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La Villa de Moya entregó sus Honores y Distinciones a personas y colectivos destacados del municipio

En un emotivo acto celebrado la noche del sábado en el Polideportivo Municipal, donde se reconoció como Hijas Predilectas a la periodista Bárbara Hernández y a la locutora radiofónica Dulce María Facundo; Hijos Adoptivos, el exagente de Policía Local Cándido Rivero, el maestro Manuel Domínguez y, a título póstumo, al pintor Felo Monzón; además de las Medallas de Oro al Club Deportivo Azuatil, el Club Deportivo Balonmano Moya Tilover y a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Un reconocimiento bianual enmarcado en las fiestas principales en honor a San Antonio de Padua, que se prolongarán en el municipio norteño hasta finales de junio

 

La Villa de Moya celebró en la noche de este sábado el acto institucional de entrega de sus Honores y Distinciones, en una emotiva velada celebrada en el Polideportivo Municipal, en la que se reconoció la trayectoria profesional y vital vinculada al municipio norteño de los homenajeados. Así, la periodista Bárbara Hernández y la locutora de radio Dulce María Facundo, fueron distinguidas como Hijas Predilectas; mientras el exagente de Policía Local, Cándido Rivero, el maestro Manuel Domínguez y, a título póstumo, el pintor Rafael Monzón Grau-Bassas, Felo Monzón, recibieron el título de Hijos Adoptivos. Además, se entregó la Medalla de Oro de la Villa de Moya al Club Deportivo Azuatil, al Club Deportivo Balonmano Moya Tilover y a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, coincidiendo con el treinta aniversario de la institución académica. Este acto bianual está enmarcado en las fiestas principales moyenses en honor a San Antonio de Padua, que comenzaron el viernes con la lectura del pregón desde el balcón de la Casa Museo Tomás Morales y que se prolongarán durante todo el mes de junio con un amplio programa de eventos y actividades.

“Es un honor y una gran emoción entregar una vez más estas distinciones en nombre de la Corporación municipal y del pueblo moyense, a quienes han demostrado una trayectoria profesional y vital extraordinaria, en pro del desarrollo de nuestro municipio y de la sociedad canaria en general”, expresó en su intervención el alcalde, Poli Suárez. En este sentido, aseveró Suárez, “me consta que para ellos es también un orgullo recibir estos títulos” pues, añadió, “no existe mayor tesoro ni mayor premio que ser y sentirse parte de este pueblo de gente hospitalaria, amable y agradecida”. El máximo edil norteño celebró también que “volvamos a demostrar con total sinceridad, la alegría y emoción de compartir los éxitos y reconocimientos del prójimo”, para concluir afirmando que “esta generosidad es la esencia moyense”.

Una vez entregadas las distinciones, primero las Medallas de Oro y acto seguido los Hijos Adoptivos y las Hijas Predilectas, tomó la palabra la periodista Bárbara Hernández, quien intervino y agradeció en representación de todos los homenajeados los títulos concedidos por la Corporación municipal de la Villa de Moya. Hernández, natural del barrio de El Lance, explicó que en la actualidad mantiene “una total vinculación con el pueblo” del que ahora es Hija Predilecta y donde sigue viviendo su familia, quienes reconoció que “son mi toma de tierra con la realidad y con Moya”. Donde vivió momentos muy felices en la infancia y adolescencia “en escenarios impensables hoy, como los recreos en la calle sin ningún tipo de cortapisas, haciendo teatro la noche de Navidad o formando un grupo folclórico”. Asimismo, rememoró la ocasión en la que fue pregonera de las fiestas de San Antonio, en el año 2012, “una gran responsabilidad y orgullo, pues era el momento de explicar a la gente que vale la pena acercarse a Moya porque es un pueblo de puertas abiertas que acoge a todo el mundo”.

Bárbara Hernández recibió la distinción de Hija Predilecta de la Villa de Moya por su destacada trayectoria profesional como una de las firmas de referencia de la prensa escrita regional, así como por la defensa que realiza desde su posición de periodista de las mujeres rurales, visibilizándolas en los medios de comunicación y fomentando la igualdad de derechos y oportunidades. Asimismo, la Corporación moyense distinguió con este título a Dulce María Facundo, una de las voces más influyentes del panorama radiofónico de Canarias desde hace varias décadas, por su compromiso con la difusión de la idiosincrasia moyense, además de la promoción del conocimiento y de las expresiones científicas, humanísticas y artísticas de las Islas a través de las ondas. Conocida popularmente como Dulce María, la locutora se mostró muy orgullosa de su procedencia del barrio de El Altillo, en la costa del municipio, pues “los recuerdos de mi niñez están vinculados al mar, a la piscina, que era el punto de encuentro con mis amigos y primos para salir a jugar”. Por lo que esta distinción “supone para mí algo muy importante, pese a todos los premios que he recibido en mi trayectoria, este me supera”, concluyó emocionada Facundo.

Por su parte, de Cándido Rivero, el Ayuntamiento norteño valoró para su reconocimiento como Hijo Adoptivo, su trayectoria tanto personal, en la que destacan sus valores humanos, como profesional, en la organización, servicios y acciones meritorias en las diferentes funciones que ha desempeñado para los ciudadanos. A Manuel Rodríguez le ha hecho meritorio de este mismo reconocimiento la labor educativa y de promoción de la cultura y de las tradiciones que desarrolló como maestro en el municipio norteño, donde se afincó hace décadas para ejercer la docencia en el colegio de San Fernando. Asimismo, el Ayuntamiento valoró que Rodríguez ha sido un gran facilitador del aprendizaje de varias generaciones de niños moyenses, con una enorme vocación de servicio y convirtiéndose en un referente para los alumnos. Del pintor Felo Monzón, el Consistorio norteño reconoció a título póstumo su trayectoria artística y como profesor de la Escuela Luján Pérez, capacidad que le otorgó una importante fama a nivel insular y nacional. Monzón mantuvo una vinculación cercana con la Villa de Moya, donde residió varios años de su vida, ganándose la estima de los vecinos, y en los que llegó a ser considerado como un moyense más.

En cuanto a las Medallas de Oro de la Villa de Moya, el Ayuntamiento consideró meritorio para distinguir al Club Deportivo Azuatil, la labor que viene desempeñando este colectivo desde hace años para la promoción del deporte en el municipio, particularmente en el sector automovilístico, en el que han cosechado un destacado palmarés y su directiva ha promovido la integración de personas con discapacidad. Por otro lado, del Club Deportivo Balonmano Moya Tilover, se reconoció los servicios que presta en el fomento, desarrollo y difusión del deporte base en la Villa, compaginando la enseñanza de hábitos de vida saludables, el compañerismo, la disciplina y la igualdad de género, con un importante palmarés en el que siguen incluyendo títulos y logros. Por último, se distinguió en esta misma modalidad a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, por su trigésimo aniversario y por la gran labor educativa y de promoción de la cultura e igualdad social, así como por ejercer de pieza fundamental para el desarrollo de la sociedad canaria. Una insignia que recibió el propio rector, Rafael Robaina, quien agradeció el detalle concedido por la Villa de Moya.

Tras la foto de familia y la actuación del Coro Femenino del Conservatorio Superior de Música de Canarias, con la que se puso el colofón al acto de entrega de Honores y Distinciones, continuó la noche hasta entrada la madrugada con el multitudinario concierto de Los Lola y la posterior verbena en el Anfiteatro Municipal del Parque Pico Lomito. Pues desde el pasado viernes el municipio norteño se encuentra inmerso en las fiestas principales en honor a San Antonio de Padua, tras la lectura del pregón desde el balcón de la Casa Museo Tomás Morales. En esta ocasión, corrió a cargo de los maestros moyenses Juan Francisco Rivero y José Juan Melián, a quienes la Villa profesa especial estima tras ejercer la docencia durante varias décadas hasta la jubilación en el centro Agustín Hernández del casco. El acto estuvo amenizado por la Agrupación Musical Cumbres y Costas de la Villa de Moya con el tradicional pasacalle desde el Paseo de Doramas y la Orquesta Béla Bartók y Pedro Manuel Afonso, además de varios papahuevos y, como cierre, el concierto de la banda Tío Matt. Por delante, la Villa tiene un programa cargado de actos solemnes, culturales, lúdicos y deportivos para todos los gustos y edades, que se prolongarán hasta finales de junio.

No en vano, las fiestas de San Antonio de Padua es uno de los eventos más populares y con mayor arraigo del municipio norteño, con las que se inicia el período estival y el calendario festivo en Gran Canaria. Entre los platos fuertes de esta edición destaca la Noche sabinera, el sábado 8, con los músicos principales del cantautor Joaquín Sabina; tributo a Marc Anthony; o el concierto de Efecto pasillo. Además de la romería ofrenda el sábado 15, a las 19 horas, con la participación de todos los barrios y colectivos de la Villa de Moya y agrupaciones de otras islas, como los Bailarines y Tocadores del Norte, de El Hierro, o la Asociación Parranderos del Drago, de Tenerife. Y los actos solemnes y religiosos, como eucaristía y procesión con la imagen de San Antonio por las calles del casco.

El primer fin de semana de fiestas se completó ayer domingo, desde las ocho de la mañana en el recinto ferial La Fragata, con la Feria de Ganado San Antonio de Padua, que incluyó exhibición, concurso y premios para las mejores reses de Gran Canaria. También exhibición de enganche caballar, trasquilada de ovejas y trilla de ganado vacuno. A las 11.30 horas se celebró el XXVIII Concurso de Arrastre Isla de Gran Canaria y, paralelamente, exposición y muestra de herramientas tradicionales agrícolas y ganaderas, tales como arados, yugos, queseras, pesas o jaulas.