con el tiempo durante el seguimiento (seguimiento medio de 30.9 semanas).

Por su parte, Covadonga Díaz-Caneja, del Instituto de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón, ha señalado que «hay que tener en cuenta que se calcula que alrededor del 20 por ciento de los niños van a sufrir algún tipo de situación de acoso a lo largo de su infancia, y ese porcentaje aumenta en algunas poblaciones como son los menores con alguna discapacidad».

«El acoso escolar se asocia con consecuencias sobre la salud mental y física de los niños y adolescentes y que no se dan únicamente durante la infancia sino que persisten a largo plazo, con lo que intervenir con programas de prevención de acoso escolar no solo aporta beneficios a corto plazo, sino también a lo largo de la vida de los individuos», ha incidido Díaz-Caneja.

NECESIDAD DE ESTUDIOS SOBRE COLECTIVOS VULNERABLES

Los investigadores del Hospital Gregorio Marañón destacan en su informe la necesidad de realizar nuevos ensayos mejor diseñados que evalúen los factores asociados con la efectividad de los programas contra el acoso, incluido el momento y la duración óptimos de las intervenciones, sus componentes esenciales y la asociación mediadora entre la prevención del acoso y la mejora de los problemas de salud mental.

Estos ensayos también deben probar específicamente intervenciones dirigidas en poblaciones vulnerables con mayor riesgo de exposición al acoso, como las personas que viven con discapacidades y los jóvenes del colectivo LGBTQ. Los estudios podrían informar programas de prevención del acoso más eficaces que promuevan una reducción en las tasas de acoso y mejoren la salud global y mental.