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Una de cada tres personas en Haití necesitan ayuda alimentaria urgente diez años después del terremoto

Una de cada tres personas en Haití necesita ayuda alimentaria de forma urgente diez años después del terremoto que destruyó el país, según Acción contra el Hambre.

El precio de los alimentos y del combustible se ha disparado, y 1,2 millones de personas viven en situación de emergencia alimentaria (el siguiente escalón es la hambruna, según la clasificación de la ONU).

La gestión de los campamentos de desplazados y los asentamientos informales, el suministro de agua y de luz, el éxodo rural y la garantía de servicios básicos de educación y salud son, a juicio de la ONG, algunos de los retos que a día de hoy afronta el país.

Para el director de País de Acción contra el Hambre, Cédric Piriou, Haití sigue requiriendo respuesta humanitaria internacional, pero la ayuda ha disminuido de forma considerable desde 2015.

Esto “ha tenido un impacto negativo en la recuperación de la economía haitiana”, lamentó, “cuando estamos en una fase crucial para la reconstrucción”. Por otro lado, advirtió de que la inestabilidad política y el descontento social obstaculizan “el proceso de reconstrucción y recuperación del país”.

CONSECUENCIAS

El 12 de enero de 2010 Haití fue sacudido por un terremoto de 7,0 grados de magnitud, que diezmó Puerto Príncipe, la capital, y provocó una situación de crisis humana en todo el país. “El terremoto destruyó el 80% de los edificios públicos de la administración haitiana y costó la vida a gran parte de los responsables de la administración, lo que debilitó la capacidad de las instituciones públicas para reactivar la economía”, declaró Piriou.

Otra de las consecuencias del desastre natural que se ha convertido en una problemática social fue la migración del campo hacia la capital. Si bien Puerto Príncipe se quedó “casi vacía tras el terremoto, la capital ahora tiene casi el doble de habitantes que en 2010, ya que la concentración de proyectos de reconstrucción ha acentuado la llegada de un flujo continuo de migrantes rurales.

Estas personas se han concentrado en barrios de chabolas y en zonas que carecen de unas condiciones de vida digna, como los asentamientos en las escarpadas laderas del Morne l’Hôpital.

Para Acción contra el Hambre, garantizar el suministro de agua potable y el saneamiento en los barrios marginales de la capital y en las provincias y mejorar la gestión de los campamentos de desplazados son algunos de los principales retos en la actualidad.

CRISIS SOBRE CRISIS

Haití no ha dejado de afrontar desastres durante los últimos 10 años, como los ciclones en 2012 y 2016, las sequías de 2013-14, un nuevo terremoto en 2018 o la epidemia de cólera en 2010. A este respecto, Acción contra el Hambre coordina programas de erradicación del cólera en las dos zonas de Haití donde el brote golpeó con más fuerza.

El número de personas que perdieron la vida como consecuencia del seismo se estima en 220 000; los heridos superaron los 300.000, y más de 1,5 millones de personas se quedaron sin hogar. Según la ONG, el impacto de esta catástrofe y los problemas humanitarios que la siguieron han puesto de manifiesto “la dificultad de intervenir en un gran desastre en una zona pequeña, lo que requiere una fuerte coordinación. Además, es necesario definir una estrategia que garantice la continuidad de las actividades de emergencia y recuperación” concluyó Piriou.

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