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Estas son las zonas de España que se verán más afectadas por la subida del mar

El aumento del nivel del mar de hasta 1,1 metros en 2100 previsto por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) tendría consecuencias generalizadas en los cerca de 10.000 kilómetros de costa de España pero, sobre todo, en el área mediterránea y en Canarias.

El último informe especial de este grupo científico auspiciado por la ONU fue dado a conocer este miércoles y se centra en los océanos y la criosfera (esto es, las partes heladas del planeta). El trabajo alerta de riesgos para la vida las personas y los ecosistemas marinos, costeros, polares y montañosos si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

Entre otras proyecciones, prevé que el nivel del mar pueda aumentar hasta 1,1 metros y algunos glaciares pierdan hasta un 80% de su masa helada en 2100. Unos 670 millones de personas viven en alta montaña, 680 millones en bajas zonas costeras, 65 millones en pequeños estados insulares y cuatro millones en la región del Ártico.

El informe del IPCC fue elaborado por 104 científicos de 36 países, entre ellos los españoles Íñigo Losada, director de investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria, y Javier Arístegui, investigador del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la Universidad Las Palmas de Gran Canaria.

“IMPLICACIONES IMPORTANTES”

Ambos investigadores participaron este jueves en un acto organizado por el Ministerio para la Transición Ecológica en Madrid a propósito del informe del IPCC.

Losada destacó que el incremento del nivel del mar observado en las costas españolas “se va a acelerar considerablemente de aquí a fin de siglo”, con “implicaciones importantes” mediante inundaciones y erosiones que afectarán a las infraestructuras costeras.

Apuntó que la subida del nivel del mar proyectada a finales de siglo afectará de forma “generalizada” en toda España, aunque con especial incidencia en Canarias y partes del Mediterráneo. Además, indicó que aumentará la frecuencia de episodios extremos como los temporales que han azotado el Cantábrico en los últimos años.

“El informe dice que eventos extremos que ahora tienen una recurrencia aproximadamente de una vez cada 100 años, según el escenario de emisiones podríamos llegar a que en 2030 o 2035 fueran prácticamente anuales y eso obligaría a reconfigurar totalmente la costa tal y como la conocemos. Nuestras playas no sólo tienen un uso turístico, sino que también son los primeros elementos de protección de la costa”, explicó.

Losada subrayó que España cuenta con playas urbanas con un “movimiento limitado” en el sentido de que están “totalmente ocupadas”, lo que incrementa el riesgo a la exposición a fenómenos climáticos extremos. “Esas playas con un entorno urbano detrás no tienen posibilidad de evolucionar, con lo cual la única solución es protegerlas o regenerarlas”, añadió.

También abogó por mantener las marismas en los estuarios, gestionar los sedimentos en zonas bajas como el delta del Ebro (área mencionada en el informe del IPCC), fortalecer los sistemas de alerta temprana y conservar ecosistemas de alto valor ecológico y por los servicios que prestan, entre otras actuaciones de adaptación de la costa española al proyectado aumento del nivel del mar.

Para Losada, estas actuaciones, en las que trabaja el Ministerio para la Transición Ecológica, requerirán de “una transformación de la sociedad tal y como la conocemos”. “Nuestra costa hay que gestionarla de una manera muy diferente a como lo hemos hecho hasta ahora”, apostilló.

“DESAPARECERÁN” PLAYAS

Por su parte, Javier Arístegui apuntó que “el aumento del nivel del mar, hagamos lo que hagamos, va a seguir subiendo”. “Podemos conseguir que suba menos o más en función de nuestra política de emisiones y de mitigación, y hay que tomar soluciones adaptadas a las comunidades costeras y a la biodiversidad, soluciones no dentro de 100 años, sino ahora”, apostilló.

Para Arístegui, esas medidas dependerán de cada zona, si bien recalcó que algunas playas españolas “desaparecerán” porque por su propia configuración no podrán hacerse actuaciones. Otras soluciones son la utilización de arrecifes o la regeneración de comunidades costeras para evitar la degradación costera.

“Depende muchísimo de cada zona. Lo que hay que hacer es estudiar cada ecosistema, cada playa y cada costa. No hay una solución única para toda la costa”, reiteró.

El Ministerio para la Transición Ecológica trabaja conjuntamente con las comunidades autónomas en una Estrategia para la Protección de la Costa que podría ver la luz en julio de 2020. Ese trabajo sentará las bases de cómo proteger los humedales, las playas, los sistemas dunares y los ecosistemas costeros frente a los impactos del cambio climático.

(SERVIMEDIA)