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El alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, junto al concejal de Cultura, Octavio Suárez, y la técnico archivera, Ana Melián, sostienen el plano de la Heredad de Aguas de Moya, del año 1925, y el mapa de riegos del municipio, de 1930.

Proyecto de remodelación y ampliación del hotel-balneario de Azuaje, propuesto en 1928.

El Ayuntamiento de la Villa de Moya cataloga el archivo municipal para uso ciudadano

El fichero contiene miles de cédulas de todo tipo que el Consistorio norteño está inventariando para su digitalización y para ponerlos a disposición de los ciudadanos moyenses; asimismo, el Ayuntamiento promoverá iniciativas que fomenten el acceso de los jóvenes a la información histórica del municipio

Actas plenarias desde 1816, padrón de riquezas, cartografía con la distribución de los riegos, programas de fiestas, los estatutos fundacionales y planos del edificio de la Heredad de Aguas de 1925 o un fallido proyecto para la ampliación del balneario de Azuaje en 1928, ya han sido catalogados en el archivo municipal moyense

El Ayuntamiento de la Villa de Moya ha iniciado la ardua labor de recuperar y catalogar el archivo municipal, para proceder a la digitalización de los documentos de valor e interés histórico y ponerlos a disposición de los ciudadanos para consulta y uso público. Un fichero que contiene miles de cédulas de todo tipo, manuscritas y mecanografiadas, que reflejan la evolución de la gestión del Consistorio norteño al menos desde el año 1816, fecha de la lámina más antigua inventariada hasta el momento. Desde actas plenarias, padrón de riquezas, cartografía con la distribución de los riegos agrícolas o programas de fiestas, hasta presupuestos y proyectos de la Organización Juvenil Española (OJE) y de la Sección Femenina, alistamientos militares con los partes médicos de los soldados y las construcciones de escuelas y viviendas de maestros realizadas en el municipio durante la dictadura franquista. Y, además, entre los legajos más destacados, los estatutos fundacionales y el plano del edificio de la Heredad de Aguas de Moya, datado en 1925, o el dibujo de un ambicioso proyecto para el balneario de Azuaje que no llegó a ejecutarse, de 1928.

“Es muy importante facilitar el acceso de los ciudadanos a estos documentos que muestran a modo de crónicas cómo ha evolucionado la Villa de Moya en los dos últimos siglos y, sobre todo, promover que los jóvenes conozcan la historia de nuestro municipio”, expresó el alcalde, Raúl Afonso. Quien explicó que, tras el inventariado de todo el material existente, el Ayuntamiento acondicionará un espacio para la correcta conservación de los papeles y para la consulta pública presencial, combinado con un portal web que contendrá los documentos digitalizados. Al mismo tiempo, “propondremos iniciativas a los centros escolares para que los estudiantes realicen trabajos de investigación que precisen recurrir al archivo”, añadió Afonso, quien incluso valora convertirlo en un nuevo atractivo turístico, con visitas guiadas y exposiciones que muestren sobre plano el origen de los principales puntos de interés de la Villa. “Pondremos en valor nuestra historia, con respeto y ánimo de conservar este gran legado para que las generaciones venideras también puedan disfrutarlo”, concluyó el máximo edil norteño.

Un proyecto a medio-largo plazo del Ayuntamiento moyense que, pese a haber revisado solo una pequeña parte del amplio archivo disponible y conservado en general en buen estado, ya ha recuperado papeles antiguos con un valor histórico y sentimental incalculable para el pueblo. De los que resulta especialmente llamativa la minuciosidad de los detalles y la prosa con la que se relataban antiguamente en la Corporación documentos como las actas de reuniones o las incidencias, multas de tráfico, los listados de asistencia al colegio de los alumnos y hasta los partes de baja médica de los profesores. En este sentido, el Consistorio confía en seguir descubriendo certificados que, por ejemplo, hagan referencia al poeta Tomás Morales o a los artistas Miró Mainou, Felo Monzón o Santiago Santana, vinculados al municipio.

A tenor de la documentación que ya ha sido catalogada en el archivo municipal de la Villa de Moya, también ha cambiado completamente la gestión cultural por parte del Ayuntamiento. Antes de la llegada de las nuevas tecnologías como el teléfono móvil, el correo electrónico o las plataformas audiovisuales en Internet, eran los representantes de los artistas quienes remitían al Consistorio exhaustivas misivas explicando las virtudes de sus tutelados. Así, tal y como consta en los papeles revisados, en la década de los setenta y ochenta ofrecieron por carta, vía correo postal, la actuación en los festejos del municipio norteño del grupo infantil Parchís o del cantante Juan Pardo, figuras de gran relevancia en la época.


Plano de la Heredad de Aguas y proyecto fallido del balneario de Azuaje

Uno de los documentos históricos más valiosos que el Ayuntamiento de la Villa de Moya ha recuperado con la catalogación del archivo municipal, han sido los estatutos de fundación y los planos del edificio de la Heredad de Aguas Chorros Propios y Laurel o Heredad de Aguas de Moya. Un inmueble señorial del primer cuarto del siglo XX y protegido por su alto valor arquitectónico, de dos plantas, con fachada simétrica de cantería, porche y seis columnas de estilo neoclásico sosteniendo una cornisa adintelada sobre la que se alza el campanario central con reloj. Elemento este último de especial trascendencia en este tipo de edificaciones, pues se empleaba como referencia para medir el tiempo que cada socio podía extraer agua de las fuentes o manantiales para riego agrícola. Esta institución y el mapa con la distribución de las infraestructuras hidráulicas dispersas por todo el municipio, reflejan la importancia histórica del agua en el desarrollo de la sociedad moyense, predominantemente rural.

Pero también lo fue para atraer a un incipiente turismo de salud y a las familias adineradas europeas hasta el caudal del barranco de Azuaje, donde en el año 1868 se construyó un hotel-balneario para dar hospedaje a los numerosos visitantes que se sumergían en aquellas aguas termales a las que se atribuía propiedades mineromedicinales. En pleno esplendor, en el año 1928, se planteó una ambiciosa remodelación y ampliación de las instalaciones que habría transformado el edificio si la crisis económica y las contiendas bélicas española y mundial de los años siguientes no hubieran frustrado el proyecto, condenándolo a su actual estado de abandono. Si bien el balneario se encontraba en el lateral de la montaña perteneciente al colindante municipio de Firgas, buena parte de las gestiones para su construcción se realizaron en el Ayuntamiento de la Villa de Moya, según la numerosa documentación hallada en el archivo municipal moyense. Y a la que se ha añadido el plano de aquella propuesta de remodelación, cedido recientemente al Consistorio por Adolfo Moreno Calvo para su custodia.