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¿Os imagináis hacer un juego de disparos hoy con los motores gráficos que se usaron para los míticos títulos de los años 90? Eso es algo impensable con todo el potencial tecnológico de los Pcs de hoy en día y de las consolas actuales, pero 3D Realms lo ha llevado a cabo con este Ion Fury, que con el motor Build Engine nos vamos a sentir como volviendo a jugar Duke Nukem 3D, Doom o Wolfenstein. Además lo jugamos gracias a los amigos de Meridiem.

Llega a consolas tras pasar por Pc este Ion Fury en el que encarnamos a Shelly Bombshell Harrison, una guerrillera que va a la búsqueda de un científico Cyborg que ha llenado Neo DC, la ciudad en la que se desarrolla el juego, de criaturas malvadas que querrán que nuestra misión no se lleve a cabo. Deberemos matar a este doctor, llamado Heskel, y recuperar la paz en este shooter 2D de estética futurista.

La primera cosa que llama la atención y que agradecemos es que haya una mujer protagonista en una aventura de este estilo en donde eran todo hombres los que llevaban las armas. Aquí la buena de Shelly derrocha carisma y chulería como en su día hicieran los principales personajes del género y nos va dejando sus frases a medida que vamos derribando enemigos. La historia no tiene demasiado guión y es que tampoco es necesario. Nos metemos de lleno a pegar tiros sin mucha más preocupación.

El control nos retrotrae de nuevo a los años 90 en donde hacer blanco en el enemigo, acababa con él, pero sin ser lo más exacto del mundo. Tenemos varios tipos de armas, revólveres, escopetas, ametralladoras… Aunque lo que más nos ha gustado ha sido la función de disparo automático del revólver, en el que apuntas a varios enemigos, los fijas y luego al soltar el gatillo los vas eliminando. Otro arma que destaca por su innovación son las bombas, que se arrojan como si de una bola de bowling se tratara y causa destrozos al por mayor.

Debemos destacar los mapas, que nos harán rememorar los escenarios de Duke Nukem en cuanto a estética y en donde nos perderemos, ya que son bastante enrevesados y con puertas cerradas que deberemos abrir con la tarjeta correspondiente que se esconde en algún recoveco o que porta alguno de los enemigos que pululan por el escenario.

Los mapas están plagados de enemigos, que sin haber gran variedad de modelos, si que están en cantidades ingentes. Tampoco destacan por su inteligencia, nos dispararán en cuanto nos vean y no se pondrán a cubierto para evitar nuestros disparos, sin embargo no penséis que es un paseo ir de fase en fase. Al contrario. Los enemigos tienen la suficiente potencia de fuego para matarnos si nos descuidamos y para dejarnos tiritando de salud si nos dan más de la cuenta.

Por suerte no escasean ni las balas ni la salud, pero no penséis que hay auto regeneración, eso es un invento de los juegos modernos, aquí deberemos usar los botiquines que haya diseminados por el lugar y que en más de una ocasión echaremos de menos. Igual sucede con los escudos, que se van recogiendo de poquito en poquito y que no penséis que os van a durar demasiado. De las pocas ayudas que vamos a tener es al apuntar para no fallar demasiado, pero aún así, ya os decimos que algunas fases os van a costar más de un reintento, y no hay autoguardados…

Gráficamente Ion Fury es un juego de los años 90, y es que el moto con el que se ha realizado ha sido concretamente uno de aquella época, esto quiere decir, que dentro del shooter 3D que tenemos delante, vamos a ver muchos personajes en 2D, mucho pixel y todo aquello que nos encantaba de aquellos juegos. No estamos diciendo que sea malo, al contrario, es una vuelta a nuestra infancia y adolescencia para los más mayores, pero quizás los niños de ahora, que no conocen aquella época, se den cuenta de con qué jugaban sus mayores y dejen de quejarse de un objeto poco pulido o de un fallo gráfico en una baldosa.

Los escenarios están ambientados en ciencia ficción y los enemigos están bien moldeados aunque hemos echado en falta más variedad. Mapas grandes y con algo muy característico de los juegos de la época, llenos de requiebros y de zonas ocultas que deberemos descubrir si queremos ganar bonus y objetos extra y que solo se consigue explorando y mirando bien cada lugar.

Destacar la banda sonora de estilo rockero pero realizada a base de MIDI, como corresponde y los efectos sonoros y frases, que destacan. También debemos reseñar que el juego viene traducido al español mediante subtítulos, algo que agradecemos.

Ion Fury está especialmente recomendado para aquellos aficionados a los shooter icónicos de los años 90, porque, más que recrear aquellos juegos, está realizado con el mismo motor y os vais a sentir como con 30 años menos. Un juego frenético que no te deja ni un minuto de respiro cuando estás en medio de un tiroteo pero que también te permite explorar a tu ritmo los muchísimos secretos que ocultan los mapas. Sin duda 3D Realms y Meridiem nos traen uno de esos juegos que hay que tener en nuestra biblioteca para pegar unos tiros sin más preocupación. No dejéis pasar la oportunidad y haceros con él.