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Las encuestas internas o trackings de Podemos reflejan, según la versión que trasladan fuentes del partido, que la candidatura de Unidas Podemos seguirá siendo la tercera fuerza política más votada de España, con un 15% aproximado de voto y en ascenso desde los debates televisados, y que Vox y Ciudadanos están experimentando una subida en los últimos días.

En ese sentido, las fuentes mencionadas apuntan que Ciudadanos, reforzado también por la actuación de su presidente y candidato, Albert Rivera, en los debates electorales, podría sumar con el PSOE, que se mantiene estable o bajando ligeramente.

Esa supuesta bajada del PSOE explicaría las últimas apelaciones a Vox como forma de movilizar a su electorado desde el miedo. Una táctica que a Podemos le parece poco útil para llevar a las urnas a los indecisos, votantes más exigentes que piden concreciones a cambio de depositar su papeleta.

El tracking de Podemos, no obstante, coincide también con los que vienen divulgando los socialistas en que Vox va a sacar un buen resultado, pero en la dirección del partido dudan de que pueda pasar del 15% si no es hundiendo al PP y Ciudadanos a la vez por debajo de esa cifra. El 45% de porcentaje de techo que tiene la derecha según su apreciación tiene que dividirse entre estos tres partidos sin afectar a los votos de la izquierda.

Por lo que a Podemos mismo respecta, cifra su éxito o no en las elecciones en tener o no la capacidad de gobernar, y dice preferir un resultado peor e influyente que otro mejor y no influyente. La Ley D’Hondt podría deparar diferencias notables de escaños pese a que habrá tres partidos, el segundo, el tercero y el cuarto, con un voto muy similar de en torno al 15%.

Lo que la dirección del partido liderado por Pablo Iglesias no contempla es un escenario de repetición de elecciones, puesto que por algún lado se sumará: la mayoría de la moción de censura, el PP con Ciudadanos y Vox o bien el PSOE con Ciudadanos, que son las tres alternativas que viene presentando Podemos en toda la campaña electoral, advirtiendo de que sólo la primera garantizaría un Gobierno progresista.