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La Fundación BBVA reconoce a dos investigadores que descubrieron el mecanismo que regula el crecimiento celular

El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biología y Biomedicina ha recaído en su duodécima edición en los investigadores estadounidenses Michael Hall y David Sabatini, por descubrir el mecanismo molecular que es “el principal regulador del crecimiento de las células animales, y juega un papel central en la fisiología del organismo, el metabolismo, el cáncer y el envejecimiento”, señala el acta del jurado.

La investigación de Hall en levaduras, y posteriormente de Sabatini en células de mamíferos, desveló por primera vez hace dos décadas los mecanismos moleculares que regulan el crecimiento de los organismos, en respuesta a la disponibilidad de nutrientes.

Sus hallazgos tienen un gran potencial biomédico, ya que el mecanismo que descubrieron está implicado en hasta un 60% de los casos de cáncer, en la diabetes y en enfermedades degenerativas asociadas al envejecimiento como el Alzheimer y el Parkinson. Su investigación también ha desvelado por qué el ayuno controlado o restricción calórica promueve la longevidad, un fenómeno observado en numerosas especies desde el siglo pasado y demostrado en ratones en la última década.

En concreto, según el jurado de este premio (dotado con 400.000 euros), el hallazgo de la llamada vía mTOR (‘mammalian Target of Rapamycin’) es de una enorme trascendencia básica, pues “los mecanismos moleculares que regulan el crecimiento de los organismos y lo relacionan con la disponibilidad de nutrientes eran del todo desconocidos hasta hace dos décadas”. Este descubrimiento ya está teniendo grandes implicaciones en la clínica: el fármaco que actúa sobre esta diana molecular, la rapamicina, se usa en un amplísimo abanico de patologías, incluyendo el cáncer, la diabetes y, en general, las enfermedades asociadas al envejecimiento.

“La función de la proteína mTOR es controlar el crecimiento celular”, explicaba ayer al recibir la noticia del premio Michael Hall, catedrático de Bioquímica en el Centro de Ciencias de la Vida Molecular Biozentrum de la Universidad de Basilea, Suiza. “Dicho en los términos más sencillos, mTOR es lo que nos hace crecer cuando comemos”.

Sabatini, catedrático de Biología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), recurre a la metáfora de un interruptor para explicar el funcionamiento de este mecanismo: “mTOR es un interruptor que se activa cuando hay nutrientes, para que el cuerpo pueda construir materiales [crecer], o lo contrario, si no hay nutrientes disponibles”. El ‘on/off’ del interruptor mTOR controla cientos de señales moleculares en cascada –no todas conocidas aún–, y es esto lo que se conoce como la vía molecular mTOR.

Tras el aislamiento de la molécula en levadura y ratones, ambos investigadores se dedicaron a explorar sus múltiples funciones en el organismo. En primer lugar, Hall dejó claro que con TOR se producía un cambio de paradigma en la biología: hasta entonces se creía que el crecimiento de las células no era un fenómeno fisiológico regulado activamente; se hablaba de división celular, pero no de crecimiento. Su grupo demostró que ambos procesos están relacionados, pero son diferentes.

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