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El BCE, preocupado por los últimos datos sobre préstamos bancarios en la eurozona

El Banco Central Europeo (BCE) ha expresado su preocupación por los datos más recientes sobre la evolución del crédito en la eurozona, donde las entidades han comenzado a endurecer sus criterios para la concesión de préstamos ante el deterioro de las expectativas macroeconómicas y de la solvencia de los prestatarios.

El economista jefe de la institución, el irlandés Philip Lane, ha señalado que las encuestas más recientes sobre préstamos bancarios y acceso de las empresas al crédito en la zona euro señalan algún riesgo de un “bucle negativo” que se refuerza mutuamente, ya que, en un sentido, los bancos pueden ver la disminución de la demanda de préstamos como una señal negativa sobre la economía, mientras que, de su lado, las empresas pueden ver sus preocupaciones sobre las perspectivas confirmadas por un endurecimiento de las condiciones de endeudamiento.

Además, ha apuntado Lane, esta interacción adversa se vería reforzada si el gasto de los hogares se debilitara y, por lo tanto, empañara aún más las perspectivas de las empresas.

“Hay algunas señales preocupantes en los datos de encuestas recientes”, ha reconocido el economista jefe del BCE en referencia a la última encuesta sobre préstamos bancarios de la zona del euro, que reflejaba un endurecimiento generalizado de los estándares crediticios, además de una reducción de los planes de inversión, con una caída de la demanda de crédito en los últimos trimestres.

Asimismo, ha advertido de la retroalimentación adversa en condiciones de pandemia en el caso de una respuesta insuficiente de la política fiscal, mientras que el impacto macrofinanciero positivo de una respuesta fiscal vigorosa puede conciliar el fenómeno gemelo de un aumento de los déficits fiscales y una disminución de los rendimientos soberanos.

En este sentido, Lane ha destacado que, hasta ahora, la rápida reacción de los responsables de tomar medidas ha impedido un endurecimiento de los costes de financiación o el empeoramiento de las posiciones de liquidez, por lo que ha subrayado que sigue siendo vital para los responsables de las políticas fiscales y monetarias protegerse contra los riesgos de estos canales de amplificación financiera.

INTERVENCIÓN DEL BCE.

Por otro lado, el análisis realizado por la institución para calcular el impacto de sus medidas sugiere que, sin estas el PIB de la zona del euro sería 1,3 puntos porcentuales más bajo y la tasa de inflación anual sería 0,8 puntos porcentuales menos para 2022 en términos acumulados, aunque apunta que esta estimación probablemente subestime por un amplio margen su verdadero efecto en las condiciones macrofinancieras generadas por el shock pandémico extraordinario.

De este modo, la institución considera que la eliminación por parte del BCE del riesgo de cola financiero asociado con la pandemia aseguró un grado de apoyo al crecimiento que es varias veces mayor que el estimado.

Además, también sostiene que sus medidas han sido cruciales para preservar el flujo de crédito a la economía y prevenir perturbaciones para la estabilidad financiera.

“La pandemia constituye un desafío de múltiples fases para la política monetaria”, ha señalado Lane, para quien, mientras en las primeras semanas la prioridad era claramente estabilizar los mercados, en la situación actual, con interrupciones de la actividad económica a lo largo de 2020 y hasta 2021, la política monetaria tiene que garantizar unas condiciones financieras favorables.

“Esto seguirá siendo una prioridad esencial incluso en la fase posterior a la pandemia, dado que es probable que el impacto macroeconómico de la misma persista incluso después de que se hayan implementado las soluciones médicas”, ha añadido el representante del BCE.

“Solo asegurando condiciones financieras favorables se asegurará la plena recuperación económica y se afianzará la convergencia robusta hacia nuestro objetivo de inflación a mediano plazo”, ha apostillado.