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La contaminación se desploma en Madrid, Barcelona, París y Milán por la cuarentena

El confinamiento de los ciudadanos en sus casas por la enfermedad del Covid-19, causada por el nuevo coronavirus, ha desplomado las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) en varias de las grandes ciudades de Europa, como Madrid, Barcelona, París y Milán.

Así lo muestran imágenes basadas en observaciones del satélite Sentinel-5P de Copernicus, operado por la ESA (siglas en inglés de Agencia Espacial Europea), que ofreció este viernes esos nuevos datos.

La pandemia del coronavirus se ha propagado con gran rapidez por el planeta, ya afecta a 200 países y territorios, con más de 465.000 personas contagiadas confirmadas y cerca de 21.000 fallecidas, según el último informe de situación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para frenar su propagación, países de todo el mundo están aplicando medidas estrictas, cerrando ciudades e incluso países enteros. El satélite Sentinel-5P de Copernicus cartografió recientemente la contaminación en Europa y China, y reveló una caída significativa en las concentraciones de dióxido de nitrógeno que coinciden con la adopción de estas medidas de cuarentena.

Científicos del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI, por sus siglas en neerlandés) han utilizado datos de Sentinel-5P para monitorizar tanto el estado del tiempo como la contaminación en Europa. Las nuevas imágenes muestran de forma clara una fuerte reducción en las concentraciones de dióxido de nitrógeno sobre ciudades importantes de Europa, y más específicamente sobre Madrid, Barcelona, París y Milán.

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Las imágenes por satélite muestran las concentraciones de dióxido de nitrógeno entre el 14 y el 25 de marzo en comparación con la concentración media mensual desde 2019. Henk Eskes, del KNMI, indicó que, al combinar los datos de esos 12 días, la variabilidad meteorológica se promedia parcialmente se ve el impacto de los cambios debidos a la cuarentena.

El equipo del KNMI, en colaboración con científicos de todo el mundo, ha empezado a trabajar en un análisis más detallado empleando datos terrestres, datos atmosféricos y modelización inversa para interpretar las concentraciones observadas y poder calcular la influencia de las medidas de confinamiento.

«Para obtener estimaciones cuantitativas de los cambios en las emisiones debidos al transporte y la industria, tenemos que combinar los datos del instrumento Tropomi del satélite Sentinel-5P de Copernicus con modelos de química atmosférica. Estos estudios ya han comenzado, pero aún van a tardar en completarse», añadió Eskes.

También se están observando con atención otros países del norte de Europa, como Países Bajos y Reino Unido, pero los científicos han detectado una mayor variabilidad debida a sus condiciones meteorológicas inestables. Nuevas mediciones tomadas esta semana ayudarán a evaluar los cambios en el NO2 sobre el noroeste del continente.

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